Janis Joplin fotografiada en 1969
Janis Joplin fotografiada en 1969 - Jan Persson
MÚSICA

Rockeras en la historia de la música popular

Anabel Vélez recupera en un libro la crónica brillante y rebelde protagonizada por mujeres en la música de las últimas décadas

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Su aparente fragilidad puede dar lugar a engaño, puesto que detrás de su aspecto casual y su voz educada y suave hay una personalidad enérgica que ha querido hacer valer el papel de la mujer en la historia del rock. La originalidad de Mujeres del Rock. Su historia (Ma Non Troppo, Redbook, 2018), de Anabel Vélez -con quien charlamos tras la presentación de su libro en Madrid-, consiste en cambiar la óptica tradicional y situar el foco en la mujer, protagonista aquí de este principal fenómeno de la música popular. En once capítulos y cerca de cuatrocientas páginas se recorre los hitos más destacados del rock, si bien lo primero que hace Anabel es alumbrar el escenario de las pioneras dentro del mundo del jazz, con especial atención a dos artistas excepcionales: Billie Holiday y Nina Simone.

Un mundo de hombres

Son historias duras, de mujeres que vivieron a marchas forzadas en un mundo de hombres y donde su voz prodigiosa era tomada como mera moneda de cambio. Lo mismo ocurría con las apenas unas niñas Anita, June y Helen, de la Carter Family, en el entorno rural donde se cocía a fuego lento el country. Hasta que llegó Elvis Presley. Lo que muchos no recuerdan es que antes de que éste cantara «Hound Dog», una mujer, Big Mamma Thornton, ya la había interpretado «con la intensidad que su profunda voz le daba». De hecho, como escribe Anabel, fue un número 1 en 1953 cuando Leiber y Stoller la compusieron expresamente para ella.

El rock´n´roll no fueron solo Bill Haley, Cash, Perkins o Chuck Berry. Fueron también Sister Rosetta Tharpe, LaVern Baker o Etta James, «una de las estrellas de Chess records». Son los tiempos de la segregación en que Rosa Parks decide no levantarse del asiento en aquel autobús de Montgomery, Alabama, en 1955. Entre los muchos descubrimientos de este libro está la «Elvis femenina», una joven de Virginia que grababa en RCA, la misma compañía que el rey del rock y que es hoy una figura olvidada: Janis Martin. Aunque el rockabilly fue terreno abonado para que surgieran mujeres fieras al mando de la guitarra, como Wanda Jackson, Brenda Lee o la incomparable Patsy Cline, de paso fugaz por la Tierra.

Con la llegada de los sesenta las voces femeninas toman protagonismo: son las «girl groups». «Fue en 1961 cuando empezó la explosión del género, y lo hizo con un grupo de adolescentes, The Shirelles y su ‘‘Will you Love Me tomorrow’’» para Scepter, nos recuerda la autora. Pese a copar las listas de éxito, la mujer sigue siendo utilizada como un medio y no como un fin. En el caso de Ronnie Spector, de las Ronettes, sin poder salir de las garras de su mentor Phil Spector. Pese a todo, surgieron artistas de primera fila de la factoría de la Motown, como Mary Wells o Diana Ross. Aunque los tiempos están cambiando y Carole King puede ser considerada, según mantiene Vélez, la primera gran compositora femenina del rock. Pero no fue la única, ahí estaba Ellie Greenvich firmando discretamente al lado de su marido Jeff Barry.

Debilidades

Un peldaño más en la emancipación llegó a la par que los Beatles: «Ya no son mujeres intercambiables dentro de un grupo -nos explica-, sino artistas solistas con fuertes personalidades. Mujeres como Marianne Faithfull, Dusty Springfield o Aretha Franklin». A partir de ahí su papel ha sido cada vez más significativo. Anabel tiene debilidad por Janis Joplin, Patti Smith y X Ray Spex, grupo femenino de cabecera cuando llega la rabia del punk. Se atreven a experimentar e incluso a ser inclasificables, como Nico, Kate Bush o la islandesa Björk.

En algunos casos, dando forma a movimientos hoy en boga como el #MeToo, cuando aparecen Sleater Kenny o lo que es lo mismo, las Riot Grrrl en Seattle a la sombra de Nirvana. Aunque, como reconoce Anabel, «a toda acción sigue una reacción y desde hace un tiempo hay una ola en contra de estas reivindicaciones». Y para desalentar un poco más, aparece el trap y el reguetón con sus letras machistas: «Reconozco que no lo puedo entender. Me pidieron analizar unas cuantas letras de estas canciones. A la segunda apenas si pude terminarla», asegura. Tiempos nuevos, tiempos extraños.