cambio de tercio
'Has cubierto mi desnudez'
Llevamos semanas hablando de espiritualidad y de chicas que quieren ser monjas. Pero el runrún místico no lo ha puesto de moda Rosalía
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Iniciar sesiónLlevamos semanas hablando de espiritualidad y de chicas que quieren ser monjas. Como se ha señalado en no pocos artículos, el runrún místico no lo ha puesto de moda Rosalía, sino que suena desde hace tiempo incluso en literatura, un territorio que había sido ... duro de pelar para cualquier cosa que oliera a trascendencia, especialmente en países donde la religión ha estado asociada al nada espiritual poder terreno, y en concreto al infierno de las dictaduras.
Es el caso de España, donde la Iglesia, y por tanto nuestra tradición espiritual (la del cristianismo y el catolicismo), se confundió perversamente con el nacionalcatolicismo. El mundo de la cultura reaccionó con igual fervor con el que la fe nacionalcatólica fue impuesta, y durante décadas miró con desconfianza cualquier cosa relacionada con lo sagrado.
Este giro hacia la trascendencia coincide con la inacción política en unos tiempos apocalípticos. Se ha señalado 'Todo empieza con la sangre' de Aixa de la Cruz como el libro más significativo en lo que respecta a esta tendencia, pero lo místico ya estaba presente en su novela anterior, 'Las herederas'.
Anne Lécu señala algo chocante incluso para un católico: debemos renunciar al conocimiento del bien y el mal
Para mí hay una ficción muy reveladora: 'Ocaso y fascinación' de Eva Baltasar, donde, ante un planteamiento típico de novela social, se acaba abrazando lo espiritual. Aún antes que Baltasar, el escritor y sacerdote Pablo d'Ors se había convertido en un fenómeno con 'Biografía del silencio', ensayo de 2020 sobre la meditación. Y Begoña Méndez, que publica ahora un librito sobre escritoras místicas (así se llama, 'Místicas'), había explorado el tema en 'Autocienciaficción para el fin de la especie' en 2022.
Voy a recomendar uno de los libros más importantes que yo he leído en los últimos tiempos sobre espiritualidad: 'Has cubierto mi desnudez', de Anne Lécu, con traducción del francés de Charo Moreno y Nerea Alzola. Lécu es una monja dominica, escritora, médica y doctora en Filosofía que analiza el significado de las túnicas en la Biblia para explicar la máxima del cristianismo, amar al prójimo como a ti mismo, válida aun cuando no se sea creyente porque también es una máxima ética.
La religiosa señala algo chocante incluso para un católico: debemos renunciar al conocimiento del bien y el mal. No se trata de una renuncia conceptual, sino a su poder mortífero: el juicio, la condena. El fundamento es teológico: sólo Dios puede juzgar, pero él no quiere juzgarnos, sino salvarnos, ya que su esencia es el amor. ¿Podemos quitar a Dios de la ecuación para que esto sea válido desde una perspectiva laica? Yo diría que sí, pues las bondades prácticas serían evidentes, pero ahí dejo la pregunta.
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