EurovisiónMario Jefferson: «Los eurofans son intensos y, si no les gustas, van a por ti»

El cantante malagueño admite sentirse «afectado» por las críticas que ha recibido, pero asegura que se ve con fuerzas para pelear por representar a España en Eurovisión. «No soy el favorito, pero eso me hace trabajar con más ganas»

MADRIDActualizado:

Por sus venas corre sangre inglesa, pero el acento le delata como un andaluz de pura cepa. A sus 26 años, Mario Jefferson ya tiene una amplia experiencia en el mundo de la televisión. Cuando apenas alcanzó la mayoría de edad se presentó a «X Factor» (2008) y, sólo un tiempo después, participó en la fallida edición de «Operación Triunfo» (2011) que presentó Pilar Rubio. Pese a los volantazos de la vida, el niño que se subió a los 12 años a un escenario para representar «Oliver Twist» tiene muy claro lo que quiere: vivir de la música. De momento no le va mal, puesto que en 2013 publicó su primer disco con canciones compuestas por Efecto Mariposa, Zahara o Alberto Jiménez de Miss Caffeina. A la espera de publicar su segundo trabajo, Jefferson ha decidido embarcarse en un proyecto que siempre le dio miedo: Eurovisión. «Hay que ser muy valiente para dar este paso, pero creo que ha llegado mi momento», señala a ABC mientras no deja de mirarse en los espejos de un hotel de Madrid retocándose el maquillaje. Va a ser un día de muchas entrevistas y sesiones de fotos, tal vez el preludio de unos meses de intenso trabajo. Es su sueño y lo ve al alcance de su mano, pese a que las encuestas online no le dan como favorito. «No me asusta quedarme ahora fuera de los más votados», dice convencido. «Spin my head» es su apuesta para alcanzar una meta que ya le ha hecho perder la cabeza.

- Con sólo 26 años ya estás en la carrera por Eurovisión. ¿Qué es lo que te ha llevado a dar este importante paso?

- Hace unas semanas, TVE me preguntó si quería enviar alguna propuesta para el festival. La verdad es que yo no había pensado hasta entonces en presentarme a Eurovisión, pero me gustó la idea y enviamos dos canciones. Una de ellas, obviamente, era «Spin my head». A ellos les gustó el tema y como llevo un tiempo sin sacar un nuevo trabajo, pues decidí ir a tope. Además, soy fan del festival toda mi vida y que ya contaran conmigo para ser un posible candidato me gustó mucho.

- Pero Eurovisión es algo que te daba mucho miedo hasta no hace muy poco...

- Hace unos años, sí. En algunas entrevistas dije que no iría porque me generaba mucho respeto tener que representar a tu país. Me daba vértigo, la verdad. Pero ahora me veo con ganas, con ilusión y con la seguridad suficiente para afrontar este reto. Y ojalá pudiera ir.

- En un tuit de 2012, tras la participación de Pastora Soler, escribiste: «¡Qué asco de política hay en Eurovisión!. Siempre igual. Da igual lo que mandemos, a la vista está». ¿Sigues pensando lo mismo?

- ¡Ese tuit es de 2012! Tenía cinco años menos (risas). Pero es cierto que aquella noche vi la actuación de Pastora Soler y estaba convencido de que íbamos a ser top5. Y como cualquier tuitero, me puse a criticar todo. Hablé sin conocimiento de causa y eso del «politiqueo» es algo que se ha comentado siempre. Como cuando se dice que no nos votan porque estamos en la esquina de Europa.

- ¿Pero tú lo crees realmente? Y si no es así, ¿por qué llevamos 48 años sin ganar Eurovisión?

- No, no creo que sea un asunto político. El año pasado con «Say Yay» nos pasó lo mismo. Barei no se merecía el puesto 22. Si llevamos a Rodolfo Chikilucuatre y quedamos tan atrás vale, pero con apuestas de tanta calidad no es justo.

- Con Chikilicuatre quedamos mejor, de hecho

«España no ha sido muy atrevida en las puestas en escena para Eurovisión»

- ¡No me jodas! (risas). Es cierto que la canción ucraniana que ganó el año pasado tenía una puesta en escena increíble. Y la escenografía de Barei, más allá del movimiento de pies, no era tan potente ni tan innovadora. Si hubiéramos llevado una mejor puesta en escena con el temazo que era «Say Yay!» quizá habríamos quedado mejor. Y otros años, España tampoco ha sido muy atrevida a nivel visual. Yo intentaré llevar a Kiev un buen directo y una buena puesta en escena.

- Cuatro de los cinco artistas elegidos internamente por TVE procedéis de distintos «show-talents». Tú, además, has participado en dos: «X Factor» y «Operación Triunfo». ¿Son los programas de televisión casi la única vía posible para saltar al mundo de la música?

- Es un escaparate salir en la televisión y que la gente empatize contigo. Pero no me parece una vía duradera. Un «reality» no te garantiza que vayas a triunfar, aunque a veces funcione. Paula Rojo (rival en la preselección) es un claro ejemplo. Fue el descubrimiento de su edición de «La Voz», hizo bonitas canciones y le fue muy bien. Pero otros compañeros de mi edición de «Operación Triunfo» no han tenido esa misma suerte.

