Karen Blixen y su hermano Thomas en Kenia, en 1922
Karen Blixen y su hermano Thomas en Kenia, en 1922
LIBROS

Memorias de África y de la Gran Guerra

«Tommy y Tanne» relata la infancia y juventud de la autora danesa Karen Blixen y su hermano Thomas

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Esta biografía de dos hermanos y sus alrededores (el amanecer convulso del siglo XX, pasiones, sufrimientos y sueños), que se lee como una novela «basada en hechos reales» gracias a las cartas y los diarios de los protagonistas y el testimonio de sus descendientes, nos viene servida por Tom Buk-Swienty, historiador y periodista danés que ha consagrado parte de su vida a rescatar la memoria de la familia Dinesen. Hace un lustro publicó en dos volúmenes las andanzas del capitán Wilhelm Dinesen, el padre de Karen Blixen, que había participado en dos guerras contra la Prusia de Bismarck y acabó sus días ahorcándose en un hotel de Copenhague. Ahora, en Tommy y Tanne (Ediciones del Viento), aborda la infancia y juventud de la famosa escritora y de su hermano Thomas, unidos en un pacto fraternal sellado en su adolescencia: «Servir al Dios de su padre. La grandeza de la vida. Lo que está en otro plano, lo único por lo que merece la pena vivir».

Como una precuela

Tommy y Tanne, relato prolijo que bebe en fuentes auténticas, escrito con nervio y con admiración indisimulada del autor por esta saga familiar (a veces parece que ha estado presente en los eventos que describe, y se desliza sin pudor hacia la hagiografía), es, en el fondo, la precuela de lo que todo el mundo espera, el meollo vital de Karen (Tanne) Blixen, conocida por su seudónimo literario Isak Dinesen, la autora que «tenía una granja en África al pie de las colinas Ngong». El gran público recuerda esta frase recitada por Meryl Streep al comienzo de Memorias de África, de Sydney Pollack. En la novela autobiográfica en la que se basa la película, Blixen recuerda sus días en la plantación de café cercana a Nairobi en la que vivió de 1914 a 1932 y el amor que sintió por el cazador británico Denys Finch Hatton (Robert Redford en el filme). Seguro que Buk-Swienty no va a dejar el cuento a medias, pero es bueno que el lector de este libro sepa a qué atenerse. Que no carece de interés.

Es Tommy, y no Tanne, el verdadero protagonista de estas páginas, un joven inquieto, deportista e ingeniero que, siguiendo los pasos de sus ancestros, se alista -tras intentarlo en Francia e Inglaterra- como soldado canadiense en la Primera Guerra Mundial. Sus epístolas desde las trincheras son conmovedoras. Zanjas oscuras, húmedas, bacheadas, con tablas rotas en el suelo, alambre de espinos, cables telefónicos sueltos... y la muerte aquí y allá. Un talud embarrado de pesadillas. «Amado hijo, sé que eres valiente, pero no seas demasiado valiente», le escribe su madre. «¡Me gustaría que dejases de matar a la gente! Pero eso es demasiado pedir... Te querré siempre». Y Tanne, desde África, le cuenta su parte, los safaris en las llanuras llenas de animales salvajes. «¡Cuán inmensa y libre, fácil y feliz parece la vida junto a la lumbre de una hoguera! Y cuán infinitamente me alegraría de estar sentada allí contigo, que lo entenderías mejor que nadie. Baja pronto».

Thomas Dinesen sobrevive a la Gran Guerra, es condecorado por su heroísmo y encuentra su particular «grandeza de la vida». Karen todavía no ha roto el precinto de su talento. «Escribe, Tanne, escribe», le insta su hermano. Pero eso es otra historia.