Una de las iglesias cristianas, tras los atentados de Sri Lanka el pasado 21 de abril
Una de las iglesias cristianas, tras los atentados de Sri Lanka el pasado 21 de abril
LIBROS

Mártires cristianos, la fuerza de la fe

El martirio no es un asunto pasado. Así se demuestra en este documentado ensayo del profesor Andrea Riccardi que ahora se recupera en una nueva y cuidada edición

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

El espacio narrativo e historiográfico sobre el cristianismo en nuestro tiempo es variado. Hay quienes, a la hora de priorizar perspectivas, inciden en la dimensión social y ética del hecho histórico de la propuesta cristiana. Otros, en cambio, ahondan en la relación con el proceso de secularización, incluso, en el diálogo interreligioso. Pero lo que frecuentemente se olvida es que vivimos en la era de los mártires y, por tanto, nuestro siglo es el siglo del martirio. El martirio no es un capítulo de la historia pasada de la Iglesia. Paradojas de nuestro mundo-vida: el tiempo de la democracia, del progreso, de los Derechos Humanos y de la libertad es también el de los mártires, de las víctimas.

Quizá omitimos que el siglo XX se abre con la masacre de los cristianos en el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial, el primer holocausto del siglo XX. Pese a que es muy arriesgado ofrecer cifras, Riccardi habla de «tal vez tres millones» de mártires en la pasada centuria, de los cuales de uno a dos millones se produjeron en Rusia. Sin embargo, solo los genocidios armenio y sirio-caldeo, junto con las masacres de los cristianos griegos del Ponto, arrojan una cifra de dos millones de víctimas.

Andrea Riccardi, autor de este volumen que es ya un clásico en esta materia, ha sido profesor de Historia Contemporánea en las Universidades de Bari, la Sapienza, y Roma III. En el mundo eclesial se le conoce más por haber fundado la Comunidad de San Egidio en 1968. En la política fue ministro del gobierno italiano de 2011 a 2013. Miembro de la Comisión de los Testigos de la fe, o Nuevos Mártires, que se instituyó en el Vaticano con motivo del jubileo del año 2000, tuvo la oportunidad de trabajar con los documentos de más de doce mil historias de cristianos caídos en el siglo XX.

Detrás de muchas persecuciones están el nazismo y el comunismo, revelaciones apocalípticas del mal

Esta documentación, que procedía de las iglesias particulares y de las Conferencias episcopales, es la que le dio pie a elaborar esta monumental acta del martirio contemporáneo. Como reconoce en el prólogo, las iglesias que menos enviaron casos fueron las de América Latina, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Líbano. A medida que se van desgranando los contextos y las narraciones de martirio, se va recomponiendo el puzle de una historia contemporánea que no es protagonista de las historias convencionales.

Autenticidad

Este libro, que había sido publicado ya en español, nos llega en esta nueva edición con una traducción completamente revisada y con el aval del obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, que dirige la colección «Mártires del siglo XX» en esta editorial. Hay que destacar también el dato de que el autor ha tenido la amabilidad de escribir un nuevo prólogo. Le debemos a Juan Pablo II el impulso en el redescubrimiento del rostro martirial del cristianismo en nuestra época de un modo original. No como una reivindicación de agravios sufridos sino como una interpretación profunda del acontecer cristiano del siglo XX.

Recordar a los mártires no es para enarbolar la bandera del victimismo

Él mismo como papa se sentía testigo del padecimiento sufrido por no pocos cristianos en el siglo XX. Recordar a los mártires no es una ocasión para lanzar una queja genérica, ni para enarbolar la bandera del victimismo o de la revancha. Reivindicar a los mártires implica poner de manifiesto los límites de los poderes en la historia y la fuerza de la fe. Supone volver a una de las fuentes de autenticidad de un cristianismo que sigue a quien murió en una cruz. El martirio, al fin y al cabo, representa la fuerza en la debilidad. Detrás de muchas persecuciones están las ideologías ateas del siglo pasado: el nazismo y el comunismo, revelaciones apocalípticas del mal.

Idolatría del Estado

También se muestra aquí el rostro más perverso de la idolatría del Estado y de una violencia también por motivos materiales y contingentes. Una violencia que sigue operando contra los cristianos en la actualidad, como se puede comprobar en los testimonios incluidos en un capítulo final referido a lo que llevamos de este siglo XXI. Por las abigarradas páginas de este volumen transcurren las vidas de quienes fueron víctimas por causa de su fe, de su caridad y de su esperanza, en el denominado «siglo soviético», en la Europa de Hitler, en la Europa del este, en el comunismo asiático de China y Corea, en el mundo arabo-islámico, en la África independiente y, claro, en la España de los inicios del siglo XX y en México.

Pero no solo se trata en este volumen de una recopilación de más de mil nombres con método descriptivo. El martirio es la manera reveladora de un modo de ser de los cristianos en la Historia. Pavel Florenskij, fusilado en diciembre de 1937 en los alrededores de Leningrado tras una prolongada estancia en las islas Solovski, capital de los horrores del Gulag, escribió desde la prisión: «Y cuanto más desinteresado sea el don, tanto más crueles serán las persecuciones y atroces los sufrimientos».