Limònov, en Madrid
Limònov, en Madrid - José Ramón Ladra

Limònov: «Lo que aconsejo a todo el mundo es la rebelión»

El escritor y político ruso logró cierta popularidad gracias al libro que le dedicó el afamado autor francés Emmanuel Carrère. He aquí el retrato de un maldito

MadridActualizado:

Eduard Limònov es una especie de Sánchez Dragó ruso amigo de la revolución violenta; en estos lares le conocemos gracias al libro que le dedicó el afamado Emmanuel Carrère. Mujeriego y radical, fue vagabundo, mayordomo del capo de Aston Martin, punk, poeta bohemio en París... Hasta que a sus casi 50 años le entró el gusanillo de la guerra. Y allí se fue como voluntario, estuvo en Abjasia y en Transnistria y en más. Persuadido por el teórico Aleksandr Dugin, de gran influencia actual en Vladimir Putin, fundó en los 90 el Partido Nacional Bolchevique, un engendro entre fascista y comunista. Y acabó en la cárcel acusado de terrorismo, en donde escribió en el 2002 «El libro del agua», memorias que ahora presenta en nuestro país. Un país que le ha recibido con empalagosa aureola de «rockstar» y le ha llevado a los toros. Al colocar sobre la mesa el iPad y el móvil para grabarle, dice que parecen cosas nazis «por su brillo». El día anterior a esta interviú una periodista se marchó llorando tras conocerle.

«La puta y el soldado», las mujeres y la guerra, son los asuntos esenciales de su vida.

El libro fue escrito en la cárcel, es por eso. Me sentí como una persona que tenía que desaparecer durante 14 años, que era lo que me pedía el fiscal. Estaba evocando las páginas más vividas e intensas de mi vida. Y, efectivamente, eran las mujeres y la guerra.

El feminismo le calificaría de heteropatriarcado en su máxima expresión.

Soy un hombre mayor, tengo 76 años: ¿qué queréis de mí?

¿Cree que el feminismo va a cambiar políticamente el mundo?

Creo que se está aproximando una guerra entre hombres y mujeres. Las mujeres nos odian. Los hombres las fuerzan a quedarse embarazadas y a parir, y ellas están cansadas de eso. Y han renunciado. Las comprendo pero no soy una mujer sino un hombre. Creo que tarde o temprano tenía que suceder.

Rechaza ser un provocador, pero en el libro utiliza expresiones muy gratuitas para, por ejemplo con las mujeres, referirse a ellas como «zorras malolientes».

Todo eso se puede explicar con la condena que se me venía encima. Tenía 58 años cuando escribí ese libro y pensaba que iba a morir en la cárcel. Quizás sea un poco provocador pero no estaba esperando ningún resultado así que para mí tampoco lo es, era un recuerdo sincero. Puede que sea provocativo en el contexto actual pero es un recuerdo honesto.

¿Qué tal en la cárcel?

Estuve muy bien, me gustó mucho. Es un sitio en donde sientes por fin una cierta sabiduría. Nunca sufrí allí. Otros presos tachaban con furia los días en el calendario, uno tras otro. En cambio, yo decía: «Yo vivo aquí». Hay que vivir en la cárcel, no esperar a que te libren. Escribí allí siete libros.

En España hay un famoso (Coto Matamoros) que se le acababa la condena y pidió alargarla para pasar la Navidad con otros presos.

Sí, eso puede suceder.

Dice no reconocerse en el personaje de Carrère. ¿Qué le parece como escritor?

Creo que es peor escritor que yo. No es solo mi opinión, lo dice más gente. Otros libros suyos tanto anteriores como posteriores son mucho peores que el que me dedicó. Por ejemplo, he intentado leer el libro de San Pablo y, aunque leo perfectamente en francés y soy un lector muy aplicado, no pude leer más de 250 páginas. Sin embargo, le estoy muy agradecido porque me presentó al mundo burgués de Francia. Él pertenece a una capa social muy especial. Su madre es secretaria de la Academia francesa y su padre es un empresario importante. En Rusia este tipo de personas se les llama oligarcas, personas que acumulan mucha riqueza y poder. En total, se vendieron 800.000 ejemplares en Francia y nueve ediciones en Italia.

