libros
Otessa Moshfegh medieval
narrativa
Una muy particular y encandiladora versión de la más oscura Edad Media. Un reino donde se chapotea entre el fango de conjuras
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Iniciar sesión‘Agnus Dei’ de Zurbarán en la portada y entonces preguntarse qué se traerá esta vez la mejor además de más interesante narradora norteamericana de su generación. Porque puede ser cualquier cosa. Después de todo, ‘Mi año de descanso y relajación’ tenía en su cubierta ... a damisela francesa circa 1798 firmada por Jacques-Louis David pero, ahí dentro, lo que se contaba eran los trances somníferos de joven neoyorquina que bien podría haber sido ligue de Patrick ‘American Psycho’ pero vivió para contarla porque se quedó dormida a la hora de la última cita.
Ahora, en la parabólica ‘Lapvona’ Ottessa Moshfegh (Boston, 1981) nos lleva a su muy particular y encandiladora versión de la más oscura Edad Media. A un reino donde (en esta ocasión abandonando su característica primera persona narradora por una tercera mirada omnisciente a la vez que saltando de cabeza en cabeza de los personajes) Magda y el escéptico Grigor y Dibra chapotean entre el fango de conjuras y el hedor de pestes.
NOVELA
'Papvona'
- Autora Otessa Moshfegh
- Editorial Alfaguara
- Año 2023
- Páginas 320
- Precio 19,90 euros
Y hay un tremendo regente e impositivo villano de nombre Villiam con hijo llamado Jacob. Y adoptivo adolescente de cabeza deforme Marek (producto de violación y de aborto malhadado). Y están el sacerdote farsante Barnabás (todo la novela es crítica anárquica a la religión organizada) y una anciana y alguna vez nodriza y ama de leche llamada Ina y una sanguinaria banda bandida. Y —sensibles abstenerse— todos están unidos por una casi desopilante compulsión a la secreción de lo interno. Vómitos y excrementos y pústulas en flor y heridas abiertas a latigazo limpio son, casi, el argumento de una novela cuya trama tampoco se priva de supurar acontecimientos y sorpresas.
Siniestro divertimento
La sensación es la de una suerte de ‘remake’ de aquella sátira artúrica de los Monty Phyton con Bukowski como tabernero sirviéndole copas a un Shakespeare desatado y revisada a fondo por Cronenberg. Todo esto y mucho más a lo largo de cinco estaciones en Lapvona, «cientos de años luego del nacimiento de Cristo», pero (no, esto no es ‘El nombre de la rosa’ y, para no engañar a nadie, ya el epígrafe de la novela es verso de canción de Demi Lovato) sin una especial preocupación por resultar histórica y cronológicamente exacta.
Lo que sí importa es el rumbo de la florida Lapvona hacia su destino de tierra baldía. Un vez allí, Moshfegh se despide mientras, seguro —más de un lector poco conocedor de lo suyo— se preguntará qué fue lo que quiso hacer la autora con el siniestro divertimento que es ‘Lapvona’. Respuesta: con ‘Lapvona’, afortunadamente, Moshfegh quiso escribir nada más y nada menos que otro libro de Moshfegh. Y —como ya es su excelente costumbre y modales políticamente muy poco correctos— le salió muy bien.
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