- ¿Y cómo valoras la situación actual de la industria musical en España? ¿Algo mejor que hace unos años?

- Yo lo sigo viendo muy chungo (ríe). La gente no consume música y no quiere comprar entradas para los conciertos. Mis amigos, por ejemplo, cuando vamos a ver a algún artista y descubren que no es gratis, no quieren entrar. ¡Pues claro que no es gratis, yo no voy a la panadería para que me regalen el pan! La gente prefiere comprarse un paquete de tabaco que una entrada para un concierto, esa es la verdad. Y la piratería ha hecho mucho daño también.

- ¿Y cómo se mueve Mario Jefferson para intentar salir a flote en ese mundo tan difícil?

- Mario Jefferson graba canciones que le gustan y, con un poco de suerte, las intenta colocar en la radio. También hago conciertos y me esfuerzo al máximo por poder trabajar en lo mío, que es cantar. Ahora, gracias a Eurovisión, es posible que haya gente que me va a escuchar por primera vez. Y ellos decidirán luego si quieren comprar mi música o no.

- Ahora mismo no estás entre los favoritos para ir a Eurovisión, aunque aún queda mucho camino por recorrer. ¿Cómo vas a intentar dar la vuelta a los pronósticos y convertirte en el representante español?

«El día de la gala de TVE va a ser la primera vez que voy a bailar mientras canto»

- Sé que no soy el favorito, pero eso precisamente me hace trabajar con más ganas. Por ejemplo, el día de la gala va a ser la primera vez que voy a bailar mientras canto. ¡Qué miedo! (ríe) Vamos a llevar una coreografía muy chula y algún secreto que todavía no puedo desvelar. Yo creo que la gente que vota en las encuestas por internet no es la misma que la que luego coge el teléfono para elegir a su favorito, así que no me asusta estar ahora por detrás en las encuestas.

- Algo que se repite mucho como método para que algo funcione es el concepto «eurovisivo». ¿Tu canción es «eurovisiva»?

- «Spin my head» sí es un poco eurovisiva porque suena a festival, pero el concepto «sonar a Eurovisión» depende de la subjetividad de cada uno. Yo, al menos, sí me veo con mi canción sobre el escenario del certamen y la gente abajo ondeando las banderitas (ríe).

- La canción está escrita por Chris Wahle, que también ha colaborado con la exrepresentante Ruth Lorenzo. ¿Qué garantías te ofrece este autor para confiarle tu candidatura?

- Chris ya me compuso «Cadillac» hace un par de años y yo le dije que quería hacer algo que sonara a «Years & Years», mi grupo favorito. Así que, en el verano de 2015, me compuso «Spin my head» y la hemos dejado guardadita hasta que llegara ese momento especial para publicarla.

- «Spin my head» se ha presentado en «spanglish», pero también has dicho recientemente que te gustaría enviar la canción a Eurovisión sólo en inglés, su idioma original.

- Yo no dije eso (ríe). Yo dije que la versión que más me gustaba era en inglés. La verdad es que yo me siento igual de cómodo cantando en ambos idiomas. No tengo ningún problema con la versión mixta y no creo que porque una estrofa esté en un idioma u otro, la gente vaya a votarme más.

«Me siento igual de cómodo cantando tanto en español como en inglés»

- ¿Estás preparado para las críticas que puedan llegar? El camino a Eurovisión no es nada fácil...

- Ya he recibido (ríe). Los eurofans son intensos, lo bueno es muy bueno y lo malo es muy malo. Y si no les gustas, van a por ti. Yo he recibido tuits bastante feos. Al principio entraba al trapo y les contestaba. Pero ahora he decidido no leer nada, no contestar a nadie y centrarme en mi trabajo para hacer cambiar de opinión a la gente que ahora mismo no me apoya.

- ¿Esas críticas deben asumirse con algo normal para un cantante que se expone a algo tan mediático como Eurovisión?

- Nunca había recibido tantas críticas en tan poco tiempo. De repente, Twitter está lleno de productores musicales. Todo el mundo sabe lo que tengo que hacer. Mi propuesta es «Spin my head»: si te gusta genial y si no, tienes otras cinco opciones para votar. Te mentiría si te dijera que no me ha afectado, pero he decidido disfrutar de la experiencia.

- También has sido noticia esta semana por un vídeo en el que señalabas que a algunos cantantes españoles se les impone una cláusula para no salir del armario y no visitar lugares «de ambiente». ¿Esto pasa realmente en las discográficas?

- Sí, no digo nada que sea mentira. Yo sé que algunos compañeros no pueden ir a ciertos sitios ni decir ciertas cosas. Igual sus discográficas piensan que si la gente que apoya a su cantante sabe que no puede tener nada con él, no consumirían su música. Todo esto me parece una chorrada y, cuanto antes se nos quiten estas tonterías, mejor.