Sarah Andersen, durante su reciente visita a Madrid
Sarah Andersen, durante su reciente visita a Madrid - Óscar del Pozo
CÓMIC

Sarah Andersen: «Las redes me sirven para ver si un chiste funciona»

Tal vez sea la autora de cómic más querida por los «millenials». Internet le ha servido a esta neoyorquina para hacer de sus tiras de humor un fenómeno mundial

MadridActualizado:

Incluso antes de publicar su primer libro, Sarah Andersen (Nueva York, 1993) ya era una celebridad del cómic. Millones de personas compartían su tira, « Sarah’s Scribbles», a través de Tumblr, Twitter, Instagram o Facebook. Su éxito se debe a su habilidad para sacarle punta, con chistes breves y directos, a los miedos, las aficiones y la ansiedad de su generación, los nacidos –y sobre todo las nacidas– en torno al cambio de milenio. Su segundo libro, « Un bollito feliz» (Bridge) se ha publicado recientemente en España.

–¿Qué cómics leía de pequeña?

–Leía muchas tiras cómicas en los periódicos: «Calvin y Hobbes», «The Far Side», «FoxTrot»… Más adelante empecé a leer a Allie Brosh y manga.

–¿Y cuándo empezó a hacer cómics?

–En mis primeros años de instituto ya solía dibujar en mis libretas. Y empecé a colgar mis dibujos en internet en 2011.

–Forma parte de la primera generación de autores que se han dado a conocer a través de las redes sociales. ¿El contacto con sus seguidores a través de ellas le ayuda?

–Pienso que me proporciona una brújula para saber si la gente se siente identificada con el cómic y para ver si un chiste funciona o no. Pero no me obsesiono, ni me pongo a buscar a fondo lo que se dice de mí.

–Sus cómics son muy directos. ¿Le resulta difícil destilar tanto las ideas?

–Los cómics consisten en gran parte en reducir. Reducir una idea, reducir frases…

–Una de las cosas más notables es cuánta gente se identifica con lo que cuenta. ¿Le sorprende?

–Cuando empecé pensaba que podría llegar a ser un cómic que encontrase su nicho concreto de lectores, pero no me esperaba el éxito que ha tenido.

–Otra de las cosas que se ha destacado de su cómic es su perspectiva femenina sin pelos en la lengua. ¿Tuvo la sensación de estar rompiendo alguna barrera, o algún tabú?

–No creo. Siempre he sido muy atrevida, especialmente cuando estaba empezando. Tenía la impresión de que no había barreras, ni límites. Pero supongo que, en el fondo, sí era algo nuevo. Mis padres me educaron en la creencia de que podía hacer cualquier cosa por mí misma, así que no me daba cuenta de las barreras que se nos ponen a las mujeres.

«Cuando empecé con mis tiras no me daba cuenta de las barreras que se nos ponen a las mujeres»

–En su generación hay otras cuantas autoras de cómic muy destacadas que empezaron en internet: Kate Beaton, Jillian Tamaki, Noelle Stevenson… ¿Le ayudó ver que había otras mujeres haciendo lo mismo?

–Desde luego. Es lo que me llevó a pensar que los cómics no eran un terreno tan dominado por los hombres como antes, porque mis favoritas entre los autores contemporáneos eran siempre las mujeres: Allie Brosh, Kate Beaton... Así que me permitieron hacerme la ilusión de que las mujeres dominábamos los cómics.

–¿Es más fácil vivir de los cómics hoy en día de lo que lo era hace diez años, gracias a recursos como Patreon o Kickstarter?

–Creo que aún están en su infancia. Antes, si hacías tiras de cómic para un periódico, con eso ya tenías trabajo fijo. Para los «webcómics» es distinto: cuelgas tu trabajo de manera gratuita y tus fuentes de ingreso son muy diversas. Tengo amigos que se ganan la vida con los anuncios que aparecen en sus páginas. Cada vez aparecen más opciones; páginas como Webtoon están encargando series de cómic y pagando tarifas de las que se puede vivir. Así que empieza a ser posible ganarse la vida, pero aún hay que hacer muchos equilibrios. A mí me llevó cuatro o cinco años conseguir que alguien me pagara [se ríe].

–El no tener que depender de una editorial, o de las colaboraciones en prensa, ¿da más libertad creativa?

–Por supuesto. Muchos autores de «webcómics» necesitan trabajar bajo sus propias condiciones. Por ejemplo, yo sólo publico tres veces a la semana, porque si no mis ideas empezarían a fallar. Y trabajando por tu cuenta puedes poner esas condiciones de antemano. Creo que Patreon y demás te permiten mucho control creativo para decidir qué es lo que quieres hacer.

–¿Cuáles son sus planes de futuro?

–Creo que en algún momento dejaré de hacer tiras cómicas, aunque no en un futuro próximo. Me interesa mucho desarrollarme como ilustradora.