Steve Van Zand se unió a la E Street Band en 1975, para la grabación de «Born To Run»
Steve Van Zand se unió a la E Street Band en 1975, para la grabación de «Born To Run» - Inés Baucells
MÚSICA

Steve Van Zandt: «Es muy difícil que el rock pueda cambiar el mundo ahora»

El guitarrista, compositor, productor, actor y lugarteniente de Bruce Springsteen en la E Street Band, habla de cómo la política influyó en su música

MadridActualizado:

Hace tanto tiempo que Steve Van Zandt (Boston, 1950) no recuerda cómo conoció a Bruce Springsteen: «Exactamente, no. Debió ser en 1965 o 1966. Probablemente fui a verle actuar a algún pequeño club de Freehold, donde vivía. Me suena una especie de cafetería hippy, pero no me acuerdo del nombre... Y hablaríamos de lo que estaba tocando», comenta el guitarrista. Eran los años previos a la Ofensiva del Tet en la Guerra de Vietnam y de las protestas contra el gobierno. Springsteen tenía solo 17 años y acababa de entrar en su primera banda seria, The Castiles, pero ya había perdido a dos de sus mejores amigos en el conflicto: los baterías Bart Haynes y Walter Cichon. Este último recibió un disparo en la cabeza al conquistar una colina y su cuerpo jamás fue recuperado.

Van Zandt había llegado a vivir a Middletown de niño y, con 16 años, era ya una de las estrellas de rock locales. El mencionado encuentro se produjo realmente en 1967, en el club Hullabaloo de esta localidad vecina. Springsteen lo recuerda mejor en sus memorias: «Al entrar vi en el escenario a un tipo con una enorme corbata de lunares que le descendía desde la nuez hasta el suelo. Era el cantante de un grupo llamado The Shadows. El tipo resultaba divertido y la banda sonaba compacta, con arreglos y armonías precisos. Durante el descanso me presentaron a su líder, Steve Van Zandt. Los Castiles ya tenían una buena reputación, así que él sabía quién era yo. Charlamos un rato, congeniamos y él regresó a escena para el siguiente pase. Así se inició una de las mejores y más duraderas amistades de mi vida».

Y prosigue: «Formamos una sociedad de admiración mutua de dos miembros. Por fin conocía a alguien que sentía la música y la necesitaba tanto como yo. Hubo un nexo de corazón con corazón desde el principio. Creamos nuestro propio mundo, donde todo el tiempo sonaba rock and roll». Y cuando Van Zandt formó otros grupos, el joven Bruce siempre estaba entre el público. Este, por su parte, fundó Steel Mill y llamó a su amigo para que le acompañara en directo. Fue el núcleo de donde surgió la E Street Band, a la que «el pirata» se unió en 1975 para grabar el mítico « Born To Run» y convertirse en el mejor grupo de acompañamiento de la historia del rock.

Desde entonces es conocido como la mano derecha de Springsteen, como actor en «Los Soprano» y como locutor de radio en «Underground Garage». ¿Siente que no se le conoce como artista?

Sí, por eso hice las canciones de mi último disco con The Disciples of Soul, para mostrarme como productor, compositor y arreglista, que es lo que mucha gente no sabe que soy. Siempre he hecho música aunque no esté de gira con Bruce.

¿El rock siempre fue la base?

Sí. Mi música tiene unas raíces profundas en los 50 y 60. Eso me gusta, porque hoy no ves de dónde viene. Cuando crecimos, escribir canciones tenía un contenido emocional muy fuerte. Ahora es diferente.

¿Habría tenido Bruce Springsteen el mismo éxito sin la E Street Band?

(Risas) Sí... pero no sé qué tipo de éxito. Lo peor es ser una estrella de rock solitaria. Bob Dylan y Elvis Presley son una excepción en la historia. Bruce podría haber sido una combinación de ambos, pero hubiera necesitado una banda, aunque no fuera la E Street Band.

