Ana Galvañ, «Pulse Enter para continuar»» (2018)
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CÓMIC

Vivimos en un tebeo

La Biblioteca Nacional explora la milenaria historia del cómic en la exposición «Beatos, Mecachis y Percebes»

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«Construir una estructura arquitectónica es construir una estructura narrativa», comenta Enrique Bordes, arquitecto y apasionado del cómic -dos campos con muchas cosas en común-, autor de Cómic, arquitectura narrativa (Cátedra, 2017) y comisario de la muestra Beatos, Mecachis y Percebes que acoge la Biblioteca Nacional de España hasta el 13 de enero de 2019. Un recorrido por una historia con miles de años a cuestas y que nos descubre que, ya en el antiguo Egipto o en los pueblos mesoamericanos, había «viñetas» y hasta «novelas gráficas». Bordes añade los conceptos «teatral», «secuencial», «heterotopía» (lugar de lugares: así se ha concebido la sala de la exposición) y «escenografía» (la figura humana y su espacio) para referirse al proyecto.

«Vivimos en un tebeo», afirma. «Somos los habitantes de 13, Rue del Percebe (la famosísima creación de Francisco Ibáñez). Ya lo éramos en el siglo X, solo que entonces en vez de la portera cotilla, el científico loco o el sablista estaban los monjes iluminando libros. Nuestros espacios de convivencia se transforman así en nuestras historias. Las viñetas, que tantas veces vemos como encuadres cinematográficos, en realidad nacen de marcos, que son ventanas en muros o escenas teatrales o celdas de colmena o habitaciones... En definitiva, esas viñetas de tebeo son nuestra casa».

Fragmento de venda de momia, circa 323 a. C.
Fragmento de venda de momia, circa 323 a. C.

Lo de Beatos, Mecachis y Percebes podría ser el título de una serie de Bruguera, pero en realidad hace referencia a tres momentos de una «familia» que se remonta a los orígenes de la humanidad. Así los describe Bordes: «Los beatos son antepasados anónimos, sin rostro, rodeados de misterio, cercanos al mito y a la religión, que asisten al nacimiento del libro. Los mecachis (así llamados en homenaje al humorista gráfico Eduardo Sáenz Hermúa) viven el nacimiento de la era industrial, la democratización de la imagen, la llegada de los medios de masas y de la fotografía. Y los percebes (en referencia al edificio creado por Ibáñez) son nuestros abuelos, padres e hijos, la comunidad de vecinos con la que hemos convivido. Lo contemporáneo».

Entre los tebeos de los beatos encontramos vendas de momias egipcias con fragmentos del Libro de los Muertos; el ser humano acaba envuelto por una historia. También códices mayas, texto y figuras en tiras configurando un documento que podríamos ver como un edificio de varias plantas. En la antigüedad romana también hay tiras narrativas en sarcófagos y columnas, como la de Adriano en Roma. Los códices manuscritos medievales son piezas de lujo cuyos propietarios eran nobles y reyes, pero con los mecachisse popularizan los mensajes y la prensa gráfica alcanza su esplendor con los pioneros suizos y alemanes del siglo XIX. El gran Xaudaró firma en España composiciones que son claros precedentes de 13, Rue del Percebe.

«El gato con botas». Anónimo francés, siglo XIX
«El gato con botas». Anónimo francés, siglo XIX

La crítica social alcanza importantes grados de acidez. Hay una secuencia magnífica que puede verse en la exposición, obra precisamente de Eduardo Sáenz Hermúa, alias Mecachis: un nutrido grupo de gente admira en un museo un lienzo (supuestamente) de Velázquez, bastante chapucero por cierto, mientras nadie hace caso de otro colgado al lado, firmado por un tal Orbaneja. En la siguiente viñeta, con la sala vacía, un operario del museo cambia los carteles, de tal manera que el Velázquez pasa a ser el Orbaneja, y viceversa. En el dibujo final, el tropel se acumula frente al cuadro firmado ahora por el maestro sevillano ignorando el otro.

Los percebes reivindican las vanguardias. Es el periodo clásico de la publicación quintaesencial TBO, un juguete literario; del isotipo, de los edificios sociales de Gerd Arntz, de un universo inabarcable, desde el manga a la llamada novela gráfica, con múltiples manifestaciones y auténticas obras maestras. Un universo que desborda esta muestra, que nos recuerda, como coda final, que cuando desaparece nuestro marco, desaparece nuestra realidad.