Kenny Scharf, ejecutando uno de sus trabajos
Kenny Scharf, ejecutando uno de sus trabajos
ARTE

Una «revolución» artística en Ibiza

Por quinto año consecutivo, la Fundación La Nave Salinas en Ibiza sorprende por sus apuestas entre el pop y lo espiritual

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Hacer que Ibiza comulgue con algo que no solo sea bailar y bailar, o playa y playa, resulta harto complicado. Sin duda, este es el tipo de turismo que allí se fomenta sin otros matices. No obstante, si damos marcha atrás a la moviola, la isla ha sido rincón o refugio de más de uno y de dos artistas y escritores de prestigio. LaFundación La Nave Salinas, que puso en marcha en el año 2015 el empresario, coleccionista y galerista Lio Malca (Colombia, 1964), pretende recuperar ese espacio perdido para y por la creación. Hace ya cuatro años que inauguró la primera muestra de este proyecto firmada por el creador neoyorquino Brian Donnelly, más conocido como Kaws; luego recalaron en años sucesivos el canadiense Marco Brambilla, el megacotizado e icono Keith Haring y, en 2018, el ya archifamoso en nuestro país Bill Viola. Para este 2019, el artista elegido es el veterano en las lides del pop Kenny Scharf (Hollywood, 1958). Está claro que las apuestas de Lio Malca por acercar el arte contemporáneo a Ibiza son de alto calado y los resultados expositivos alcanzan la espectacularidad suficiente como para que el público -por muy profano y playero que sea- no salga decepcionado, no piense que estaría mejor con una copa en la mano a la sombra de una sombrilla.

Imaginen por un instante lo que supone presenciar en un espacio privilegiado una mega instalación con los vídeos hiperdetallistas de Bill Viola o los trabajos en amplias, gigantesca, dimensiones de Haring. La Nave Salinas es un edificio de piedra de 700 metros cuadrados, construido en 1941 al borde del mar. Como su propio nombre indica, se usaba para almacenar la sal cosechada en los estanques naturales que se encuentran en la zona. Ese aspecto fabril completamente rehabilitado es el que confiere una potente personalidad al espacio y hace que resulte perfecto para la exposición de este tipo de creadores que dominan los montajes escenográficos. Este verano le ha tocado el turno al californiano Kenny Scharf y su explosión de rostros iluminados por miles de notas de color, a modo de sueño o pesadilla pop, donde te asaltan las referencias al cómic, a los dibujos animados y a otras tantas iluminaciones lisérgicas. Desde luego, Lio Malca y su equipo sube cada año el listón de las propuestas expositivas. Estaría bien que Ibiza apostara por el arte. Otros enclaves turísticos ya lo han hecho y los resultados a nadie han dejado indiferentes. Quizá este guiño de alta calidad, pero sin caer en la pedantería, seduzca y convenza como apuesta de futuro.