Obra de Maija Tammi, de la serie «Tres androides y un humano»
Obra de Maija Tammi, de la serie «Tres androides y un humano»
FOTOGRAFÍA

El norte se retrata en GetxoPhoto

GetxoPhoto se vuelve a transformar este mes de septiembre en escenario fundamental para conocer los avances investigativos en torno a la imagen

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El norte vuelve a retratarse con una nueva edición de GetxoPhoto, festival internacional de imagen, y con esta van 13, todo un logro nada despreciable que debe tenerse en cuenta. La ocasión de visitarlo en la primera semana, que acaba de comenzar este jueves, y participar de sus actividades, así como de compartir tiempo con la comisaria Mónica Allende y la ristra de artistas convocados, tanto nacionales como internacionales, que presenta esta entrega, se torna más que apetecible. De nuevo el diálogo con el público centraliza la diversidad de proyectos, cuya actividad especial, del artista Neil Harbisson, es un concierto a partir de los rostros de los asistentes.

El festival se consolida como punto de convivencia y encuentro entre artistas, profesionales y público general, mientras sigue desarrollando el mismo guion: Exposiciones, actividades y los proyectos Encerrona: un día entero de presentaciones, charlas y diálogos con profesionales diversos como la galeríaTJ Boulting de Londres, Sónar+D o el Museo Guggenheim-Bilbao; y Hamaiketako, que es la parte de reuniones más cercanas para compartir tiempo con agentes locales, que este 2019 son Oskar Martinez, Juantxo Egaña e Ixone Sádaba.

La necesaria «desaceleración»

La veintena de exposiciones que se dan cita esta vez giran en torno a los desafíos a los que se enfrentan los individuos en un presente donde los procesos de aceleración, automatización, inteligencia artificial y avances científico-tecnológicos plantean nuevos retos. De ahí el título genérico, Post Homo Sapiens. Programando el futuro. Cuestiones como la obsesión por conseguir followers, o las relaciones humanas -deshumanizadas- generadas a partir de algoritmos, tratados por Lauren McCarthy, que ha desarrollado una aplicación con la que es posible solicitar un seguidor en la vida real; o cómo los sistemas informáticos están programados de manera que discriminan a personas de raza negra, con mecanismos tan aparentemente sencillos como los de reconocimiento facial, de Joy Buolamwini, investigadora del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Problemáticas que se convierten en planteamientos filosóficos contemporáneos que todo espectador ha llegado a transitar sin respuesta coherente.

Tanto estas como otras muestras se concentran en dos ejes principales: uno urbano, en el centro de Algorta, y el otro en Ereaga, desde el Puerto Viejo hasta las Galerías Punta Begoña, donde se desarrollarán múltiples actividades como la proyección de películas. Si hay algo que roza levemente el surrealismo es la visita del activista Neil Harbisson, conocido por haberse implantado una antena en el cráneo y haber sido reconocido como cíborg de manera oficial por el gobierno del Reino Unido. Él presenta su obra, gracias a su antena, que le permite percibir colores visibles e invisibles a través de vibraciones audibles producidas en su cráneo, así como capturar colores del espacio, imágenes, vídeos, música o hasta llamadas telefónicas a través de conexión a internet.

Pero también tenemos espacio para lo insólito pero menos transgresor: las impactantes fotos de Maija Tammi, que con una serie de retratos (3 androides y un humano) nos traslada a una extraña sensación: la de no ser capaces de distinguir qué imágenes pertenecen a seres de carne y hueso; o la del colectivo IC Visual Lab de Bristol, compuesto por los artistas Alejandro Acín e Isaac Blease, que recurren a la teoría del caos como método de investigación visual para reinterpretar la historia colonial del imperio británico.