La poeta Violeta Gil
La poeta Violeta Gil - PABLO OTTONELLO
Darán Que Hablar

Violeta Gil: «Antes de desear escribir, deseaba leer todo lo posible»

Desde que en 2005 fundara la compañía teatral La Tristura, no ha parado de crear y ahora publica su primer poemario, «Antes de que tiréis mis cosas»

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

¿Cuáles son tus intereses como escritora?

Vengo del teatro, de escribir en o para la escena, las palabras tienen una relación muy íntima con lo físico, de alguna manera eso se transfiere a los poemas, y eso quiere decir también que el nivel de exposición es alto. Me interesa mucho el cruce entre estos mundos. Y creo que lo que más me importa es ser sincera conmigo, con el momento en el que estoy, y poder serlo con los demás. Responder al mundo desde un compromiso con lo que me rodea, íntima y políticamente.

¿Y como lectora?

Siempre deseo que alguien me descubra maneras de pensar diferentes. Que me haga llegar a una idea a la que yo no me había asomado aún. Así, muy sencillo, me flipa leer cómo piensan los demás. También me interesa un texto cuando veo que está escrito pensando -esto es lo que me hubiera gustado leer en tal o cuál momento-, cuando responde a una necesidad vital.

¿Sobre qué temas sueles escribir?

Sobre lo que me asalta por la noche, lo que no comprendo aún bien del todo, y quiero entender mejor. Sobre lo que me rodea, las relaciones, la forma de comunicarnos, de amarnos, de sobrevivir a la familia.

¿Dónde has publicado hasta el momento?

Algunos de mis textos en inglés se pueden encontrar en Leveler Poetry, American Chordata o Paris Lit Up, y en español en Primer Acto y en El Duende. «Antes de que tiréis mis cosas», que publica Arrebato, es mi primer libro de poemas. Los textos de la compañía, La tristura, están publicados en los Pliegos de Teatro y Danza, y pronto saldrá una recopilación de todos ellos, aún es un poco secreto.

¿Con cuáles de tus «criaturas» te quedas?

La obra «Materia Prima», una pieza que hicimos con cuatro niños de nueve años, con la que viajamos y crecimos todos mucho, ha sido una de las experiencias más inspiradoras que he vivido. Hay una película de Juan Rayos, «Los primeros días», que recoge parte de ese proceso.

Supiste que te dedicarías a esto desde el momento en que…

Siento que me dedico a muchas cosas, que en realidad es un signo muy contemporáneo. Empecé a desear hacer teatro después de ver «Sueño de una noche de verano», tres fines de semana seguidos, como a los diez años. Mi abuela siempre me decía que eso estaba muy bien, pero que tenía que dedicarme a escribir, le mandaba cartas y postales que a ella le gustaban mucho, y al final le he hecho caso. Antes de desear escribir, deseaba leer, todo lo posible.

¿Cómo te mueves en redes sociales?

Creo que con cierta facilidad, aunque supongo que tengo una relación de amor y odio, como la de casi todos. Quizá de manera un poco errática, sería más acertado. Comparto cosas de trabajo, artículos, textos, cosas que me motivan o me interesan. Me gusta la inmediatez y la posibilidad de comunicar con gente muy distinta y que está muy lejos. Es muy sencillo, y tramposo también, pero tiene muchas posibilidades.

¿Qué perfiles tienes?

Tengo un Facebook desde hace mucho. Y uso Instagram, ( @violeta_gil_) más de lo que quiero, me engancha mucho mirar imágenes. Sigo a personas que me gustan, que me inspiran, a instituciones, a periódicos, editoriales, acabo creyendo que lo que veo es importantísimo para todo el mundo.

¿Qué otras actividades relacionadas con la literatura practicas?

Pues todo está relacionado de alguna manera, supongo, la vida en el teatro, la escritura, la danza, la lectura. En Iowa, junto con algunos compañeros, inicié un ciclo de lecturas, Subtituladxs en Iowa City, que sigue activo. También imparto talleres.

¿Formas parte de algún colectivo/asociación/club?

Desde 2005, de mi compañía, La tristura. Y desde hace dos años, con la poeta y traductora Kelsi Vanada hago un tándem de traducción, pronto saldrá nuestra primera colaboración, una traducción al inglés de «Concierto Animal», de Blanca Varela.

¿En qué estás trabajando ahora?

Estoy trabajando en un libro de ensayos personales, este verano me voy a una residencia de escritura en Sausalito, frente a San Francisco, al Headlands Center for the Arts, donde estaré centrada en eso. Además, con la llegada del libro, estoy haciendo unas presentaciones más performáticas, junto con Abraham Boba, pronto empezará la gira. Con la compañía hemos empezado un proyecto nuevo que se estrenará en los Teatros del Canal en abril de 2020.

¿Cuáles son tus referentes?

El cine siempre ha sido una de mis fuentes de inspiración más grandes. Hay películas a las que recurro una y otra vez, como las de Cassavetes. Cuando me atasco voy al cine. Y hay directores que me interesan especialmente, como Mia Hansen-Løve o Hong Sang-soo. James Baldwin, que leí por primera vez cuando fui a estudiar a Iowa, es alguien que tengo mucho en la cabeza, sus novelas y sus ensayos, su compromiso político y vital. Hacer listas de referentes es bastante adictivo, aquí van algunos nombres: Angélica Liddell, Roberto Bolaño, Elena Ferrante, Anne Carson, Louise Glück, Fabián Casas, Thomas Bernhard, Comité Invisible, Marina Garcés, Ta-Nehisi Coates, Lola Arias.

¿Y a qué otros colegas de generación destacarías?

Dos de los últimos libros que he leído me han parecido increíbles, así que las nombro a ellas, Cristina Morales y Margarita García Robayo. La verdad es que hay gente de mi generación (y alrededores) escribiendo, dirigiendo, bailando, cantando, que me interesa mucho, acá va otra pequeña lista: María Salgado, Berta García Faet, La Veronal, Valeria Luiselli, María Arnal, Helena Mariño, Giuseppe Caputo, El Conde de Torrefiel, Kate Tempest, Hanif Abdurraqib, Carla Simón.

¿Qué es lo que aportas de nuevo a un ámbito tan saturado como el literario?

Todo está saturado, y a la vez confío en que todo está por hacer. Durante muchos años he creado en colectivo, y últimamente, que me enfrento más en soledad a la creación, me doy cuenta de que es muy difícil hacerlo sin convertirse en un yo-marca. Parece que todo sea una carrera de supervivencia y de poder. Espero que mi experiencia me ayude a relacionarme con la literatura de una forma más clara, sin tener que producir opiniones para todo todo el tiempo, y sin tener que publicar a costa de lo que sea.

¿Qué es lo más raro que has tenido que hacer como escritora para sobrevivir?

Algunas traducciones, y escribir preguntas para exámenes de entrada en Estados Unidos.