Morgan tiene dos álbumes en el mercado, «North» y «Air»
Morgan tiene dos álbumes en el mercado, «North» y «Air» - ISABEL PERMUY
MÚSICA

Morgan: «Ahora el rock es de maduritos y nos da pena»

El quinteto madrileño Morgan es la revelación de la temporada. Actúa el 19 y el 27 de enero en el Circo Price de Madrid

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Nina, Paco, Ekain, David y Alejandro, componentes de Morgan, hacen un descanso en la gira del álbum Air para atendernos en el marco del Museo Reina Sofía.

-Desde hace dos años no paráis de dar conciertos. Da la impresión de que hoy en día no queda otra que lanzarse a la carretera.

Nina: Es una cosa que nunca hemos planeado. Es decir, «oye, hay que dar conciertos porque no hay otra manera de hacerlo». No, pero es cierto, efectivamente, o giras o giras. Tiene que haber movimiento, porque sí es verdad que cuando sacas el disco hay un número de compras, pero es importante echarle gasolina.

Ekain: Creo que el motivo es que nos apetecía seguir, estábamos a gusto, llevábamos año y medio tocando con North, nuestro primer disco y como que necesitábamos más canciones para ir haciendo lo que nos gustaba que era estar en la carretera y tocar. El disco Air nace más por la necesidad de querer seguir tocando que por pensar que si paramos la carrera se acaba. Digamos que el aspecto económico no ha sido importante a la hora de tomar la decisión. A día de hoy los ingresos de los discos no son los de otras épocas. Nosotros como hemos nacido en esta época lo asumimos como una realidad.

¿Cuándo nace Morgan?

Nina: yo era corista de la banda Anaheim, me fui soltando un poco y tenía algunas ideas al piano. Se las enseñé a Paco y Ekain, y me propusieron que nos juntásemos a tocar estas canciones.

Morgan es una banda de cinco. Si escuchas las canciones, ves diferentes líneas, hay por un lado un sonido góspel. ¿De dónde viene?

Paco: De nosotros, el rollo góspel y el rock sureño también. Esa era la música que escuchábamos. Por eso, como preguntabas por la pasión por la música, si yo toco en un grupo es para hacer una música parecida a lo que escuchaba, música que me guste. Por eso sonamos así.

Hay en Morgan otra cara que es más claramente soul, incluso funky. En directo, seguro que se disfruta mucho. Se puede bailar y todo. (risas)

Nina: Hombre, una cosa que pasa con esto es que puede dar la sensación de que un concierto es como una cosita que hay que cuidar, y luego la gente ve que hay ahí muchas dinámicas. O sea que salimos a divertirnos y hacer divertir a la gente, no es una cosa impepinable y superculta. A nosotros nos gusta la música y tocar.

Ekain: Hay margen para la fiesta, también hay momentos muy íntimos, y otros más ligeros también.

Jugar con las distintas emociones es un punto a vuestro favor.

Ekain: Tanto en los discos como en los conciertos intentamos que sea como un viaje, que tenga sus valles y sus montañas.

Las composiciones, ¿dónde arrancan?

Ekain: Piano y voz.

Nina: Es verdad que está siendo así, pero también es verdad que no tiene por qué. Normalmente yo le llevo unas ideas a Paco más o menos estructuradas y las canciones comienzan a ser canciones cuando las trabajamos los cinco.

«Intentamos que nuestra música sea como un viaje, que tenga sus valles y sus montañas»

En los conciertos, ¿cuáles son las canciones top, las que más emocionan, las que notáis que hay una recepción especial?

Ekain: «Home», siempre aplauden a mitad de canción.

Paco: Es difícil responder, porque en parte los aplausos vienen por el terreno que tú has preparado, con las canciones que vienen antes. Entonces es quizá no tanto la canción (que también) sino el lugar en el que está colocada. Es como una conclusión, porque el viaje nuestro es como que se divide en varios momentos. Y las canciones que funcionan suelen ser el culmen de esos momentos.

Nina: La verdad es que es una suerte, porque, por ejemplo en León todo el mundo pedía «Cheese Cake». Hacía año y medio que no la tocábamos. Jamás pensaríamos que pudiera ser una canción top como antes decías. Y ahí estaba, de repente. Con «Volver» pasa una cosa parecida, las canciones tiene vida propia. Nunca he tenido muy buena relación con esa canción. Pero sí es verdad que lo que ha hecho el público es arroparla mucho, y no me ha quedado más remedio que reconciliarme con ella. Es eso, da igual lo que tú pienses sobre tus canciones, están vivas.