Limònov posa
Limònov posa - José Ramón Ladra

En una pancarta de su Partido Nacional Bolchevique se leía: «Rusia lo es todo. Lo demás, nada». ¿Por qué su nacionalismo es mejor que el de otros?

No es nacionalismo, es imperialismo (risas). El nacionalismo es la ideología de un pueblo, en cambio nosotros abarcamos muchos pueblos: como los yakutos, los buriatos... Es por eso que lo somos todo, somos un imperio. El Gobierno ruso tiene miedo de contar cuántos musulmantes tenemos en el país, aunque han podido contar a todos los perros errantes para ponerles fichas con un número.

¿Siente nostalgia de la Unión Soviética?

No soy una persona propensa a sentir nostalgia, ni siquiera por mi propia vida. Hay que valorar sobriamente el significado histórico de la Unión Soviética.

Su afición a la literatura del yo, su priorizar la nostalgia por su propia vida antes que por cualquier otra cosa, no le acerca al individualismo liberal.

No soy individualista, soy líder de una organización política. Nuestro lema político es: «Putin no llega, Putin es poco». Proponemos algo más agresivo que Putin, más decidido. Tenemos muchas cosas por hacer. Tenemos ciudades fuera del país en Kazajistán, por ejemplo. El presidente de Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev, va a palmar bastante pronto y, entonces, será absolutamente impredecible. En cuanto muera Nazarbáyev, el país será dividido entre China y Rusia. Hay millones de ruso-hablantes, muchos de los alemanes deportados en los tiempos de Stalin, quedan allí sus nietos, que son ruso-hablantes. Toda esa población se inclina hacia Rusia. No es una conquista, es una reconquista (risas). Hay una población muy importante allí de los cosacos, que no son kazajos. Y tenemos que recordar la rebelión cosaca del s.XVIII de Yemelián Pugachov, un líder muy importante. Fue una rebelión popular y puede suceder algo parecido. Precisamente mi condena estuvo relacionada con un intento de invadir un territorio del este de Kazajistán.

Usted, públicamente, decía que eso no era cierto.

Voy a ahorrar mi confesión si me permites. Hay mucha gente concernida.

Lo de «Putin es poco» es lo que piensa el ideólogo político Alexander Dugin, con quien usted fundó el Partido Nacional Bolchevique antes de perder hasta la amistad que os unía.

Sí, ya no somos amigos pero tenemos un pasado en común y un interés conjunto. Nos hemos educado con las mismas ideas, unas ideas que están muy cercanas a Alain de Benoist en Francia. En mayo estuve en París, hice una conferencia sobre Benoist. Es un pensador cercano a mí y a Dugin. Conozco sus ideas desde hace 30 años.

La reivindicación y lucha de los chalecos amarillos le interesa.

Lo veo como una lucha del pueblo contra las élites.

¿Usted sería un populista antiliberal en donde los extremos deben unirse?

Sí. El liberalismo ha fracasado y sigue fracasando. Tanto los chalecos amarillos como los inmigrantes amenazan la estabilidad. Tarde o temprano esto acabará en un derramamiento de sangre entre representantes de civilizaciones muy diferentes, se puede decir que opuestas, como la nación islámica y la civilización europea. El yihadismo tiene unas ideas impracticables, ellos nos denominan Roma y están esperando una guerra definitiva entre las dos civilizaciones. Creo que es lo que nos espera. El mundo musulmán nos ve con desprecio, porque ya no son los tiempos en los que la civilización europea es capaz de oponerse. Por eso, cuando vienen a Europa no obedecen la legislación porque creen que el Islam está por encima de las normas europeas. Y eso es algo que no comprenden los gobiernos europeos, se les escapa.

Con 48 años, se lanza a combatir en varias guerras como voluntario.

Es cierto que fui a mi primera guerra cuando tenía más de 40 años, porque nací en un cambio de épocas cuando uno no se podía dedicar a la política en mi país y tampoco había guerras. Al no tener nada más que hacer, me vi obligado a dedicarme a la literatura.

Estuvo en los Balcanes, en Abjasia, Transnistria, sale en un vídeo disparando con Karadzic... ¿Ha matado a alguien?

