Plácido Domingo
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Plácido Domingo y la pasión por la zarzuela

El tenor español logró internacionalizar el género chico

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Además de su amplísima y brillantísima carrera como cantante de ópera y director, Plácido Domingo ha defendido siempre nuestro género lírico. No sólo ha triunfado con Verdi o Wagner; también, con Penella, Moreno Torroba y Sorozábal. Su especial cariño por la zarzuela tiene una raíz biográfica. Es hijo del barítono Plácido Domingo Ferrer, de Tordera (Barcelona) y la soprano Pepita Embil, de Guetaria. (La zarzuela fue popularísima no sólo en Madrid sino en toda España, incluidas Cataluña y Vascongadas). Se casaron en 1940 y cantaron juntos en la compañía Ases Líricos, de Antonio Medio; en la de Moreno Torroba, y en la suya propia, que actuaba en Hispanoamérica. En 1946, se establecieron en México.

El hijo comenzó en la compañía de sus padres y acompañando, al piano, los recitales de zarzuela de su madre. Plácido ha apoyado siempre el género lírico español, llámase ópera o zarzuela grande. Promovió la recuperación de El gato montés, de Penella: hace sesenta años, ya la cantó, en la compañía de sus padres. El pasado mayo, ha vuelto a hacerlo, en la Ópera de Los Ángeles.

En 1980, protagonizó el estreno, en Madrid, de El poeta, de Moreno Torroba, sobre la figura del poeta Espronceda. En 2003, en la Scala de Milán, interpretó Luisa Fernanda, de Moreno Torroba: un «fruto tardío» de la zarzuela, estrenada en 1932, en el Madrid republicano, con la nostalgia del Madrid isabelino.

Evidentemente, a Plácido le movía la emoción sentimental de cantar una obra que sus padres habían llevado por Hispanoamérica. A la vez, eso suponía un duro examen para la zarzuela, como género: ¿la aceptarían los muy expertos y exigentes aficionados de la Scala? Tuve la fortuna de asistir al acontecimiento: un éxito rotundo. Gracias, entre otras razones, a Plácido Domingo. Un motivo más para valorarlo y estarle agradecidos.