Delibes y la censura

Mañana se presenta el volumen IV de las Obras Completas del escritor —que hoy hubiera cumplido 90 años—, centrado en sus trabajos periodísticos

BARCELONA Actualizado:

Además de cobrar piezas como cazador, Miguel Delibes intentaba cobrarlas de periodista. En los años cincuenta compaginaba la novela con la dirección de El Norte de Castilla y sus crónicas en los semanarios Destino y Vida Deportiva de su editor, Josep Vergès. El «tira y afloja» sobre el pago de colaboraciones se alternaba con el parte de daños del censor Demetrio Ramos, más conocido como «Demetrio y medio» o «La Vieja». Así lo veía Delibes en octubre del 56: «Nada me sorprende sobre lo que dices del Dr. Ramos. Su señorito me tiene puesta la proa desde hace muchos años y llevo tres esperando que me acepte como director de El Norte de Castilla».

Delibes enviaba una crónica a Vida Deportiva cuando los equipos catalanes jugaban en Valladolid; firmaba como Miguel Seco y cobraba entre 150 y 300 pesetas la pieza. A veces los pagos no se correspondían con sus expectativas y reclamaba la diferencia a Vergès. La calidad del semanario barcelonés se impone sobre contenciosos pecuniarios. Delibes le propone que Destino comparta reportajes con El Norte: «Ofreciéndole yo a cambio una cantidad que usted determinaría, con la que naturalmente no pretendo pagar el trabajo de sus colaboradores sino cooperar módicamente a su sostenimiento».

Delibes compartía con Vergès una visión liberal de España. El lápiz rojo censor rasgaba las galeradas. Al constatar el cansancio de Vergès cuando Destinocumple mil números, Delibes intenta animarle. Le habla de tú, porque la amistad supera la relación profesional: «No creo, sin embargo, que esta gentecilla sea suficiente para doblegar tu vitalidad y tu iniciativa…»

Forzado a dejar la dirección de El Norte en 1963, Delibes conocerá de cerca las vicisitudes de Destino. Con la Ley de Prensa, en el año que va de octubre del 66 a octubre del 67, el semanario padece ocho expedientes, una sanción de 250.000 pesetas, un cierre de dos meses y, poco después, el procesamiento de su director, Néstor Luján. Un artículo de Delibes que no pudo ver la luz en Destino se publica sin problemas en Tele/xprés, Madrid y El Norte de Castilla. El contacto con Vergès como gerente de Destinofinaliza en febrero de 1975 cuando Jordi Pujol compra el semanario.

Aquel mismo mes le proponen ser director de El País. Le pide consejo al editor: «Ortega Spottorno ha venido a ofrecerme la dirección de El País, el nuevo diario liberal que aparecerá —si le dejan— en Madrid. Para mí no tiene esto otro aliciente que la posibilidad de cambiar de vida. Pero ¿en Madrid? Yo hubiera dicho ya que no, pero prefiero que antes me deis vuestra opinión los amigos de siempre. No dejes de hacerlo. Un gran abrazo». La respuesta de Vergès no se hace esperar. La oferta es buena para cambiar de vida —hacía poco que el escritor había perdido a su esposa Ángeles— pero había inconvenientes: «Lo poco clara que está la situación para intentar un mínimo de política liberal, que es lo que supongo pretende hacer Ortega…» El Delibes periodista dejó paso al escritor.