Muchas bandas acaban rompiéndose porque alguien hace una oferta para grabar a un solista.

Nina: Es cuestión de que hagas lo que te pide el cuerpo. A ver, es evidente que al ser la cantante, se confunde la cuestión, pero es que yo no habría montado la banda si no fuese por ellos. Entonces, yo no me voy a ir sola por ahí. Si ellos deciden dejarme, y Morgan no existe más, tendré que buscarme la vida me imagino, pero es algo que no me preocupa en absoluto y ya te digo, que hemos pasado por situaciones de este tipo. Y no es que sea mejor o peor, es que no quiero.

¿Ese punto góspel es únicamente musical? O tiene que ver con una cierta espiritualidad.

Paco: Para mí es musical, cada uno luego tiene su espiritualidad.

Alejandro: Toda música tiene su espiritualidad. En la música no hay nada de matemáticas, es todo sentimiento. Somos compositores y ejecutantes. Es 100 % espíritu lo que hay ahí. De hecho se nota, cuando en los conciertos hay tanto feedback de la gente es porque la gente está ahí conectada. Nos lo dijo una chica una vez: «Entre vuestro medio círculo en el escenario y nosotros se creó una fuente de energía increíble».

Paco: No hace falta ser creyente para que te guste el góspel.

Cómo vivís el éxito, el estar expuestos al público.

Nina: La gira de North ya fue un exitazo. Y lo sigue siendo. Lo que pasa es que nuestro éxito es de cada uno en su casa (risas). Entonces muy bien, muy agradecidos, muy contentos. Sobre todo agradecer que el público esté ahí para poder darnos la libertad de poder hacer las cosas que queremos. Es una maravilla tenerlo.

El público en vuestros conciertos, ¿qué pinta tiene? ¿Son rockeros, son más jóvenes?

Ekain: Hay de todo.

David: De veinticinco hasta cuarenta, o más.

Nina: Y a veces niños, con sus padres.

Paco: El público es muy reposado. Ahora el rock es más de maduritos. En parte me da pena, se ha perdido parte de esa energía pero es verdad que el público que viene ha escuchado la misma música que nosotros.

Nina: Luego hay muchos rockeros que nos ven poperos, y poperos que nos ven rockeros. Pero hay de todo, y de pronto te viene un heavy emocionadísimo o una chica de treinta que lo ha dado todo.

Resumid el año 2018.

Nina: Presentamos el disco el 16 de marzo en las Canarias, y estábamos un poco ajenos a todo lo que pasó, ajenos a la salida del disco, además presentábamos temas nuevos, así que estábamos como niños en una tienda de juguetes y moló un montón y a partir de ahí hemos estado girando y alucinando en todos los sitios porque se sabían todas las canciones, les gusta «Sargento de hierro», les gusta «Nowhere Road»…

Ekain: Ha sido muy diferente este año. Con el primero fue creciendo, pero con este ya había una expectación y ha sido todo como un torbellino.

Nina: Luego está Pablo, nuestro manager, que es como «el sexto beatle». Y es el que ha conseguido que podamos seguir haciendo esto de manera independiente.

Si tuviérais que elegir algún instante de este año de gira...

Alejandro: Tocar compartiendo cartel con Pearl Jam, en Portugal.

Nina: O tocar con Jamiroquai, ¿con quién más…? La semana que pasamos en La Coruña con Coque Malla, es que hay tantos…

Paco: Es una celebración continua. Todo nos parece bien y todo lo agradecemos.

Ekain: el Apolo, en Barcelona.

¿De qué va “Sargento de hierro”?

Nina: Es una reflexión sobre el tiempo. Que es muy puto, porque pasa, ¿no? Por un lado es bueno porque cura un poco. Pero, básicamente, piensas: «qué putada». Es la contradicción: pasa el tiempo, pero dejas que pase el tiempo que lo arreglará todo. Cada uno lo puede llevar a su cuestión. Es como el sargento de hierro, muy coñón, pero tan necesario al final de la peli.