Stanley Donen con su Oscar honorífico en 1998
Stanley Donen con su Oscar honorífico en 1998 - REUTERS
CINCO MINUTOS DE GLORIA

Los Oscar sin brillo

Olvidarse de Stanley Donen en la ceremonia de entrega de los premios de la Academia de Hollywood es un delito

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Hace unos días se murió Stanley Donen, y como si oyéramos llover. No lo digo por hacer una gracia fácil, como director que fue de Cantando bajo la lluvia, sino porque se olvidaron de él en la ceremonia de los Oscar. La más aburrida que recuerda cualquier televidente insomne por obligación y por devoción de ver mucha chica mona pero ninguna sola pisando la alfombra roja. Ni una palabra honorífica, ni una voz en off de esas que parecen recién salidas de ultratumba para reclamar un minuto de silencio. Ni siquiera entonaron aquel «I’m singing in the rain…» y mira que lo tenían a tiro de claqué y hasta de selfi interplanetario.

Y aún estaba el cadáver de Donen caliente. Apenas habían pasado cuarenta y ocho horas desde que las redes sociales empezaran a moquear con tuits lacrimógenos o, sencillamente, lapidarios sobre cuál era su mejor película. Yo lo dije: siempre me quedaré con esa terapia en pareja que es Dos en la carretera, protagonizada por el también recientemente fallecido Albert Finney y la icónica Audrey Hepburn. Al señor Donen, que en su gloria esté, tampoco creo que se le haya arqueado una ceja ante tal desprecio. Si acaso, se le habrá dibujado una media sonrisa en la comisura de los labios. Entre el sarcasmo y el cinismo, nada le pilla de sorpresa, pues ni estando en plenitud de facultades subió a recoger ninguna estatuilla, pese a haber dirigido la citada película cuyo estribillo cantan hasta los niños del colegio cuando caen cuatro gotas. Tuvo que esperar a aquel socorrido cajón de sastre del premio honorífico, siempre un poquito antes de que te dé el soponcio. Fue Martin Scorsese el encargado de saldar la deuda en el escenario hollywoodense.

El pasado domingo, en la ceremonia de Los Ángeles, tenían a Lady Gaga para que cantara, no por sus peteneras, sino por las de Stanley Donen, pero no, no lo hicieron. Por no hacer, ni le dieron el Oscar a Glenn Close, que lleva siete nominaciones bajo el vestido. Menos mal que yo no pasé la noche en vela.