Creo que no. Es que no es un duelo. No es como un asesinato en un libro de Dostoievski. En una batalla tú ves a un caído y nunca sabes si lo has matado tú u otra persona. Si eres francotirador, entonces sí, tienes tu mira telescópica, pero la mayor parte de los combatientes dan series de tiros. Y luego está el problema típico de la gente que no entiende la guerra. ¿Para que los países como Rusia o España tienen sus ejércitos? Para matar. El pueblo confiere a su Gobierno el derecho de matar. El caso es que la guerra ha tenido muy mala fama. En un momento dado, los Gobiernos, los pueblos, carecen de argumentos pacíficos entonces tienen que pasar a una guerra. Muchos hombres de letras, empezando por Julio César, Cervantes, Hemingway u Orwell describieron su experiencia. La guerra es muy interesante porque muestra las cualidades más esenciales de una persona y en una situación normal la gente no muestra sus cualidades. Hace falta una situación extrema como la guerra, la cárcel o la emigración. Che Guevara es otro ejemplo, lo veo más como escritor que como político. Y fui a guerras que no eran del mismo tipo de guerra que la Primera Guerra Mundial. Estas son guerras de otro tipo, con otro tipo de armas más pequeñas... Son bastante bien aguantables, menos arriesgadas que la actual guerra en Siria, por ejemplo. Se pueden llamar las guerras en Serbia como Guerras de la Agricultura (risas). ¿Miedo de matar o de morir? Qué le vamos a hacer, soy una persona muy tranquila en ese sentido y no suelo darle muchas vueltas a las cosas. Estaba muy emocionado e inquieto. A una guerra uno entra paulatinamente. Primero ves que desaparecen poco a poco los coches civiles, después coches militares y entras en una ciudad ocupada por el ejército. Te advierten que si matan al conductor te tienes que esconder en el coche. Que bajo ningún concepto hay que detener el coche. Y te acostumbras poco a poco. El primer día me llevaron a un depósito de cadáveres. Vi más de 160 cuerpos, muchos con huellas de torturas. Cuando vi esto, el tiempo estaba mejorando y olía fatal.

¿Lleva un anillo de un soldado?

Sí, es uno de los héroes anónimos de la Gran Guerra Patriótica. O sea, de la Segunda Guerra Mundial. Pero tengo otra sortija, que tiene un trilobite, que es un bicho prehistórico muy pacífico.

Escribió que los pueblos no tienen derecho a separarse, porque conllevaría tener a «intelectuales provincianos sembrando atraso». En España hay un conflicto con Cataluña.

Hay que entender que esa cita, que sale en «Yo, Editcha», lo escribí en el año 76. Pertenece a una época muy particular. En cuanto a Cataluña, ¿qué podemos hacer nosotros? Estamos viendo la tele siguiendo el asunto. Estamos muy lejos, no podemos ver de cerca. Pero sí creemos que Puigdemont es un gallina. Es lo que decimos los rusos.

¿Hay injerencia rusa en Cataluña?

Ya me gustaría que Rusia tuviera influencia en todo el mundo, pero no es así. Es una tontería decirlo. Es una leyenda creada por los Estados Unidos. Tienen un problema muy grande, están perdiendo su dominio mundial, y están creando mitos y leyendas. Trump es un idiota, no entiende que su actitud hace unirse a China y Rusia. Él es un fenómeno muy interesante del mundo contemporáneo pero a la vez es un imbécil y está sobrevalorando la potencia militar de los Estados Unidos. Cae en el mismo error en el que cayó Hitler, que no tenía soldados suficientes para conquistar la Unión Soviética. No estoy comparando, en absoluto, a Trump con Hitler, pero se equivocan de la misma manera. A Trump también le van a faltar unos cuantos soldados.

Agentes de la policía se llevan al escritor en 2008 durante una protesta organizada por Otra Rusia, bloque político liderado por el ajedrecista Gary Kasparov y el propio Limònov
Agentes de la policía se llevan al escritor en 2008 durante una protesta organizada por Otra Rusia, bloque político liderado por el ajedrecista Gary Kasparov y el propio Limònov

«Las mujeres difíciles no me dan miedo. Las escogía adrede». En sus memorias, aparecen destacadamente las grandes mujeres de su vida, en donde hay muchas idas y venidas, felicidad y sufrimiento. ¿Qué consejo le daría a quien sufre por amor?

