Douglas, acrobático en «Pacto de honor», donde conoce a la sioux Elsa Martinelli
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CINE

Kirk Douglas, lujuria por la vida

El hoyuelo más famoso de Hollywood tiene 102 años. Ha tenido tiempo de ver triunfar y envejecer a su hijo Michael, quien, pese a tener el doble de Oscars, no ha logrado eclipsar su filmografía

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Tiene casi tantos años como el cine y el hoyuelo más famoso de su historia, con permiso de Robert Mitchum. Cuando Kirk Douglas y él aparecían juntos en la pantalla, como en Camino de Oregón y Retorno al pasado, aquello parecía un campo de golf.

Issur Danielovitch Demsky nació el 9 de diciembre de 1916, en Ámsterdam, un año antes de la firma del armisticio de la Primera Guerra Mundial. En sus resilientes genes judíos llevaba escritos el talento, el valor y la capacidad de lucha. Quién sabe si también hay algo de tacañería, o avaricia por la vida, y simplemente se niega a perder la apuesta con Olivia de Havilland, un año más vieja. Seguro que no es casual que el título original de El loco del pelo rojo, una de sus películas más populares, sea Lust for life (lujuria por la vida), que Iggy Pop reconvirtió en canción.

Una joya por género

Kirk Douglas debutó en el cine en 1946, recomendado por Lauren Bacall. Otros dos monstruos, Montgomery Clift y Richard Widmark, también hicieron las pruebas para participar en El extraño amor de Martha Ivers. Fueron descartados, lo que da una idea del nivel de la época. Kirk rodó luego casi cien películas más, pero la mayoría del público lo recuerda por Espartaco, donde su mejor combate tuvo lugar, sin embargo, lejos de los focos y la arena. En su faceta de productor, acabó de facto con las listas negras de Hollywood al imponer que el guionista Dalton Trumbo, uno de los perseguidos, estampara por fin su firma en los títulos de crédito.

Douglas ya había rodado con Stanley Kubrick otra cinta no menos memorable, Senderos de gloria, ejemplo de manual del cine antibelicista y la enésima prueba de lo bien que se adaptaba el actor a las trincheras. El repaso más somero a su filmografía daría vértigo a cualquier otro actor vivo. Cautivos del mal es quizá la mejor obra que el cine se ha dedicado a sí mismo. En El gran carnaval dio con un Billy Wilder ácido, de triste actualidad. Su protagonista apenas dejó género sin hollar.

Carta a tres esposas, de Joseph L. Mankiewicz, es un excelente drama romántico. Más desorejado, en un sentido demasiado literal, es El loco del pelo rojo, de un Vincente (Minnelli) para otro Vincent (Van Gogh), personaje que acaba de repetir Willem Dafoe. El ídolo de barro es otro peliculón que le valió su primer asalto al Oscar. Perdió los tres, antes de lograr el honorífico ya de muy viejo… o no tanto, en su caso.

«Cautivos del mal», con Lana Turner
«Cautivos del mal», con Lana Turner

Del Oeste nos quedamos con Duelo de titanes y El último tren de Gun Hill, y como thriller político hay que ver Siete días de mayo, mientras que Retorno al pasado, de Jacques Tourneur, es una de las cimas del cine negro. De los papeles que no hizo, que a veces marcan tanto una carrera como los rodados, llama su la atención que rechazara el de coronel Trautman en Acorralado, porque no le dejaron retocar el personaje. Seguro que lo habría mejorado.

Como productor tenía ojo de halcón. Compró los derechos de Alguien voló sobre el nido del cuco, de Ken Kesey, que ningún estudio aceptó. Acabó produciéndola su hijo Michael, lo que le valió al joven Douglas el primero de sus dos Oscar (tiene hoyuelos que ganara el doble que su padre). Kirk también se anticipó a George Clooney en el exclusivo campo de la publicidad cafetera y llegó a cobrar 50.000 dólares -de 1980- por decir una única palabra en un anuncio de televisión.

La última estrella

No aburriremos al lector con sus valores morales, causas y medallas, que tanto adornan carreras más vacías, pero no hace mucho reapareció para asistir a la colocación de la estrella ganada por fin por su hijo en el paseo de la Fama. O en Hollywood escasea el sitio o andan mal de reflejos, porque el muchacho (ya saben, Daglas, no Duglas) lleva camino de los 74 y celebraba su 50 aniversario en la industria.

El viejo Kirk ha sobrevivido a dos guerras mundiales, una apoplejía y un accidente de helicóptero en el que fallecieron dos de sus acompañantes. Un conocido director dijo de él que no le preocupaba su físico. Ahora será cierto, a los 102 años, pero Burt Lancaster descubrió en uno de sus ocho rodajes juntos, quién sabe si en Duelo de titanes, que su colega usaba alzas. Se las escondió, por supuesto, lo que les costó otra fabulosa bronca.

En su autobiografía, Douglas confesó que fue infiel a su primera mujer con Pier Angeli, Marlene Dietrich, Rita Hayworth, Gene Tierney, Joan Crawford, Mia Farrow y Faye Dunaway, por citar solo a las más conocidas. Igual tuvo que recurrir a un doble.