Obra de la serie «Ultimátum a la Tierra»
Obra de la serie «Ultimátum a la Tierra»
FOTOGRAFÍA

María Moldes lanza un aviso a los terrícolas

La fotógrafa gallega nos lanza un guiño cómplice tratando de advertirnos de los peligros que ocasiona el impacto del hombre sobre el entorno natural

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En Ultimátum a la Tierra (Robert Wise, 1951), película norteamericana de las mal llamadas serie B (para mí, muchas de ellas deberían ser consideradas «serie Alfa»), un alienígena de aspecto humano, Klaatu, llega en son de paz para ayudar a la humanidad a preservar y cuidar nuestro planeta. No haré spoiler desvelándoles el resto. Con su exposición del mismo título, María Moldes (Pontevedra, 1974) nos lanza un guiño cómplice (desgraciadamente, con los ojos y la lente de su cámara ya bien cargados de las «legañas» de la polución ambiental), tratando de advertirnos, como el bueno de Klaatu, de los peligros que lleva ocasionando el impacto del hombre sobre el entorno natural.

De hecho, ese es otro de sus hilos argumentales: una reflexión acerca del concepto de Antropoceno, término popularizado a principios del siglo XXI por el holandés Paul Crutzen, premio Nobel de Química, que refleja la época en la que las actividades humanas comenzaron a provocar cambios biológicos y geofísicos en nuestro planeta. Con estos hilos, Moldes teje una paródica urdimbre de imágenes fotográficas, realizadas en el litoral mediterráneo, retratando un paisaje entre irreal y demasiado real, una geografía de barro, salitre, detritus y aguas turbias, por la que deambulan espectralmente ciertos seres, que ya no podríamos calificar como puramente humanos, no demasiado alejados de nuestros peores augurios. Es una propuesta interesante, algo irregular en sus resultados formales (prefiero las obras más «escenificadas»), pero que sin duda dará que pensar. Y eso no es poco…