Reza Aslan
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LIBROS

Reza Aslan viaja al origen de las religiones

En la estela de Yuval Noah Harari se encuentra la obra de este mediático historiador, nacido en Irán y educado en EE.UU., que en su último y exitoso trabajo se debate entre Dios, el hombre y la fe

José F. Serrano Oceja
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Si alguien pensó que la secularización iba a desterrar el nombre de Dios, incluso de las librerías, se equivocó. Lo que nos ha traído este tiempo es el pluralismo religioso con múltiples manifestaciones. A medida que iba leyendo este atractivo libro pensé que estaba ante otro fenómeno del tipo de Yuval Noah Harari, no en este caso sobre el hombre, sino sobre Dios. Veremos. Lo que hay que agradecer a Reza Aslan, famoso autor de estudios religiosos con notables capacidades para la comunicación televisiva, es que descubra las cartas en una secuencia que nos obliga a conectar el inicio con el final del volumen. A la hora de responder a la pregunta por la naturaleza de la relación entre los hombres y Dios, y por la historia de esa relación, Aslan advierte que no tiene la menor pretensión de probar la existencia o inexistencia de Dios, «por la simple razón de que no puede probarse ni lo uno ni lo otro. La fe es algo que se elige, quien diga lo contrario intenta convertirte», apunta.

Nos ofrece un recorrido por la historia de cómo la humanidad ha humanizado a Dios

Que la fe es algo que se elige, queda demostrado en la biografía de nuestro autor. Al margen de que si se elige es porque hay razones para la elección. Razones que deben ser compartidas y comunicadas. Y no lo digo como argumento «ad hominem» sino como contexto interpretativo de la pretensión de este volumen, éxito de ventas en otras latitudes. En el capítulo conclusivo explica cuál ha sido su «tortuoso viaje espiritual dedicado al estudio de las religiones y como persona de fe». Escribe: «Del niño con inclinaciones espirituales que piensa en Dios como un anciano con poderes mágicos al cristiano devoto que lo imaginaba como el ser humano perfecto; del musulmán escolástico que rechazaba el cristianismo a favor del monoteísmo más puro del Islam al sufí obligado a reconocer que la única manera de aceptar la idea de un Dios singular, eterno e indivisible era borrar cualquier distinción entre el Creador y la creatura». Por lo tanto, nuestro autor es un panteísta confeso; «la creencia de que Dios y el universo son uno y lo mismo, que no existe nada fuera de la existencia necesaria de aquel».

Impulso cognitivo

¿Y qué ligazón hay entre la confesión de panteísmo del autor con la tesis y el contenido del libro? La dinámica de un proceso de ida y vuelta: de la humanización de Dios a la deshumanización de Dios. En palabras del autor, «el motivo por el que tenemos el impulso cognitivo de pensar en Dios como reflejo divino de nuestro propio yo es porque todos y cada uno de nosotros somos Dios». De ahí se explica que este libro nos ofrezca un recorrido por la historia de cómo la humanidad ha humanizado a Dios, un proceso para el que está programado nuestro cerebro, según el autor. De ahí que arranque describiéndonos cómo nació la religión en el hombre, cómo ha evolucionado desde las primeras manifestaciones en nuestro antepasados prehistóricos, pasando por los antiguos pueblos mesopotámicos, los egipcios, la tradición judía, la cristiana y la islámica, en una atractiva mezcla de síntesis de fenomenología e historia de las religiones.

Símbolos y metáforas

Es cierto que la afirmación de la humanización de Dios puede sonar demasiado Feuerbach y su proceso de idear y experimentar lo divino como un reflejo de nosotros mismos, como una proyección. Sin embargo, lo que explica este libro es algo más que una historia de cómo la humanidad ha humanizado a Dios. Es, por una parte, un llamamiento a dejar de «imponer las compulsiones humanas sobre lo divino» y, por otro, a hacernos entender la religión como un «lenguaje» cargado de símbolos y metáforas que permite a los creyentes comunicarse unos con otros y a sí mismos la experiencia de la fe como elección y apuesta.

La parte quizá más novedosa e interesante de este libro es quizá la primera, que sintetiza las más actuales teorías cognitivas acerca del origen del sentimiento, y la experiencia, religiosa a base de tesis como la de que somos homo religiosus no porque deseemos credos o instituciones religiosas, sino por nuestro afán de trascendencia, por alcanzar lo que hay más allá del mundo manifiesto. O que el origen del impulso religioso no surge de la búsqueda de sentido o nuestro miedo a lo desconocido, sino que «es el resultado de nuestra creencia más arraigada, intuitiva y empírica de que somos, por encima de todo lo demás, almas encarnadas».

Dos apuntes finales. Nos encontramos, en la práctica, con dos libros. Uno, el cuerpo principal. Y otro, el amplio apartado de notas explicativas cargadas de una bibliografía erudita. Este doble recurso de propuesta puede hacer compleja la lectura completa del texto. Por último, la carencia de una explicación más profunda, y certera, del desarrollo de la afirmación trinitaria en la historia del cristianismo primitivo. Cuestión que daría para otra reseña.