«Atentado contra la vida del general Juan Prim, en la calle del Turco, la noche del 27 de diciembre 1870», dibujo publicado por «La ilustración española y americana»
«Atentado contra la vida del general Juan Prim, en la calle del Turco, la noche del 27 de diciembre 1870», dibujo publicado por «La ilustración española y americana»
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Misterioso crimen en la calle del Turco

¿Qué aportó políticamente Prim que pudo granjearle tantos enemigos y terminó provocando su asesinato? En este enigma se adentra la biografía que firma Javier Donézar

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La figura del general Prim ha suscitado infinidad de acercamientos biográficos, propiamente históricos o creaciones literarias. En el ámbito de la literatura, Benito Pérez Galdós le dedicó el trigésimo noveno de sus «Episodios Nacionales» (1906). Las obras de Calvo Poyato (2011) y Gilson (2012) están más cerca de las novelas históricas que de las biográficas. En el escenario de la biografía histórica, en los últimos años de su vida Prim ya generó algún texto encomiástico como el de Víctor Balager (1860), y, desde luego, su asesinato en 1870 dio paso a libros tan conocidos como los de Orellana (1871), Santovería (1933) y Olivar Bertrán (1952).

Datos nuevos

En los últimos años, y quizás por el debate mediático suscitado por su muerte -debate que se arrastra desde la obra de Pedrol, «Los asesinos del general Prim» (1960)-, con intervención de criminólogos de dudosa reputación, pintorescas tesis sobre su asesinato (estrangulamiento) y hasta el enfrentamiento de universidades en su diagnóstico (Universidad Camilo José Cela y Complutense), han aparecido varias biografías, algunas ciertamente espléndidas, como la de José María Fradera (2000), Pere Anguera (2003), Fontana Bertrán (2013) y Emilio de Diego (2014).

El autor registra paso a paso la evolución de Prim como un adelantado a su tiempo

Ahora emerge una singular biografía de Prim escrita por Javier Donézar, que fue catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y reconocido especialista de la crisis del Antiguo Régimen. Se trata de una obra póstuma porque su autor nos dejó, a los 72 años, en mayo de 2016. Y he dicho singular biografía porque en un personaje tan estudiado como Prim, el autor no pretende aportar datos nuevos (su investigación incluye, desde luego, algunas referencias ilustrativas de prensa), ni descubrir perfiles desconocidos del reusense, ni mucho menos aclarar la identidad de sus asesinos o la naturaleza de su muerte, sino construir una biografía con pinceladas impresionistas a través de las que pueda entenderse la compleja personalidad de Prim a lo largo de sus múltiples avatares.

Halo romántico

Miliciano de cuerpos francos en la primera guerra carlista; oficial regular; sitiador de la Ciudad Condal en 1843; represor de las revueltas de la Jamancia; general a los treinta años; capitán general de Puerto Rico con una labor dura en el control de las revueltas de esclavos; diputado en el Congreso defendiendo los intereses del proteccionismo catalán; negociador en Turquía; héroe en la campaña de África; responsable de la expedición a México (muy bien estudiada por cierto por Luis Alejandre); conspirador impenitente; revolucionario antidinástico triunfante en 1868; buscador ansioso de un rey democrático; y víctima de una conjura de enemigos de múltiples identidades que nunca será plenamente clarificada, Prim, para Donézar, es un personaje con un extraño halo romántico que le provenía de su propia capacidad de escalador social individualista e íntimamente convencido de sus valores y capacidades.

El autor no entra en el debate entre los apologetas (el héroe militar, el caudillo estadista, el catalán español) y los críticos del mismo (el conspirador sin escrúpulos, el ambicioso impenitente implicado en negocios mexicanos a través de la familia de su mujer), sino que registra paso a paso la evolución de Prim como un adelantado a su tiempo siempre a la cabeza de cualquier movimiento; audaz hasta lo insólito y a la par pragmático y oportunista, ofreciendo sus servicios a las causas personales más diversas (de Narváez a Espartero u O’Donnell); consciente de la trascendencia de la opinión pública, que él supo trabajarse; de ideología progresista, pero marcado siempre por el principio de «la ley y la libertad con orden», que le llevó al rechazo de cualquier conflicto social; hombre de misiones diplomáticas y militares, de oratoria pobre, tan envidiado como temido y que acabó siendo asesinado por una trama de intereses en la que se mezclan los republicanos, con Paul y Angulo a la cabeza; los hombres de Montpensier, casado con la hermana de la reina destronada (entre ellos, el coronel Solís y Campuzano); el sector de militares seguidores de Serrano, con José María Pastor a la cabeza; y el grupo de presión de plantadores esclavistas de Cuba.

Muy avanzado

La eterna pregunta que plantea Donézar al final de su libro, «cui prodest», tiene hoy una respuesta tan plural que la clarificación del asesinato de Prim continuará siendo un enigma. La pregunta es, entonces, ¿qué aportó políticamente Prim que pudo generar tantos enemigos? Quizás, como apunta José Antonio Piqueras en el excelente prólogo al libro de Donézar, Prim aportó un rumbo político en la dirección liberal-demócrata europea demasiado avanzado para un país que en el brumoso siglo XIX nunca dejó crecer las alternativas innovadoras.

«El destino manifiesto» del subtítulo del libro de Donézar es, quizás, ¿el fracaso?