De un tiempo para acá, con el pop, el reguetón y el rap dominando las radios comerciales, vuelve a escucharse que eso de que «el rock está muerto». ¿Usted lo ve aunque sea herido?

Es cierto que está lejos del mundo de los negocios, de la venta de discos y de las radios comerciales, pero no está muerto. Sobrevive como música en directo, que es aun territorio del rock. Hemos vuelto a la cultura underground, que es a donde pertenecemos En los 50 nació como música de culto y vuelve a serlo, pero las bandas más grandes en directo siempre serán los Rolling Stones y los Beatles.

Teniendo en cuenta que usted ha tocado en los clubes más pequeños y en los estadios más grandes, ¿hay algo comparable a actuar para 70.000 personas?

Ambas situaciones son diferentes. Cuando toco con Bruce al aire libre en un gran estadio, es más una celebración del éxito. Lo que hago ahora es más una conversación íntima con el público. Son circunstancias distintas, pero yo en el concierto de las Noches del Botánico hago lo mismo de lo que haría ante 70.000 personas. Y además, estoy feliz de tocar en sitios más pequeños. No lo he hecho desde hace 20 años.

Su carrera empezó con Lyndon B. Johnson. ¿Han influido los diferentes presidentes de EE.UU. en su música?

Mi primer álbum como Little Steven en 1982 fue muy político, una respuesta a aquellos tiempos raros en los que todo el mundo amaba a Ronald Reagan, como si fuera el abuelo de todos. Me llevó cinco álbumes hablar de las cosas malas que Reagan le estaba haciendo a América. Puede que el ambiente ahora sea similar con Trump, pero lo malo ya no se esconde y no es necesario que lo cuente en mis canciones. Todo el mundo sabe lo que pasa en política todo el tiempo. En los 80 a nadie le interesaba y ahora es redundante. Lo mejor que puedo hacer hoy es darle a la gente un respiro en los conciertos.

Es muy común ahora que los músicos arremetan contra Trump. ¿Es el presidente más odiado por el rock desde 1960?

Creo que es Nixon. Neil Young escribió su canción « Ohio» en respuesta a la masacre de la Universidad de Kent en 1970, donde cuatro estudiantes murieron por disparos de la Guardia Nacional al protestar contra la invasión de Camboya. Disparar a esos chicos fue lo más terrible que he visto, pero parece que Trump quiere competir con esos 2.000 niños que separó de sus padres indocumentados en la frontera con México. Quizá no murieran como los otros, pero es enfermizo. Una amenaza: si vienes con tu hijo, no lo vas a recuperar. Puede que ya no ocurran las cosas de Nixon, Reagan o Bush, pero con Trump todo es posible.

Muchas estrellas dicen que la música puede cambiar el mundo. ¿Cambiaron algo los músicos de su generación?

Sí, una cosa seguro. Echamos abajo el apartheid en Sudáfrica. El rock derribó al gobierno. Nunca se había hecho algo tan espectacular y satisfactorio como eso. También construimos una conciencia sobre los problemas del hambre en África, el medio ambiente o lo que ocurría en Haití. Y paramos la invasión de Nicaragua por parte de Reagan. Empezó con Bob Dylan y continuó con los Rolling Stones, The Who, The Beatles, Jefferson Airplane... Pero es muy difícil que el rock pueda hacer grandes cambios como antes. Vivimos una recesión económica y el mundo está demasiado fragmentado. Es complicado llamar la atención sobre una causa porque todos tienen sus propios problemas. Es una época muy oscura, pero tenemos que hacer el mismo trabajo, aunque no tenga tanta repercusión.

Teniendo en cuenta que Springsteen lleva un tiempo centrado con su espectáculo en Broadway, ¿podremos verles de nuevo juntos encima de un escenario?

Nunca se sabe cuando Bruce va hacer algo. De momento no hay planes ni hemos hablado nada al respecto. Si la llamada se produce, creo que sí haré por lo menos una gira más. Quizás no el próximo año… no sé.