Crítica DE:
'Ciudades en venta', de Manuel Vilas: viajar alrededor de sí mismo
Poesía
Escribe un único poema formado por muchos poemas, un único viaje en el que están muchos viajes
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Iniciar sesiónÁlbum de postales, ciudades apenas entrevistas y ciudades que encierran toda una vida, este libro de viajes de Manuel Vilas es tanto un estar fuera de casa como un estar en diálogo constante consigo mismo.
Después de dedicarle a Roma su anterior libro ... de versos, un libro donde la Ciudad Eterna quedaba retratada en todos sus recorridos, rincones vitales y diálogos con la propia biografía, ahora Manuel Vilas reúne en este volumen esas ciudades que hablan de la memoria, los sueños, los conflictos existenciales, el tiempo, y que quieren ser una ventana abierta a esta época y a esta épica de encrucijadas en que Vilas convierte cada visita.
POESÍA
'Ciudades en venta'
- Autor Manuel Vilas
- Editorial Visor
- Año 2024
- Páginas 120
- Precio 12 euros
Sí, porque en definitiva cada viaje conlleva un espectador, al hombre que mira y que vive esa mirada, y cada experiencia de una ciudad es una experiencia en favor de la vida, en favor de seguir descubriendo su grandeza, sus esplendores y sus heridas. Manuel Vilas escribe un único poema formado por muchos poemas, un único viaje en el que están muchos viajes.
Todas las ciudades son la misma porque en realidad sólo nos miramos a nosotros mismos, como Vilas se mira a sí mismo. Miramos nuestra vida y la confrontamos con ese paisaje urbano que podemos ver desde la habitación de un hotel, desde una calle, desde una lectura que tenemos en nuestra memoria y que nos acompaña.
Con ese estilo de siempre a lo Walt Whitman, con su sentido del humor, con su sentido para crear situaciones y atmósferas donde se dan cita la ternura y la pesadilla, los muertos que vuelven y los vivos que buscamos, este es un libro de búsqueda personal, de un yo que se pregunta constantemente y que tantea.
Pero es también el libro de un testigo que recorre el mundo y siente sus palpitaciones y su temperatura. Se puede pensar que se hace excesiva tanta dedicatoria (cada uno de los treinta y cinco poemas está dedicado a una o varias personas) pero yo creo que es una manera de no viajar solo, de viajar en cada poema de la mano de un amigo, de buscar en cada poema un cómplice.
Se dan cita la ternura y la pesadilla, los muertos que vuelven y los vivos que buscamos
Porque viajar es siempre una invitación a compartir y celebrar, aunque uno viaje alrededor de sí mismo. Manuel Vilas nos entrega su propio atlas, sabiendo que cada lugar puede llamarse Nueva York, Iowa, México, Bari, Logroño o Barbastro pero que, en realidad, se llama Manuel Vilas.
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