Detalle del Pabellón de la República para la Expo Universal de París de 1937
Detalle del Pabellón de la República para la Expo Universal de París de 1937
ARQUITECTURA

Sert, vida de un arquitecto

La cercanía de María del Mar Arnús a Josep Lluís Sert da pie a una jugosa biografía de uno de los arquitectos españoles del siglo XX

Actualizado:

Ser(t) arquitecto (Anagrama), biografía de Josep Lluís Sert escrita por María del Mar Arnús, es una historia narrada desde el interior. Desde el conocimiento familiar (Arnús está emparentada con Sert por vía política). Su historia es la de la transformación de un aristócrata barcelonés, criado entre algodones, que al ingresar en la escuela de arquitectura descubre la existencia de otro mundo. No es irrelevante la anécdota de que se desplazaba a la universidad en un Rolls Royce, sino significativa para comprender el acérrimo desclasamiento de un individuo que, posteriormente, se caracterizaría por adherirse al republicanismo y reivindicar la dimensión social en la arquitectura moderna.

El relato elaborado por Arnús comienza y termina en Ibiza, donde hoy yacen Sert y su esposa Moncha, figura crucial en la vida de éste. Allí descubrió ese otro mundo que percibía «rigurosamente humilde, antiburgués y representativo de unos valores que coincidían con los que había señalado [Walter Benjamin] acerca de la interacción entre el ser humano, el medio natural y la arquitectura». Arnús destaca también cómo otra de sus epifanías se produjo en sus años de estudiante, cuando descubrió a Le Corbusier: primero a través de unas publicaciones en una librería parisina, para luego invitarlo a ofrecer una magistral en la escuela de arquitectura de Barcelona. Entablaron una vinculación personal y profesional que se prolongaría hasta la muerte del suizo. Fue Sert quien le hizo descubrir la obra de Gaudí.

Recalca su intenso protagonismo en la Barcelona de la República. Junto a otros compañeros de escuela, comenzó a llevar a cabo una frenética actividad para lanzar la Nueva Arquitectura. En noviembre de 1930 crearon el GATCPAC, la rama catalana del GATEPAC, organismo que se propuso organizar, aglutinar y difundir el racionalismo, y que desempeñó una importante labor social construyendo escuelas, hospitales y viviendas obreras. De este periodo destacan dos hitos en su obra: Casa Bloc y el Dispensario Central Antituberculoso (ambos en Barcelona).

Otro de los momentos importantes que Arnús narra, y que reflejan cómo Sert formó parte del meollo cultural y político de su tiempo, es la construcción del Pabellón de la República en la Exposición Universal de París en 1937, que albergó la obra de los artistas más importantes del momento, entre ellos, Picasso, Miró y Julio González.

Una segunda vida

Su compromiso ideológico terminó forzándolo al exilio en EE.UU., donde desarrolló su segunda vida profesional. Como urbanista, realizó proyectos para varios países americanos. Gropius lo escogió para sucederlo como decano de la Graduate School of Design de Harvard, donde se comprometió con una importantísima labor docente, además de la ordenación del campus mediante el diseño de nuevos edificios. En paralelo, construyó internacionalmente obras tan remarcables como la Embajada de EE.UU. en Bagdad. De regreso a España, diseñó junto a Joan Miró otra de sus obras esenciales: el edificio para su fundación en Barcelona.

Arnús entreteje acontecimientos profesionales con anécdotas privadas, algunas vividas por ella en primera persona. Aunque esta excesiva falta de distancia tienda a sublimar a veces excesivamente al personaje, esto no es necesariamente un defecto. Con ello ofrece al ya conocedor de Sert datos que lo lleven a ahondar en detalles que sí son relevantes, y, al lector que por primera vez se aproxima a él, no sólo un relato ameno sino también una definición esencial del ser arquitecto.