Una de las obras de Antoni Miró dedicada a Gades

Un legado al descubierto

El 3 de noviembre, con la apertura de la exposición «Vientos del pueblo me llevan», empiezan los actos del «Año Gades» en homenaje al artista

JULIO BRAVO
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«No me gustaría morirme —dejó dicho Antonio Gades— sin poder dar lo que sé. No; lo que quiero es encontrar a gente que se lo merezca y lo que sé, dárselo. Porque yo he tenido la suerte de que me lo han dado antes». Éste fue el espíritu con el que el artista —un adjetivo que siempre rechazó: «Yo soy un trabajador de la cultura»— creó, poco antes de su fallecimiento, en julio de 2004, la fundación que lleva su nombre. Con ella quería no sólo preservar su legado coreográfico —fundamental dentro de la evolución de la danza española y el flamenco—, sino también poner en valor y alimentar una herencia cultural única en el mundo.

El 14 de noviembre de 2011, Antonio Gades hubiera cumplido setenta y cinco años. Con ese motivo, la fundación —al frente de la cual están María Esteve, hija de Gades, y Eugenia Eiriz, viuda del bailarín— ha preparado una serie de actividades para recordar su figura y su obra. «Es una oportunidad excelente para que recordemos a una persona que nos ha dejado tanto», argumenta Eugenia Eiriz. También, añade, para darle un impulso a la fundación, «que creó no tanto para inmortalizar su obra como para dar continuidad a una forma de entender la danza española y para difundir este arte único». Con esa labor divulgativa y pedagógica en la mente se han creado programas como el taller sobre «Fuenteovejuna» destinado a mujeres en desventaja social, y en el que colabora la fundación Tomillo (el 13 de diciembre actuarán en el Auditorio Nacional las participantes en el programa), o el taller sobre «Carmen» realizado en el Conservatorio profesional de Danza Fortea.

Los actos del «Año Gades» arrancan el próximo miércoles, con la inauguración en el teatro García Lorca de Getafe, sede de la fundación desde hace unos meses, de la exposición «Vientos del pueblo me llevan». La componen veinticuatro obras gráficas del artista Antoni Miró, amigo de Gades, que a lo largo de los años fue creando estas piezas a partir de fotografías del bailarín. Otra exposición, titulada «60 años de danza española», circulará también por distintas ciudades; en ella se hace un recorrido por la vida artística de Gades. «La importancia del baile de Gades —sigue Eugenia Eiriz— no se limita únicamente a sus aportaciones “idiomáticas”; también, y sobre todo, a una filosofía y a una manera de entender la danza. Él decía siempre que la danza no está en los pasos, sino en lo que hay entre ellos, y la exposición quiere acercar al público al hombre y al artista».

El buque insignia de la fundación es la compañía Antonio Gades, que dirige Stella Araúzo. El 11 de noviembre bailará en el teatro Calderón de Valladolid «Carmen», con un reparto renovado. En los primeros meses del año próximo viajará por Francia y por España, antes de llegar, en el mes de mayo, al Teatro Real. Allí ofrecerá las tres obras maestras del coreógrafo: «Bodas de sangre», «Carmen» y «Fuenteovejuna», y participará dentro de los programas audiovisual y pedagógico del Real. Y para el año siguiente, la compañía tiene previsto el montaje de «Fuego», una coreografía de Antonio Gades sobre «El amor brujo», de Manuel de Falla, inédita en España.