El Rey con Vargas Llosa, en una barrera en los toros - GETTY

Gran defensor de la Fiesta

Los aficionados a los toros estamos de enhorabuena por el Premio Nobel concedido a Mario Vargas Llosa

ANDRÉS AMORÓS
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Los aficionados a los toros estamos de enhorabuena por el Premio Nobel concedido a Mario Vargas Llosa: además de gran escritor hispánico, verdadero aficionado y defensor sin complejos de la Tauromaquia. Los lectores de ABC lo han podido comprobar varias veces.

El pasado mes de junio, compartí con él el burladero de la plaza de tientas del ganadero José Moya. A Mario le interesó especialmente observar el procedimiento de selección del ganado bravo, además de disfrutar con la estética de Finito de Córdoba. Pasamos una jornada estupenda, con nuestras mujeres.

El motivo era haber ganado el III Premio Periodístico Taurino Manuel Ramírez, del ABC de Sevilla. En el acto de entrega, Catalina Luca de Tena recordaba «aquel inolvidable Pregón Taurino, en el Teatro Lope de Vega, en la primavera del año 2000», y citaba una preciosa frase del escritor, en aquella ocasión: «Tras ver al Gran Poder, ahora entiendo mejor los silencios de la Maestranza».

En aquella noche sevillana, Mario Vargas Llosa pronunció frases inolvidables: «Si se suprime la Fiesta Nacional, sufrirá una herida profunda la libertad humana». (Así la llamaba, «Fiesta Nacional», sin complejo «progre» alguno). Y concluía: «Reclamamos el derecho a seguir yendo a la plaza y gozar y sufrir».

En mayo, habíamos compartido palco en la plaza de Bilbao, en el centenario del Club Cocherito, con Mario, Patricia y su hijo Álvaro. Años antes, estuvimos juntos viendo las corridas de las Fallas y pude comprobar que su afición tenía fuertes raíces familiares.

Sobre ellas le pregunté en una larga conversación que publicó ABC, apenas incorporarme yo a su crítica taurina. Recordaba él el primer festejo al que asistió; la presunta capa de Juan Belmonte que conservaba como santa reliquia su tío Juan; la emoción al ver «Sangre y arena»; sus sueños infantiles: «Como todos los que jugábamos al toro, de chico, yo quería ser torero».

¿Qué opinarán los antitaurinos de un Premio Nobel de sensibilidad reconocida universalmente que soñaba así con la Fiesta?

(El propio escritor me lo ha dicho: nunca ha recibido tantos mensajes insultantes como cuando defendió por escrito la Tauromaquia).

Y siguió soñando, en la Plaza de Acho: Luis Miguel, Ordóñez, Pepe y Antonio Bienvenida...

Me quedo con un frase que me dijo: «Algunos de mis recuerdos más ricos y hermosos están unidos a los toros...»

Felicidades a Mario Vargas Llosa, a la literatura en español y a la afición a los toros.