Helicópteros sobrevolando a soldados norteamericanos en 1965 en Vietnam
Helicópteros sobrevolando a soldados norteamericanos en 1965 en Vietnam - Horst Faas
LIBROS

Vietnam, la guerra que dividió al mundo

«La guerra de Vietnam» (Crítica), del periodista e historiador británico Max Hastings, es una «biblia» de consulta para los interesados en este conflicto

Actualizado:

De una forma o de otra, todos hemos participado en la guerra de Vietnam: a veces como jueces en pro o en contra del entremetimiento estadounidense en la península de Indochina; otras como espectadores de un fenómeno cultural, de un icono del siglo XX que ha inspirado movimientos pacifistas y decenas de libros y películas de un sobresaliente nivel artístico y un marcado carácter autoflagelante. Vietnam fue la guerra que dividió al mundo, la guerra de la infancia de los baby boomers, la única derrota del imperio USA en el siglo XX. Es la guerra de la imagen de una niña desnuda llorando quemada por el napalm. La guerra que hizo enloquecer al coronel Kurtz y convirtió en héroe a Forrest Gump; la de Robert De Niro y Christopher Walken jugando a la ruleta rusa; la del sargento Elias cayendo con los brazos en cruz, acribillado a balazos por los vietnamitas, mientras suena el adagio de Samuel Barber.

«La guerra de Vietnam». Max Hastings. Traducción: Gonzalo García. Crítica, 2019. 944 páginas. 29,90 euros
«La guerra de Vietnam». Max Hastings. Traducción: Gonzalo García. Crítica, 2019. 944 páginas. 29,90 euros

En la monumental crónica que es La guerra de Vietnam (Crítica), biblia de consulta para los interesados en este caudaloso asunto y todos sus afluentes, el periodista e historiador británico Max Hastings realiza un esfuerzo ímprobo no solo para poner el conflicto en su contexto histórico, explicar sus vertientes políticas y militares, describir las crueldades y locuras perpetradas por ambos bandos o recuperar las historias angustiosas de los veteranos. La gran novedad de este volumen preñado de datos, documentos y testimonios, que no deja cabos sueltos y cuyo peso aconseja leerlo en un atril, es mostrar decencia en mitad del espanto. «Es un error permitir que la conducta virtuosa desaparezca en el caldero del estallido de las bombas», señala Hastings. Toda guerra es distinta y, sin embargo, la misma. ¿Cabe comparar el horror de las trincheras del Somme con el de la selva y los arrozales de Vietnam rociados con agente naranja? Lo cierto es que en cualquier escenario la parte menos morbosa, más olvidada, tiene que ver con la dignidad humana.