Portada de la revista «Pinocho», que se publicó entre 1925 y 1931
Portada de la revista «Pinocho», que se publicó entre 1925 y 1931
CÓMIC

Tiovivo de géneros en el Museo ABC

La exposición «Historietas del Tebeo, 1917-1977» recorre los estilos de cómic más importantes en la evolución de la historieta española, del humor infantil a los tebeos transgresores para un público adulto

Actualizado:

A lo largo de la evolución del tebeo español, desde sus primeras publicaciones hasta la transición, hubo varios géneros que atrajeron la mayor parte de la atención de los editores y de los lectores.

Humor

La exposición del Museo ABC muestra cómo el tebeo en España comienza con el humor y a este género pertenecen muchas de sus cabeceras más populares: el mismísimo « TBO», el «Pulgarcito» y el «DDT» de Bruguera (con Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, la familia Cebolleta...), «Jaimito» o «Pumby», por mencionar sólo algunas. Desde el humor más blanco al más socarrón, el tebeo fue muchas veces cosa de risa.

Aventuras

De vaqueros, de piratas, de espadachines, de guerra... La exposición muestra cómo los tebeos de aventuras tuvieron años de gloria gracias a personajes como El Capitán Trueno (de Víctor Mora y Ambrós), El Coyote (de José Mallorquí y Francisco Batet) o El Guerrero del Antifaz (de Manuel Gago). La censura y el auge de los superhéroes americanos causaron su declive en los años 70.

Románticos

Como las aventuras y hasta el humor no se consideraban cosas «de señoritas», los tebeos románticos florecieron para surtir al público femenino. No quiere eso decir que estuviesen faltos de calidad, pese a las presiones sociales que constreñían al género. Y sirvieron para descubrir a buenas autoras, que regresan al Museo ABC: Pili Blasco, Carme Barberá, María Pascual, Purita Campos...

Para adultos

Menos un género que un cambio de tendencia. La relativa apertura del tardofranquismo permitió la aparición de cabeceras que apuntaban a un público más adulto, ya fuese a través del terror («Dossier Negro»), el «underground» (« El Rrollo Enmascarado», juzgada por escándalo público) o el humor más abiertamente crítico (« El Papus», «El Jueves»).

Agencias e importados

Las dos caras de la moneda. Por un lado, muchos autores españoles se ganaban la vida trabajando (casi a destajo) para agencias que vendían su material a revistas latinoamericanas, europeas e incluso estadounidenses. Por otro, estaba la competencia de los cómics extranjeros que se iban importando: «Popeye», «Flash Gordon», «Tintín»... Todo esto y más, en el Museo ABC.