Jonas Jonasson triunfa con «El abuelo que saltó por la ventana y se largó»
Franco, uno de los muchos personajes de «El abuelo que saltó por la ventana y se largó», de Jonas Jonasson - ABC
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Jonas Jonasson triunfa con «El abuelo que saltó por la ventana y se largó»

Ha arrasado en su país, Suecia, y su éxito se extiende por Europa. En España copa ya los primeros puestos de las listas de libros más vendidos. Es «El abuelo que saltó por la ventana y se largó» (Salamandra), de Jonas Jonasson

ANTONIO FONTANA
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El alcalde, la prensa, el resto de los ancianos y el personal al completo: todo el mundo asistirá a la fiesta de cumpleaños de Allan Karlsson. Todo el mundo... menos él, que, cinco minutos antes, sin haberlo planificado, decide escapar. Y dicho y hecho: abre la ventana de su habitación en el primer piso de la residencia, se descuelga por el emparrado hasta el jardín y pone pies en polvorosa.

Huir no es fácil: va en zapatillas y las articulaciones le están matando. Pero es que no todos los días se cumplen cien años, esa edad en la que «rara vez mea uno más lejos de sus propios zapatos». Convencido de que «morir bien podía hacerlo en otro momento y otro lugar» –no desde luego en la residencia de ancianos de la localidad sueca de Malmköping–, Allan echa a andar y llega a la terminal de autobuses. Donde, pensando que contiene ropa, roba una maleta, sube a un autobús... y ancha es Castilla. Mejor dicho, Suecia.

Never Again

Lo malo no es que lo busque la policía –sin mucho entusiasmo, la verdad–; lo malo es que lo buscan los dueños de la maleta, un grupo llamado Never Again, «el Real Madrid de las organizaciones criminales». A las órdenes del Jefe, Never Again persigue lo que es suyo. Los cincuenta millones de coronas escondidos en la maleta.

Una trama exagerada y delirante que no da tregua al lector

Tranquilos, no les estoy reventando nada. Lo que les he contado hasta aquí son apenas las primeras cincuenta páginas de El abuelo que saltó por la ventana y se largó; es decir, que aún quedan muchas aventuras por delante, y no solo relacionadas con la huida de Allan; también con su pasado, pues ese es el segundo frente que abre Jonas Jonasson: relatarnos, en capítulos alternos, las mil y una peripecias de la biografía de este modernoMatusalén experto en explosivos.

Tirando del hilo de su biografía, recalaremos en nuestra Guerra Civil, intermedio que incluye una borrachera con Francodespués de que el protagonista le salve la vida al Generalísimo. La ristra de personajes históricos que desfilan por estas páginas marearía a cualquiera: ahí están, por ejemplo, Oppenheimer –de hecho, es Allan quien da con la solución de la bomba atómica, no el director científico del Proyecto Manhattan–; el vicepresidente Truman, con quien almuerza en un restaurante mexicano cuando le comunican la muerte del presidente Roosevelt; y Churchill, al que debe asesinar durante una visita del exprimer ministro británico a Teherán... Qué locura.

Mucho por vivir

El abuelo que saltó por la ventana y se largó llega precedido de un éxito arrollador en Europa: casi dos millones de ejemplares vendidos –un millón solo en Suecia, donde fue Libro del Año y Premio de los Libreros–. En España lleva semanas encaramado en los primeros puestos de las listas de best sellers.

La culpa, claro, es de su autor –Jonas Jonasson combina agilidad, ironía y una trama exagerada y delirante que no da tregua al lector–; pero, sobre todo, la culpa es de su protagonista, Allan Karlsson, quien nos enseña que, a los cien años, aún queda mucho por vivir. Felicidades, Allan. Que cumplas otros cien.