El portugués Salvador Sobral, durante su actuación en la primera semifinal de Eurovisión 2017 - EFE

Eurovisión 2017El sur de Europa se autoreivindica en una final de Eurovisión marcada por la ausencia de Rusia

Los vaticinios apuntan a una igualada batalla por la victoria entre Italia y Portugal, mientras que Bulgaria puede aprovecharse del veto a Rusia para dar la sorpresa. El español Manel Navarro, último en las casas de apuestas

ENVIADOS ESPECIALES A KIEV (UCRANIA)Actualizado:

En el tradicional enfrentamiento entre el bloque nórdico y el este, los países del sur de Europa se han sentido siempre como la fuerza débil de Eurovisión. La facción olvidada e incomprendida que se ha resignado a ver la victoria como una utopía o un sueño inalcanzable. En los últimos 26 años, sólo Grecia en 2005 pudo romper dicha maldición y llevarse el triunfo con Helena Paparizou y su ya mítico "My number one". Eurovisión 2017, que esta noche celebra su gran final en Kiev (Ucrania), ha hecho saltar por los aires este equilibrio de bloques y, por primera vez, dos países del sur de Europa se miran cara a cara para ganar el preciado micrófono de cristal.

Italia y Portugal parten como grandes favoritos para vencer en el mayor show musical del mundo. Los dos pertenecen al sur de Europa, sí. Y también, cantan en su propia lengua. En 18 años, sólo la serbia Marija Šerifović ganó interpretando un tema que no era en inglés. Parece a priori díficil que dos apuestas con estos "lastres" tengan serias opciones de ganar el concurso pero, pese a lo que muchos consideran, el festival demuestra así que no deja de evolucionar y de abrirse a nuevas propuestas.

Italia ha sido siempre la gran favorita para ganar este año. Desde que Francesco Gabbani venció en Sanremo el pasado febrero, su canción "Occidentali's Karma" se ha convertido en todo un fenómeno. Las pruebas lo demuestran: su videoclip ya acumula 106 millones de visualizaciones en Youtube y en las casas de apuestas siempre ha sido la predilecta para llevarse el festival. El desparpajo e innegable encanto de Francesco Gabbani le ha diferenciado del resto de sus rivales, pero tampoco ha pasado inadvertido el mono que baila junto a él en la parte final de su actuación. Pese al temor de considerarlo como un elemento 'freak' en un festival tradicionalmente acusado de frívolo, el personaje del simio desnudo tiene un papel trascendental a la hora de entender el mensaje de la canción. Porque «Occidentali's karma», además de un éxito, es un tema muy reflexivo sobre nuestra sociedad y los tiempos que vivimos. Según Gabbani, la letra de la canción es una mofa de los occidentales que creen que pueden tomar elementos de la cultura oriental y "occidentalizarlos". La canción cita aspectos de religiones orientales como el Buda y el Nirvana, así como la evolución del hombre desde el mono, idea que tomó tras leer el libro "El mono desnudo", del etólogo británico Desmond Morris.

Italia corononaría con este triunfo un dulce camino desde su regreso al festival en 2011 tras años de desidia y desinterés por el concurso. Pero lo que parecía ser una victoria limpia y fácil, a tenor de todos los pronósticos, se ha convertido en una dura batalla donde otras dos apuestas suben como la espuma a escasas horas del gran duelo.

El 'fenómeno Salvador Sobral'

Portugal, el país que más veces ha participado sin ganar, acaricia por primera vez la opción real del triunfo gracias al carisma y el talento desbordante de su representante Salvador Sobral. El artista, aquejado de una secreta enfermedad que no quiere desvelar y que le ha impedido asistir a los ensayos de los primeros días, se ha convertido en la sensación del festival con su apariencia frágil, su dulce voz y sus gestos espontáneos y exagerados. El Centro Internacional de Exposiciones de Kiev, donde se celebra el certamen, se vino abajo tras su actuación durantre la primera semifinal y los portugueses ya sueñan con esa ansiada primera victoria tras 48 intentos frustrados. Pese a que Salvador siempre ha mostrado una evidente desafección por este festival, hasta tal punto que ha reconocido apenas conocer nada sobre su historia, el impulso en las casas de apuestas y el fervor con el que ha sido recibida su propuesta le anima ahora a pelear por el triunfo. "Cuando el estadio coreó 'Portugal Portugal' me puse muy contento, no me lo esperaba. Ahora quiero ver hasta dónde llegamos", señalaba a la televisión pública de su país después de protagonizar el primer pase de Portugal en siete años. Incorregible, política incorrecto y un punto fanfarrón, Sobral se ha hecho un nombre en este concurso y pocos dudan de su éxito entre los jurados internacionales. Queda por ver si el televoto también abrazará la calidez y sencillez de su propuesta.

