Fernando Bayona fotografía a un modelo para su serie «La memoria traidora»
Fernando Bayona fotografía a un modelo para su serie «La memoria traidora» - Ernesto Agudo
ARCO'19

Un pulso a la amnesia, por Fernando Bayona

El fotógrafo invitado por nuestro periódico se ha imbuido en el archivo de ABC para componer «La memoria Traidora»

MADRIDActualizado:

El estand de ABC Cultural nunca pasa desapercibido en ARCO. Siempre echando mano al ingenio, este espacio creativo es un pulso a la quietud de las obras acabadas a medio comprar que reposan en el resto de galerías de la feria. La improvisación como síntoma del talento artístico. Del desfile de pinceles de «Mano sobre mano» no hay rastro del coro ni del arte figurativo de autores como Jan Matthews y María Chaves. Ahora es Fernando Bayona (Jaén, 1980) el único artista que tiene el estand a su entera disposición. Barra libre para la fotografía. Sin reparos ni reservas. Este artista jienense, abogado del error humano, expone una obra que nació de las entrañas de este periódico bajo el comisariado de Javier Díaz-Guardiola.

«Una obra que nos trae de la memoria a la cotidianeidad del presente aquellos errores humanos»

Bayona, que divide su obra en tres módulos, echó la caña en el vasto oceáno del archivo fotográfico de ABC y más de 22.000 fotografías picaron el anzuelo. En el trabajo de descarte y recolección entraban en juego siete hitos históricos a capricho del creador: la Primera Guerra Mundial, la segunda, la Guerra Civil española, la aparición del virus del sida, la caída del Muro de Berlín, la llegada del hombre a la luna y la Guerra de Siria. De esos sucesos recopiló 100 fotografías «icónicas, que por separado todos seríamos capaces de reconocer», de las que ABC fue juez y parte, y las superpuso en siete piezas distantes en el tiempo que rozan la abstracción y llevan por nombre «La memoria traidora». Traidora por la condición traicionera del recuerdo y por un guiño del autor al significado de su obra. «Una obra que nos trae de la memoria a la cotidianeidad del presente aquellos errores humanos».

Las obras superpuestas, que llevan debajo una etiqueta con una palabra clave o hashtag –destrucción, muerte, inmigración; en el caso de la pieza que parte de la crisis de los refugiados sirios–, a primera vista, son irreconocibles. Sin embargo, si se le echa mano al móvil, la cámara tiene un software que enfoca el objetivo y hace perceptible al ojo humano los elementos que intervienen en cada una de las 100 instantáneas superpuestas. Una obra de cartógrafo reconvertido en profeta de la imagen histórica. A ese trabajo ya terminado le seguirá una sesión fotográfica diaria que retratará en directo a siete personas que sufren cualquier tipo de discriminación, por raza, orientación sexual... Toda una declaración de intenciones de un artista que hasta la fecha no ha tenido tiempo ni para hacerse una foto, valga la paradoja.