La barcelonesa Gisela representó a Andorra en 2008 con la canción «Casanova»
La barcelonesa Gisela representó a Andorra en 2008 con la canción «Casanova» - ABC

Una Cataluña independiente no podría participar en Eurovisión

España bloquearía su solicitud de adhesión y el resto de países no podrían competir contra una nación no reconocida internacionalmente. TV3 pagó en 2004 el debut de Andorra en el festival, para muchos la inclusión encubierta de Cataluña en el famoso concurso

JAVIER ESCARTÍN
MADRIDActualizado:

«Eurovisión está muy igualado este año, ¿verdad? El año que viene contará con un Estado participante más. ¡Cataluña!». La coordinadora general del PDeCat y diputada autonómica, Marta Pascal, dedicó el pasado 13 de mayo unos segundos a escribir un polémico tuit mientras veía la final de Eurovisión 2017. En el momento de máxima emoción, cuando Portugal comenzaba a despuntar como ganadora en las votaciones, la dirigente nacionalista se aventuró a decir en sus redes sociales que Cataluña formaría parte del gran show musical en su próxima edición.

Eurovisión podría convertirse en un preferente objetivo dentro de la órbita secesionista como estrategia para lograr el reconocimiento internacional del que, por ahora, carece. Sus intenciones no son nuevas, ya que el festival ha servido en muchas ocasiones de escaparate político para reivindicar la autonomía de algunos de los países participantes. Es el caso de muchos exyugoslavos y exsoviéticos, que en la década de los noventa reclamaron su entrada en Eurovisión como una clara demostración de independencia política.

El festival, que nació para unir a un continente devastado tras la II Guerra Mundial, es seguido cada año por más de doscientos millones de espectadores en todo el mundo. Participar en él sería un gran logro mediático para la «nueva Cataluña». Pero, ¿realmente podría darse este escenario?

La respuesta es no. Hasta este año, para formar parte de la familia eurovisiva, un país debía estar integrado en la Unión Europea de Radiodifusión (UER) y situarse, con Greenwich como referencia, en la zona geográfica comprendida entre el paralelo 30 norte y el meridiano 40 este. Armenia, Azerbaiyán y Georgia se encuentran fuera de esa zona geográfica, pero sí pertenecen al Consejo de Europa; una organización internacional de cooperación entre estados europeos con la democracia, los derechos humanos y las leyes como valores principales.

Cataluña está ahora mismo fuera del ente que organiza Eurovisión, ya que solo RTVE, SER y COPE son los grupos españoles integrados dentro del selecto club de la UER. TV3 ha intentado entrar en la Unión Europea de Radiodifusión desde su misma creación, en 1983, y en muchas otras diversas ocasiones. El pasado mes de mayo, sin ir más lejos, la vicepresidenta de la CCMA (Corporación Catalana de Medios Audiovisuales) y los directores de Catalunya Ràdio y TV3 explicitaron en una comisión en el Parlament su intención de seguir peleando por la adhesión. «Queremos que la Corporación forme parte de este organismo internacional como miembro de pleno derecho», señaló Nuria Llorach. Catalunya Música está incluida en un programa de intercambio de música clásica del ente, pero meramente como «participante autorizado».

De cara a expandir globalmente el exitoso show, la UER eliminó este año la barrera de la adhesión a su organismo para competir en el festival. Sin embargo, el gran escollo de Cataluña sería no contar con el pleno reconocimiento de la comunidad internacional. Para pertenecer a la familia eurovisiva, el resto de países concursantes deben mostrarse de acuerdo. El grupo de referencia de la UER, en el que actualmente no está España, sería el último órgano en decidir la participación o no de Cataluña. Pero aunque TVE no cuente con voto en este consejo, su importante peso dentro del ente y en el propio festival (forma parte del «Big5», lo que le da derecho a competir directamente en la final) desbarata toda opción de ver a Cataluña en el certamen.

El ejemplo de Kosovo

Kosovo es un claro ejemplo del camino que podría seguir Cataluña en el caso de obtener la independencia. La zona balcánica todavía no ha sido reconocida por 82 países de Naciones Unidas, incluyendo España. Serbia, Bosnia y Rusia han torpedeado su inclusión en Eurovisión en numerosas ocasiones y, pese a que las autoridades kosovares han anunciado varias veces su inminente debut en el festival, lo cierto es que sus aspiraciones han quedado encalladas en punto muerto.

Además, en el irreal caso de que Cataluña contara con el reconocimiento de toda la comunidad internacional y la aceptación de España, TV3 tampoco podría hacer su debut en Lisboa 2018. Las trabas burocráticas y el propio camino procedimental que marca la UER no harían posible la inclusión de Cataluña hasta, mínimo, cuatro años.

Cataluña pagó la participación de Andorra

Junto con Andalucía y Madrid, Cataluña es una de las regiones de donde más artistas eurovisivos han salido para representar a España a lo largo de sus casi sesenta participaciones. Hasta doce catalanes han defendido a TVE en el certamen; entre ellos, Peret (1974), Nina (1989), Sergio Dalma (1991), Beth (2003), Rodolfo Chikilicuatre (2008) o Manel Navarro (2017). Ninguno de ellos lo ha hecho nunca en catalán.

Sin embargo, la lengua catalana sí ha podido escucharse en el certamen gracias a las seis participaciones de Andorra. De hecho, TV3 se implicó directamente en el debut del principado en 2004 sufragando parte de los gastos y emitiendo la preselección en la cual se eligió la canción elegida. Hasta el público catalán podía votar en este concurso. Para muchos, la candidatura andorrana de aquel año significaba la participación encubierta de Cataluña en el festival. Tanto la apuesta de Marta Roure, ganadora del programa pagado por TV3, como las otras cinco que envió posteriormente Andorra, no superaron la criba de las semifinales.

Paradójicamente, la polémica del catalán llevó a España a su primer triunfo eurovisivo hace ya casi medio siglo. En 1968, Joan Manuel Serrat fue elegido por TVE para representar al país con la canción «La La La». Sin embargo, apenas tres semanas antes del festival, el cantante declinó acudir a Eurovisión ya que la cadena pública le impidió interpretar el tema en catalán.

TVE se lanzó entonces a buscar sustituto de forma apresurada y finalmente se decantó por Massiel. La Tanqueta de Leganitos - de la misma discográfica que Serrat- tuvo que regresar de México a toda prisa, aprenderse la canción, buscar un vestido adecuado y viajar a Londres para participar en el festival. Con su floral conjunto de Courrèges y su lozana inocencia, Massiel obtuvo el 6 de abril de 1968 el primer triunfo para España en el certamen internacional.