John Howe dibujando en su estudio. A la derecha, ilustración de Gandalf el Gris
John Howe dibujando en su estudio. A la derecha, ilustración de Gandalf el Gris - Forging Dragons, F+W Media, 2008
LIBROS

John Howe: «Me gusta creer que Tolkien reconocería su mundo a través de mis dibujos»

El ilustrador canadiense habla en esta entrevista sobre el arte de recrear los diferentes reinos de la fantasía

MADRIDActualizado:

El canadiense John Howe(Vancouver, 1957) es conocido, sobre todo, por ser uno de los grandes ilustradores de la obra de J. R. R. Tolkien, junto con Alan Lee y Ted Nasmith. El arte de Howe y Lee ayudó a los diseños de las adaptaciones cinematográficas de El Señor de los Anillos y El Hobbit, de Peter Jackson. Pero su trabajo no se limita al universo del creador de la Tierra Media. Ha ilustrado numerosos libros de fantasía, incluyendo el clásico Beowulf y una edición limitada de Choque de Reyes, de George R. R. Martin. Sus reflexiones sobre este género literario aparecen en el reportaje que abre el último número de ABC Cultural. Esta es la entrevista completa:

El filósofo y poeta trascendentalista Ralph Waldo Emerson escribió: «Todo escritor es un explorador. Cada paso lo adentra en territorio desconocido». ¿Ocurre lo mismo con los ilustradores?

¡Ciertamente puedo estar de acuerdo con eso! Cada ilustración es una oportunidad para explorar nuevos temas, personajes y escenarios. La rutina es un hábito peligroso en la creación de imágenes. Mientras trabajábamos en las películas de El Hobbit o El Señor de los Anillos, muchas veces nos encontrábamos al borde de acontecimientos más lejanos, mirando hacia el horizonte más allá del guión y deseando poder explorar esas regiones. En cambio, tuvimos que dejar de otear, dar la espalda a esas tierras inexploradas y resolver las escenas que estaban en las películas. Recuerdo claramente mirar el reino de Angmar desde las almenas de Gundabad, hacia el norte, y las Colinas de Hierro desde Erebor, deseando tener unas pocas semanas adicionales para llevar mi camino hacia allí.

Gran parte del éxito de Tolkien fue crear un mundo secundario «creíble», donde los lectores asumen la existencia de universos fantásticos como si fueran reales. Cuando los fans ven sus dibujos, muchos reconocen ese mundo «verosímil». ¿Qué piensa al respecto?

La fantasía depende en gran parte de la suspensión de la incredulidad, de la disposición del espectador o el lector a dejar el escepticismo y la razón en la puerta y permitir que una historia, o un mundo paralelo, los barran. La ilustración debe lograr la misma función: invitar al público a imaginar lo que está más allá de los bordes de la página, más allá de la niebla del fondo. También me encanta representar, además de la narración explícita en cualquier imagen, la implícita: la historia que condujo a ese punto y los acontecimientos que están esperando. La combinación de eso con las exigencias puramente pictóricas permite muchos niveles de lectura y densidad en cualquier ilustración.

¿Qué opina de Tolkien como ilustrador?

Tengo varios libros de sus ilustraciones y las encuentro muy agradables. Más que las propias representaciones, bastante ingenuas -aunque aportan pistas útiles sobre cómo veía ese mundo-, valoro el hecho de que realmente sentía la necesidad de hacerlas. A menudo he oído que Tolkien prefería que sus lectores no fueran influenciados por las imágenes de otros, dejando libre su imaginación, pero su trabajo crea un poderoso deseo de visualizar la Tierra Media que incluso él no pudo resistir.

¿Cree que el autor podría reconocer su mundo a través de los dibujos de John Howe?

¡Me gustaría creer que sí, pero realmente no puedo juzgarlo!

¿Cuál ha sido el libro (o escena en concreto) más difícil de dibujar?

Tengo preferencia por las escenas con dosis de drama, ya sea físico o psicológico, y también por grandes panoramas y paisajes extensos. Hay una gran cantidad de eso en Tolkien. Estoy menos interesado por las escenas más tranquilas, pero también son una oportunidad para concentrarse en la belleza. Así que confieso que estoy un poco presionado para responder a su pregunta.

¿Por qué le gustan tanto los dragones?

¿Cómo no amarlos? Los dragones son una encarnación arquetípica de la magia: criaturas que nunca han existido, pero están presentes en innumerables ciclos míticos y leyendas en todo el planeta. Son verdaderamente mágicos, en el sentido del compromiso espiritual e intelectual del ser humano con un mundo que no puede comprender o explicar. El mito es una ficción que es inherentemente verdadera. Los dragones son uno de los habitantes de ese mundo, el mito-mundo que supera al nuestro a pesar de los esfuerzos de la criptozoología para explicar sus orígenes científicamente. El arte de la fantasía es el heredero de esa magia, lenguaje y verdad que una vez solo se comunicaba; es el reino del arquetipo, que perdería sentido si el arte mismo desaparece de la faz de la tierra. Quiero hacer mías estas palabras escritas hace más de un siglo por el francés Joris-Karl Huysmans en A contrapelo (À rebours, 1884): «Cuando un hombre de talento se ve obligado a vivir en una época prosaica y estúpida, el artista, incluso sin darse cuenta de ello, se siente atraído y obsesionado por la nostalgia [...]. Evoca recuerdos de seres y de cosas que no ha conocido personalmente, y llega un momento en el que se evade violentamente de la cárcel de su siglo y vaga, con toda libertad, por otra época con la cual, como última ilusión, le parece que hubiera encontrado una mayor armonía».

Además de ser complejos, intrigantes, amenazantes, multiformes y totalmente fascinantes, los dragones son también una tremenda diversión para dibujar y pintar.

¿En qué proyecto está trabajando ahora?

Muchos proyectos diferentes, de todos los tamaños y clases. Fue un gran cambio pasar de los seis años en el proyecto de El Hobbit, donde siempre había tarea que hacer, a la vida menos predecible de freelance, pero he vuelto con el mismo espíritu. Ahora estoy trabajando en los dibujos para una exposición, permitiendo que los personajes, paisajes y temas aparezcan sin una idea preconcebida, sin saber en absoluto cómo será la imagen siguiente.