Maj Sjöwall: «No entiendo el éxito de la novela negra nórdica: le falta calidad»
Maj Sjöwall, fotografiada en Barcelona antes de recoger el premio Pepe Carvalho - ines baucells
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Maj Sjöwall: «No entiendo el éxito de la novela negra nórdica: le falta calidad»

La escritora sueca, creadora de la influyente saga protagonizada por Martin Beck, recibió ayer en Barcelona el Pepe Carvalho

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Esquiva las coronas y no quiere saber nada de ese cetro que, semana tras semana, editores y críticos sortean entre las nuevas promesas del Este en busca de nuevas princesas de los crímenes literarios, pero su nombre, siempre unido y enlazado al de Peer Wahlöö, lo dice todo. Maj Sjöwall (Estocolmo, 1935), la Reina Madre de la novela negra. Ahí la tienen, camuflada bajo su aspecto de apacible e inofensiva anciana aireando una vez más el mensaje que junto a su pareja dejó grabado en diez novelas que son la espina dorsal de la novela negra escandinava.

Diez novelas, ni una más, protagonizadas todas ellas por el inspector Martin Beck y escritas entre 1965 y 1975 con una idea muy clara entre ceja y ceja: denunciar "el crimen de la socialdemocracia contra la clase trabajadora". Así, mucho antes de que Steig Larsson llevase a las listas de los más vendidos su retrato de las cloacas de la idílica Suecia, Wahlöö y Sjöwall ya habían destapado las miserias de su país con una serie que vino a renovar por completo el género policial aportando una suculenta y corrosiva carga de crítica social.

“La idea de que podían convivir una sociedad socialdemócrata y al mismo tiempo capitalista era muy difícil de mantener, y toda esa socialdemocracia ha ido desintegrándose y se ha impuesto una sociedad más materialista. Es algo que ya empezó en los años 60. Se tiene una visión idealizada de Suecia, sí, pero las cosas ya no son como antes», explica Sjöwall, quien ayer desempolvó su corona en Barcelona para sumarse a los festejos de BCNegra 2013 recogiendo el premio Pepe Carvahlo.

El libro de Wahlöö

Su visita coincide con la reedición de “Los terroristas” (RBA), último volumen de la serie publicado originalmente en 1975 y uno de los más destacados con permiso de la insuperable “El policía que ríe”. Para Sjöwall, el útimo caso de Beck representa también lo más parecido al testamento ideológico de Wahlöö, quien falleció el mismo año que se publicó la novela. “Este es su libro. Sabía que iba a morir y quería plasmar sus ideas en la novela, así que yo le dejé que escribiera mucho más. Es por eso que es el más político”, señala la autora sobre un libro que, confiesa, no ha vuelto a leer desde que fue publicado.

Con “Los terroristas”, Wahlöö y Sjöwall levantan una vez más las alfombras del Estado del Bienestar sueco, afilan la crítica social hacia un sistema que, como apunta Dennis Lehane en su prólogo para esta nueva edición, “mancha a todos cuanto lo tocan”, e incluso adelantan un magnicidio como el que se llevó por delante al primer ministro Olof Palme en 1986. “Cuando escribimos la novela que pudiese ocurrir algo así nos parecía impensable”, asegura Sjöwall, quien sin embargo no comulga con esa teoría que relaciona el auge del género criminal en Suecia con el asesinato de Palme. “En la novela negra sueca no se trata la política, así que no creo que sea cierto”, relativiza al tiempo que lamenta que el compromiso y la confrontación hayan quedado sepultados por los romances. "Las historias de ahora son mitad de amor y mitad crimen, mientras que para nosotros la novela negra era sobre crímenes, delitos y trabajo policial", señala.

Silencio y retiro

Visto lo visto, se entiende que Sjöwall arquee la ceja cuando se le habla del éxito de la novela negra nórdica contemporánea. No esconde su responsabilidad al asegurar que sus libros abrieron las puertas del género a muchos autores, pero ahora asegura no entender nada. «No puedo explicarlo. No entiendo por qué ocurre, ya que no encuentro calidad literaria en la novela negra que se hace en la actualidad en Suecia», asegura.

Y aunque algo así ya seria motivo más que suficiente para haber roto más de tres décadas de silencio negrocriminal, a Sjöwall no le ha tentado jamás romper su retiro para dar continuidad a las andanzas de Martin Beck. "Desde el principio decidimos hacer una serie de diez libros y que no deberían ser más. Cada uno de los libros debía reflejar la época en la que estaba escrito, por eso están en orden cronológico. Y después de escribir esos diez libros decidí que ya no escribiría más novela negra. Fue como un proyecto separado: diez novelas, diez años y ya está", asegura.

Atrás quedan, pues, diez novelas que vienen a ser el decálogo del género, un compromiso social y político a prueba de bombas y una huellas que mientras casi todo el mundo localiza en la obra de Henning Mankell y Assa Larsson pero que Sjöwall resume de un modo mucho más prosaico. “Ahora me doy cuenta de que para ser un novelista de éxito en Suecia tienes que publicar diez novelas”, bromea.