Fotografía de la exposición - Cornell Capa/Magnum/

La leyenda continúa

«¡Esto es la guerra! Robert Capa / Gerda Taro», en el Círculo de Bellas Artes

natividad pulido
madrid Actualizado:

Esta exposición toma prestado el título de un reportaje de Robert Capa sobre la Batalla del Segre, publicado en «Picture Post» el 3 de diciembre de 1938.

Muy adecuado, pues la muestra, organizada por la Fundación Pablo Iglesias y el International Center of Photography de Nueva York –que atesora el legado de Capa– reúne en el Círculo de Bellas Artes 250 fotografías de guerra tomadas tanto por Robert Capa, considerado el mejor fotógrafo de guerra de la Historia, como por su compañera profesional y sentimental, Gerda Taro, de quien el 1 de agosto se conmemora el centenario de su nacimiento.

En realidad, son dos exposiciones en una. Por un lado, el apartado dedicado a Capa. Su verdadero nombre era Endre Friedmann. Originario de Budapest, nació en el seno de una familia judía acomodada. A los 20 años abandonó su país para irse primero a Berlín y, más tarde, a París, donde conocería a Gerda Taro, segunda protagonista de esta historia. Tampoco éste es su verdadero nombre. En realidad se llamaba Gerta Pohorylle (nacida en Stuttgart en 1910, hija de judíos polacos). De Capa hay numerosas instantáneas de algunos de los muchos conflictos bélicos en los que estuvo a pie de obra, como la Guerra Civil española o la II Guerra Mundial.

«Muerte de un miliciano»

De la primera, destaca sobre fondo rojo la secuencia completa de las imágenes tomadas en Cerro Muriano (Córdoba) en 1936, entre las cuales se halla la celebérrima «Muerte de un miliciano». Ello ha sido posible gracias al hallazgo de «la maleta mexicana» (tres misteriosas cajas que recibió el International Center of Photography con 128 rollos de películas y más de 4.000 fotografías inéditas tomadas por Capa, Taro y David Seymour «Chim» en la Guerra Civil española). Hay otras instantáneas en las que aparece el mismo miliciano, junto con sus compañeros, apostados en una ladera, apuntando con sus escopetas... Una de ellas fue tomada por Gerda Taro. La duda, y la polémica, siempre rodearán esta imagen, convertida ya en icono de la guerra. Aparte de que se dudó de su autenticidad (algunos apuntan a un montaje), otros creen que la imagen pudo ser hecha por Gerda. Y es que bajo el pseudónimo Robert Capa publicaron ambos durante un tiempo sus trabajos. Se exhiben además, junto a las famosas imágenes de Capa, cartas manuscritas dirigidas a su hermano y su madre, tarjetas de prensa...

Quizá la parte menos conocida, y por ello más interesante, de la muestra sea la dedicada a Gerda Taro, de quien se exhiben un centenar de imágenes. Se suelen distinguir éstas de las de Capa por el formato (cuadrado el de la Rolleiflex que utilizaba Taro; rectangular el de la Leica de Capa). Hay imágenes tomadas en el frente, pero también de heridos en los hospitales, de refugiados, de depósitos de cadáveres, del Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura... Un accidente con un tanque en Brunete acabó con su vida. Años después moriría Capa al pisar una mina en Vietnam. «Si tus fotos no son suficientemente buenas –decía Capa–, es que no te has acercado lo suficiente». Tanto él como Taro lo hicieron y lo pagaron con sus vidas. La leyenda de ambos sigue viva.