No suelo dar consejos, y lo que me ocupa ahora es acostumbrarme a mi edad. Nunca daba consejos porque siempre era el más joven en cualquier grupo. Pero puedo decir que una conmoción es más aconsejable que la tranquilidad. Lo que aconsejo a todo el mundo es una rebelión. La rebelión es lo mejor que podemos hacer, lo más interesante. Mi actitud en la vida es la de un artista, un hombre creativo.

¿Cuánto le influyó el punk?

Lo conocí en Nueva York, pero lo más importante es que el movimiento punk participó en la creación del movimiento Nacional Bolchevique. Muchos de sus miembros vinieron del punk, y aquí quiero mencionar a Egor Letov, que era un músico muy importante de Rusia. Hablando de la música, nunca me gustaron los Beatles. Siempre me parecieron melosos, demasiado dulces. Y cuando surgió el movimiento punk me dije: «Por fin mi tipo de música».

Llama a Hitler «el héroe de Anchluss».

Austria era mitad fascista, su gobierno era mitad fascista. Lo mismo Polonia, con Pisudski que murió en el 35 y después vinieron otros nacionalsocialistas. Por lo que no se puede decir que cuando Hitler invadió Polonia esta era tan pacífica y democrática. Mussolini reunió a 16 partidos fascistas en el año 33. El nacionalsocialismo como el oponente del bolchevismo era muy popular en Europa. Todo el mundo cree que Hitler era el único malo de Europa pero era una ideología muy popular.

¿«Mein kampf» o «El Capital» de Marx?

Ambos están demodé, están completamente desactualizados. El marxismo está completamente desactualizado. El único pensador actual de aquellos tiempos que sobrevive es Thomas Malthus. Malthus ha ganado.

¿Cómo valora a Stalin?

Como gobernante no era muy bueno, creó un montón de problemas. Por ejemplo, las deportaciones de los pueblos: de los chechenos, de los de Crimea... Son problemas que hemos heredado, y ahora esos pueblos recuerdan sus días de deportaciones con luto. Stalin y Lenin apoyaban las lenguas minoritarias y dejaron el derecho constitucional para las repúblicas de salirse de la Unión Soviética, lo que también creó problemas que heredamos. Es poco conocido pero Stalin tuvo varias iniciativas bastante buenas como cuando en el año 52 propuso unir las dos Alemanias con la condición de que fuera un país neutral. Fue rechazada. También propuso incluir a la Unión Soviética en el Plan Marshall y también fue rechazado. Hay que tener en cuenta que el ejército que entró en Berlín en el año 45 fue el ejército soviético. No estuvieron allí ni franceses ni americanos. El Gobierno estadounidense calculó sus posibles bajas durante la entrada en la ocupación de Berlín y no mandaron a sus tropas a tomarla. Esto solo lo hicieron los soldados soviéticos. Por tanto, fue una tontería por parte de Stalin dejar a los aliados dividir Berlín, porque no tenían ningún derecho.

Stalin era poeta como usted.

Stalin escribió siendo joven como todo el mundo. Mao Tse-tung también, la suya era mejor, escribió poemas hasta sus últimos días. Hay un libro en ruso que se llama «Dictadores poetas». El libro más impresionante es el de Muamar el Gadafi, es una colección de cuentos y hay uno que se llama «Huida al infierno» en donde Gadafi prevé su fin. Fue publicado por primera vez en el año 90, en árabe, y alemán en el 2004. Ahí describe el odio del pueblo a su figura, y que el único sitio al que puede escapar del pueblo es al infierno. Stalin escribió muy joven con 17 o 18 años y son poesías bastante inermes. La pintura de Hitler también carece de interés.

Los gulags y los campos de exterminio no los ha mencionado.

La discusión sobre los campos que se lleva a cabo después de la muerte de Hitler y de Stalin son un juicio sobre un muerto, y se le suele echar toda la culpa a una persona cuando está muerta. Los retratos históricos de esos personajes no son más que bosquejos pero no son fotografías. Han aparecido algunos estudios serios pero nos faltan unos 100 años para entender esas figuras de manera más cuerda. Europa quedó muy afectada por las dos guerras y no fue capaz de valorar con cordura esas figuras históricas. La imagen de Hitler es una caricatura. La única película más o menos adecuada sobre Hitler es «El Búnker».

Esa no es la de Bruno Ganz, ¿no?

No recuerdo el nombre del actor. Yo veo las películas como un niño, nunca me fijó en los nombres de los actores.