Detalle de una de las piezas de la serie de Mar Arza
Detalle de una de las piezas de la serie de Mar Arza
ARTE

Una propuesta «en vano» de Mar Arza

El proyecto «En vano», de Mar Arza en La Virreina de Barcelona, nos sitúa ante conceptos extremos como los de nitidez y hermetismo aplicables tanto a la literatura, al arte, como a muchas actividades y acciones humanas mucho más prosaicas

BARCELONAActualizado:

Problematizar la retórica, establecer confrontaciones en los lenguajes, generar argumentaciones que a veces se contradicen debido al ímpetu de conformar narraciones que den algo de luz dentro de la subjetiva y compleja interpretación del arte. Es todo eso «¿En vano?».

Hace demasiado calor en Barcelona, un calor húmedo que provoca deseos de hacer nada. Todos tienen ánimo de cerrar la rutina y entregarse completamente al verano para «desconectar y cargar las pilas». Últimamente se escucha mucho esta expresión, cómo si nos tratáramos de máquinas que necesitan de reinicios constantes ante la saturación de los sistemas operativos cotidianos. Es en medio de esa necesaria desactivación y pasividad donde se sitúa particularmente la exposición de Mar Arza (Castellón de la Plana, 1976) que alberga La Virreina Centro de la Imagen (hasta el 30 de septiembre), comisariada por Valentín Roma y titulada «En Vano», de una forma así de simple e insinuante.

Como una retahíla

Tan sólo el nombre incita a realizar un breve repaso a lo que hacemos en vano mientras subimos las escalinatas de acceso a las salas de exhibición, llegando a la idea de que es otra frase que alude mucho al agobiante e imparable sentido productivo promovido por las sociedades actuales. Todos hemos repetido alguna vez a los otros. o nos han advertido sobre la importancia de seguir recomendaciones como «no venir en vano», «no hacer cosas en vano», «no pensar en vano», «no sentir en vano», «evitar las vanas ilusiones», «no creer vanas promesas», «aprende del esfuerzo vano»... Hasta llegar al lapidante «no tomarás el nombre de Dios en vano».

La propuesta de Arza consigue generar una pausa poética que equilibra y contrasta con la presentada al inicio del recorrido

El de «en vano» es un concepto infravalorado, con cierta aura de culpa o intimidación, que abre una caja de posibilidades casi siempre en sentido negativo, a veces invocado para servir de remedio, consuelo e ironía. Es por ello que sorprende tan gratamente esta exposición, instalada en la Sala Miserachs de La Virreina, un espacio complejo debido a su ubicación y extensión, y que formalmente rompe con la narración de la exposición titulada «La fotografía “creativa” en Cataluña». Debido a la envergadura de esta muestra, de tipo historiográfico, era necesario llevar la visita a las otras salas del Centro, dejando «En Vano», de Arza, en un espacio que encontramos privilegiado, porque consigue generar una pausa poética que equilibra y contrasta con la presentada a inicios del recorrido.

No hay punto de comparación entre una y otra muestra; simplemente son distintas, cubren experiencias diferentes: la de fotografía ofrece un panorama ideal para acercarse a conocer las derivaciones y conexiones del sector fotográfico en Barcelona; mientras que la cita de la castellonense juega con la arquitectura simbólica del poder, nos incita a pasear entre fragmentos de ideas, frases resaltadas con el acto de omitir la gran mayoría de ellas.

La evidente invitación a tomar una posición como espectador es contundente en las tres piezas que componen la muestra, una posición entre traducir o descifrar, entre elegir el camino de lo visible o el peligro de lo eliminado, los miedos, la imposibilidad de leer y de encontrar otros procesos de simplificación; la capacidad humana de poder tejer conexiones ante la supuesta precarización particular del arte.