«Chocobalto», de F. Renes
«Chocobalto», de F. Renes
ARTE

Tres artistas en «línea» en el CAB de Burgos

Laura Lio, Fernando Renes y Miki Leal, más cerca de lo que parece en sus tres muestras individuales

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La triple propuesta actual del CAB de Burgos recorre el trabajo de tres artistas contemporáneos de dilatada trayectoria: Laura Lio (Buenos Aires, 1967), Fernando Renés (Burgos, 1970) y Miki Leal (Sevilla, 1974); tres muestras que parecen estar unidas por un sutil y misterioso hilo referido a los límites que separan al ser humano de lo natural. Una línea del horizonte -o mural- como cuaderno de viaje, en el caso del burgalés; una especie de libro de apuntes de grandes dimensiones por parte del sevillano; y un cúmulo de objetos imposibles, aparentemente encontrados, que expanden los límites de lo imaginariamente arqueológico, planteado por la autora argentina. Lo que el visitante al centro va a encontrarse de manera conjunta en las tres exposiciones es un conjunto de propuestas que se mueven entre el dibujo y la pintura, la instalación y la escultura. Lenguajes complementarios que, además, generan una dinámica de lectura que obliga a que nos movamos con atención por las salas del museo.

Como en una película

Los característicos juegos tipográficos de Fernando Renés, junto a su ya tradicional lenguaje cerámico, componen un mural que, a modo de línea de horizonte, nos hace jugar con la idea de un cuaderno de viaje, una especie de cartografía o mapa humano de tránsito. Chocobalto, su título, se compone de miles de azulejos que reflejan todo un universo de costumbres y lugares contemporáneos tratados a modo de narración casi cinematográfica.

Por su parte, Miki Leal, con Mariposas y cocodrilos. Ensayo para una pieza camp (comisariada por Alberto Martín), nos traslada de lleno a la Naturaleza, una Naturaleza, en su caso, totalmente «invadida» por la ausencia humana, que previamente ya ha dejado su rastro. Y casi como una ruina romántica posmoderna, hace que el espectador se convierta en el invasor protagonista, en observador de lo que ocurre en la inmensidad de la escena. Sin duda, esta cita protagonizada por el sevillano es muy completa en su estructura y montaje, ya que extrae de las piezas de pared elementos que invaden la sala, logrando que el espectador tenga que participar de la misma. Sin duda, su propuesta se convirte en un paso más de lo que ya nos conquistaba en sus anteriores trabajos.

Uno de los dibujos de Laura Lio
Uno de los dibujos de Laura Lio

Por su parte, Laura Lio juega con una escenografía extremadamente cuidada, que, en su propia concepción, podría asemejarse a un trampantojo, compuesta por objetos imposibles y vitrinas que nos permiten ver sus cuadernos de artista. A pesar de ser estéticamente la más alejada del conjunto de las tres propuestas, ayuda a que enlacemos y englobemos el triplete expositivo como una gran cartografía entre lo mecánico, lo natural, lo humano y, sobre todo, lo antropológico, conceptos subyacentes en las tres exhibiciones.

Casi como una regresión a lo manual por encima de lo mecánico, como una oda a la Naturaleza, muy diferentes entre sí, las tres muestras se envuelven de cierta reflexión antropológica sobre las (extrañas) costumbres del ser humano. Dibujos a las espaldas de tus ojos, título de la de Lio, es claramente una misteriosa, delicada y, a la vez, perturbadora propuesta en la que cabe, a cada paso, detenerse a pensar en qué hay de real o de imaginado en lo que ofrece y, de ese modo, realizar nuevas lecturas de las dos citas que la acompañan. Replantear, por tanto -con el humor de Renes y lo ilustrativo de Leal-, el diálogo entre pasado, presente y posible futuro como denominador común de las tres.