Agustín de Foxá en 1954 - ABC
LIBROS

Nueva antología de Foxá

La obra de Agustín de Foxá se abre paso a través del tiempo. «Nostalgia, intimidad y aristrocracia» recupera parte de sus diarios, artículos, crónicas y el drama en verso «Cui-Ping-Sing»

MADRID Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

La primera vez que leí, o más bien me leyeron, un poema de Agustín, conde de Foxá (1906-1959), debió de ser muy pronto, allá por los últimos años cincuenta o primeros sesenta del pasado siglo, cuando él andaba muy atareado muriéndose, o incluso andaba ya difunto, y yo frisaba en unos gloriosos nueve o diez años de existencia. Fue mi madre quien me leyó el poema de Foxá –solían recitarme poemas, ella o mi padre, conscientes de que no yo no era capaz, todavía, de comprenderlos cabalmente, pero deseosos de pasar el testigo de sus loci memorabiles a la generación siguiente y asegurarles la continuidad–, un poema que no podía ser otro que «Melancolía de desaparecer», la pieza lírica más justamente célebre del conde. Morirse es una cosa muy seria, y yo aprendí lo que era en versos tan inolvidables como: «Y pensar que, después que yo me muera, / aún surgirán mañanas luminosas, / y que, bajo un cielo azul, la primavera, / indiferente a mi mansión postrera, / encarnará en la seda de las rosas…»

«Cui-Ping-Sing» lo tiene todo: amor, muerte, amistad, poesía y exotismo

Cuatro o cinco años después, a la edad en que uno empieza a investigar en los estantes de la biblioteca familiar en busca de curiosidades bibliográficas, encontré en casa de mis padres dos libros de Foxá publicados en 1940: El almendro y la espada y Cui-Ping-Sing. En El almendro y la espada me topé inesperadamente con «Melancolía de desaparecer», aquel poema que me había leído mi madre tantas veces; me entró un ataque de nostalgia y decidí apréndermelo de memoria, pensando que no en vano es Mnemósine, o sea, la Memoria, la madre de las nueve Musas. El segundo de los volúmenes,Cui-Ping-Sing–la pieza teatral que Foxá escribió en plena guerra, en 1938, el mismo año en que vio la luz la primera edición de su formidable novelaMadrid, de Corte a checa, ahora (¡por fin!) reivindicada por la crítica–, me dejó literalmente patidifuso: yo creo que es la obra perfecta para que un adolescente sensible se quede estupefacto leyéndola, porque lo tiene todo –amor, muerte, amistad, poesía, exotismo– para dejar a un chico o a una chica de quince o dieciséis años en estado de éxtasis irreversible.

Festín de bibliómanos

Probablemente, y a excepción de los diez o doce poemas que le salieron redondos y con los que sus fans abrumamos a nuestros comensales en las interminables sobremesas madrileñas, la más alta poesía que surgió de la pluma de Agustín de Foxá se encuentra en las páginas del drama en verso Cui-Ping-Sing, que pertenece al género dramático. Pues Cui-Ping-Sing acaba de ser rescatado en una excelente antología, rotulada Nostalgia, intimidad y aristocracia. Ha aparecido en la benemérita colección «Obra Fundamental» de la Fundación Banco Santander, que acaba de cumplir sus primeros quince años y que tantas alegrías nos ha proporcionado a los bibliómanos. Una serie cuyo espíritu consiste en redescubrir y recuperar a aquellos escritores contemporáneos en lengua castellana a los que, por diferentes causas, se ha relegado injustamente al olvido y de los que actualmente resulta complicado encontrar publicada su obra en librerías.

El libro incluye sus crónicas sobre el avance de alemanes y finlandeses en la URSS

Foxá no es, desde luego, un olvidado, pero lo cierto es que, al margen de la notoriedad que ha adquirido en los últimos años Madrid, de Corte a checa, el resto de su obra, aunque va publicándose poco a poco, no es conocida del gran público. Jaime Siles editó en 2003 (Visor) unos Artículos selectos del maestro. Renacimiento auspició en 2005 una antología poética del conde que no tenía desperdicio. Últimamente, Paréntesis ha publicado Misión en Bucarest y otros relatos, con prólogo mío, y La Biblioteca del Laberinto unas Historias de ciencia ficción foxianas al cuidado de Mariano Martín Rodríguez que son una auténtica maravilla. Pero hacía falta más, y por eso la colección «Obra Fundamental» encomendó a Jordi Amat la confección del libro que nos ocupa.

Excelente florilegio

El libro incluye una amenísima introducción de casi setenta páginas, obra de Amat, sobre la vida y la obra de Foxá; el «drama de ensueño» Cui-Ping-Sing íntegro (del que no existía edición alguna desde hace medio siglo); una serie de interesantísimos papeles personales –diarios y correspondencia familiar– de don Agustín, realmente imprescindibles a la hora de adentrarnos en su apasionante biografía; y una selección de sus mejores artículos, entre los que figuran sus deliciosas crónicas, publicadas en ABC formando parte de la serie «Viaje al frente del Ladoga», sobre el avance de alemanes y finlandeses en territorio de la Unión Soviética –campaña periodística que compartió con su amigo Curzio Malaparte–, y una selección de sus crónicas americanas, recuperadas por Foxá en el volumen recopilatorio Un mundo sin melodía (1950), donde no figuraban las del frente del Ladoga por demasiado explícitas en su apoyo a las fuerzas del Eje.

Compartió la campaña periodística del frente del Ladoga con su amigo Curzio Malaparte

Esto es, en resumen, lo mucho que ofrece Nostalgia, intimidad y aristocracia, un excelente florilegio. La selección de los textos se realiza a partir de los inencontrables tres tomos –un cuarto y último no llegó a publicarse– de las Obras completasde Agustín de Foxá publicadas en 1963, 1971 y 1976, respectivamente, por Prensa Española. Decir Prensa Española es decir ABC, el periódico de Foxá, al que siempre fue fiel y que, mientras exista, recordará a don Agustín con la misma emoción y gratitud con las que yo he redactado estas líneas que saludan la aparición de su más reciente antología.