Brizuela refleja el infierno de la dictadura argentina en «Una misma noche»
Leopoldo Brizuela, autor de «Una misma noche», Premio Alfaguara de Novela 2012
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Brizuela refleja el infierno de la dictadura argentina en «Una misma noche»

Los desaparecidos de la dictadura argentina, la persecución, la tortura. Con esos materiales ha construido Leopoldo Brizuela «Una misma noche», Premio Alfaguara de Novela 2012

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Las palabras de Jean Améry resuenan en Una misma noche, una lectura dolorosa porque nos hace enfrentarnos a lo que ansiamos evitar. Pocas veces, como en esta novela del argentino Leopoldo Brizuela, se obliga al lector a encarar lo intolerable. Su lacerante trama no procede exactamente de los hechos que narra, la relación de los inocultables casos de los desaparecidos durante la dictadura del general Videla, ni de la descripción detallada de la vileza de los actos auspiciados por el almirante Massera. Las palabras quedan cortas al tratar de describir la infamia, y quizá caen en el silencio, en la muda expresión de lo indecible, cuando nos sometemos sin temor a la revelación de la culpa.

Disfraces de la tortura

Acercarse a este relato supone alejarse de la ignominia de los inverosímiles disfraces de la tortura. Durante el transcurso de la novela, todas sus formas se encarnan dolorosamente tras las alusiones del relator, pero están rigurosamente ausentes. El argumento de Brizuela pretende acecharnos desde un ángulo que nos vuelve más vulnerables, el de no permitir que nos agazapemos como ajenos a los hechos y hacernos sentir culpables, así sea por haber sabido o por haber sobrevivido. Desde esta perspectiva es concebida la trama.

Lectura dolorosa que nos enfrentaa lo que ansiamos evitar

El protagonista es hijo de un marino de la armada argentina que no participó directamente en la vigilancia, la persecución, los secuestros, la tortura. Hechos que ahora enumeramos con el distanciamiento de quien cree estar ante una realidad que pertenece a la ficción. Pero la trama sutil que se desarrolla en Una misma noche no precisa de actos convulsos o excepcionales. El protagonista se ve asediado por los sucesos de cierto día en que su familia se vio asaltada por la ESMA, «la patota», la patrulla que, encargada de los registros, irrumpía por la fuerza en los hogares sospechosos. Aunque todo parece indicar que ellos sufren la violencia como víctimas, la indagación sobre lo ocurrido llevará al descubrimiento de algo muy distinto.

Un caso histórico

«Así es escribir: ir buscando lo que no sabés que existe», dice el protagonista. Esa declaración, que pone el acento sobre la identificación de la verdad, que aspira a la revelación de una realidad, desestima la retórica y deja que la historia se nos presente como formándose durante la lectura, despojando aparentemente de artificio el relato.

La escritura, en Brizuela, se vuelve instrumento de iluminación del misterio

Brizuela quiere traspasar, como el protagonista declara, el umbral de la literatura, rebajar la consideración de la trama como una urdimbre ficticia. Para ello compone el argumento en torno a un caso histórico, el de Papel Prensa, una compañía que fue requisada por el almirante Massera para controlar los diarios argentinos. Los Graiver, dueños de Papel Prensa, fueron objeto de persecuciones. Eran, aquella noche, la familia vecina del protagonista y los principales implicados en los hechos que pretenden explicarse.

La escritura, entonces, se vuelve instrumento de iluminación del misterio que, sin embargo, le irá sugiriendo otro y otro, pero a través de esa sucesión de reconocimientos espera alcanzar la explicación de su vida. El descubrimiento no es una liberación, sino la identificación de una culpa que debe ser expiada a través de la escritura. La culpa que planea sobre todo y sobre todos.