Caricatura de Marx y Engels sobre un tándem
Caricatura de Marx y Engels sobre un tándem
LIBROS

Karl Marx, un incitador a la violencia

¿Era Marx un violento? En el «Manifiesto comunista» y en «El capital» subyace esta posibilidad: la lucha de clases como motor último para cambiar la historia

Actualizado:

La Chetham’s Library de Manchester fue fundada a finales del siglo XVII. Es la biblioteca pública más antigua de Gran Bretaña. Fue creada por un rico comerciante llamado Humphrey Chetham. Cuando la visité, hace años, continuaba tal cual. El director de entonces, que me acompañó en la visita, me enseñó los numerosos volúmenes relacionados con España así como la antigua sala de lectura. Recoleta, tiene un pequeño balcón que da a uno de los patios. Dos bancos y una mesa la abarcaban. El director señalando todo este espacio me comunicó que allí habían trabajado Engels y Marx. Durante el tiempo en el que el primero vivió en Manchester, Karl Marx lo visitó con frecuencia. Engels trabajó en la empresa algodonera de su padre desde 1842 a 1869. La primera visita del filósofo alemán se produjo en el verano de 1845.

Como Engels cuenta en el prólogo al libro de Marx «La pobreza de la filosofía» (1847), este recorrió las salas de lectura del Museo Británico, las de París, Bruselas y, por supuesto, estas de Manchester. En una carta dirigida a su amigo, Engels recordaba, en el año 1870, las veladas transcurridas aquí: «En los últimos días he vuelto a pasar mucho tiempo sentado en la mesa de la sala en la que estuvimos sentados hace veinticuatro años. Me gusta mucho ese lugar. Con las vidrieras (dañadas en 1975), parece que siempre hace buen tiempo allí…». Los mismos muebles de roble, las mismas decoraciones. De pronto aparecieron unos bedeles trayendo en unas carretillas algunos de los muchos libros que ambos filósofos utilizaron. La lista sería larga, pero la tengo. Sentí cierta emoción al tenerlos en mis manos. Esa sensación se derrumbó cuando el director me preguntó si las ideas de tan ilustres lectores habían sido buenas para la humanidad.

Teoría y aplicación

¿Qué responder? Las ideas, las teorías políticas o filosóficas, no son ni buenas ni malas en sí mismas, pero sí su aplicación. Las ideas de Engels y Marx responden a un tiempo en el que el capitalismo industrial había llegado a un punto insostenible para la población más desfavorecida. En este sentido quizás esa crítica, al día de hoy, aún puede tener algún sentido, pero vivimos ya desde hace muchas décadas en países democráticos que han superado la confrontación entre clases sociales y han distribuido la riqueza de una manera mucho más equitativa. El marxismo, ya sin su creador, fue una metafísica, una religión en la que también la fe se anteponía a cualquier otra cosa. El paraíso no solo se podía conseguir en el cielo sino en la tierra y esto había que lograrlo a toda costa aunque para ello hubiera que utilizar la violencia.

El joven Marx, en una nota sobre la esencia de la nueva crítica activa, escribió que esta no quiere rebatir su objeto, sino aniquilarlo. Aniquilar el conjunto de ideas contrarias y también a los otros grupos sociales. El extremismo fue el «modus operandi» de los radicalismos del siglo XX iniciados a finales del anterior. La verdad de lo real tenía que imponerse a lo todavía viejo existente. ¿Era Marx un violento, un incitador a la violencia? Tanto en el «Manifiesto comunista» como en «El capital» subyace esta posibilidad: la lucha de clases como motor último para cambiar la historia. Suplantar una libertad burguesa, que posteriormente se fue extendiendo al resto de la sociedad, por otra en manos de las masas y sus agitadores. ¿Acaso la libertad se puede entender de otra manera distinta a la que vivimos? ¿Incluso se puede vivir sin libertad? Prueba de ello fue la URSS.

Maestro del crimen

¿Marx de haber asistido a la revolución rusa y sus consecuencias, habría respaldado y defendido los asesinatos y persecuciones que se llevaron a cabo en su nombre? Sloterdijk escribe en «¿Qué sucedió en el siglo XX?» que Lenin no sabía que estaba poniendo en práctica a Sade, en que el advenimiento de lo real se presenta como reino venidero del crimen: « Sade es el "genius· oculto del radicalismo moderno porque fue el primero en demostrar que los activistas de los siglos XIX y XX van a representar su matrimonio con el propio eficiente de la realidad. No solo hay que cometer crímenes sino ser un maestro del crimen». Sea como fuere a la vista tenemos los resultados catastróficos.

Los millones de asesinados siguen aún clamando justicia. Marx, sin embargo, nos guste o no, es un pensador importante al que es inevitable recurrir para su estudio y estar junto a él o contra él, pero siempre es un referente. Afortunadamente y, cada vez más, a Marx solo se le lee en las universidades y se le cita en ensayos especializados. Ni siquiera los populismos de izquierda lo mencionan ya en sus discursos. Por algo será.