Un ruso que actuó en Crimea podría ganar

Pero la batalla por el micrófono de cristal no será solo cosa del sur de Europa. Bulgaria, que el año pasado quedó cuarto tras nueve años sin pasar a la final, parece haberle cogido el truco al certamen y presenta en esta ocasión una apuesta aún más competitiva de la mano del jovencísimo Kristian Kostov. El artista, el primero nacido en el siglo XXI que participa en Eurovisión, ha roto moldes con su voz prodigiosa y muy desarrollada para su corta edad al servicio de la poderosa balada "Beautiful mess". Parece ser la gran opción del este para esta edición y la ausencia de Rusia por el veto ucraniano puede multiplicar sus opciones.

Kristian Kostov nació y vivió hasta hace muy poco en Moscú, donde hace cuatro años llegó a la final de un concurso de voz infantil de la mano del célebre Dima Bilán, ganador del festival Eurovisión en 2008. Los medios rusos revelaron esta semana que Kostov también actuó en Crimea después de la anexión, algo que le costó a la rusa Yuliya Samóylova su participación en Eurovisión. Los servicios de seguridad ucranianos (SBU) han confirmado esta información, aunque aclararon que el artista búlgaro era por entonces menor de edad y estuvo en la península antes de que se aprobara la ley que prohíbe entrar en territorio ucraniano a quienes hayan visitado ilegalmente Crimea.

Pese a que la televisión pública rusa ha boicoteado esta edición por la expulsión de su candidata, es presumible que muchos rusos en otros países europeos apoyen en la final al talentoso moscovita. Además, expertos en el festival apuntan a que los numerosos votos que Rusia cosecha cada año podrían ir a parar en esta ocasión a países de su órbita como Armenia, Bielorrusia o la propia Bulgaria.

Aunque la pelea parece muy definida entre Italia, Portugal y Bulgaria, los pronósticos tampoco dejan fuera a Suecia, que se hace valor de su ingenio para ofrecer al mejor puesta en escena de la noche al servicio de su representante Robin Bengtsson; y Bélgica, cuya artista ha sido muy criticada por su capacidad vocal y fría actitud sobre el escenario. Reino Unido, otro país abonado al desastre, también despunta gracias a la escenografía elegante y efectiva para la balada "Never give up on you" de la talentosa Lucie Jones.

Miedo a una pitada para España

En pleno auge del sur de Europa en Eurovisión, España vive su particular travesía del desierto situándose antes de la final última en las casas de apuestas. Manel Navarro, que actuará en el puesto 16, pretenderá trasladar al público con su puesta en escena a una playa de Barcelona en la que un grupo de amigos cantan y surfean bañados por el sol de amanecer. Las palmeras, una autocaravana y el surf serán los referentes escénicos de una propuesta castigada por los propios fans españoles debido a las acusaciones de amaño durante la gala en la que el candidato fue elegido como representante. Los mismos eurofans podrían protagonizar hoy una pitada al catalán justo antes de empezar a cantar su "Do it for your lover", algo que inquieta a la delegación. El representante español admitió ayer en una entrevista para ABC que le han dolido las críticas que ha recibido y el poco apoyo de la comunidad eurofan."Hay personas que se están portando muy mal conmigo. Me hacen pagar por algo que creo que no me merezco. Pero ellos sabrán, yo siempre voy a ir con una sonrisa. Me merezco estar aquí y voy a disfrutar del momento".

Manel Navarro cantará después de Grecia y antes de Noruega en un show que abrirá Israel y cerrará Francia. En total, serán 26 los países que actuarán en la gran final que mantiene el nuevo sistema de votación implantado el pasado año. Los puntos se dividirán en dos partes: el primero mantendrá el reparto tradicional con los votos del jurado y el segundo sumará globalmente para cada país los puntos otorgados por el televoto. De esta manera, el festival asegura emoción hasta el final, puesto que el ganador del certamen no se conocerá hasta el último minuto de la gala.