Dr. John en un concierto en 2005
Dr. John en un concierto en 2005 - EP
MÚSICA

Dr. John, el hombre frente a la furia

Con el fallecimiento del genial «bluesman», Nueva Orleans ha quedado un poco más huérfana

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Vaya racha. Recapitulemos: una fría noche de noviembre de 2015 moría escasos minutos después de su actuación en Madrid Allen Toussaint. Fue, entre otros muchos méritos, el productor de discos gloriosos como Labelle o In The Right Place, álbum éste de 1973 para Atlantic de portada en tríptico a cargo del ilustrador James Flournoy Holmes donde Dr. John, acompañado por The Meters y el fundamental apoyo de Toussaint y Arif Mardin, cocinaba una pócima de funk explosivo capaz de levantar con un vudú a un cementerio poblado de muertos vivientes tanto como de colarse en el repertorio de los prescriptores de la pista en las sesiones neoyorkinas de sonido funky-disco de los setenta.

Toussaint fue catalizador, maestro de ceremonias y propulsor mayúsculo del talento inabarcable que ha dado la ciudad de Nueva Orleans en su historia reciente. Su fallecimiento repentino supuso un varapalo tremendo. Desde entonces, la desgracia se ha ido cebando con los embajadores del sonido de Nueva Orleans. El 26 de febrero de 2017 se iba Fats Domino, una de las estrellas de brillo imperecedero de la ciudad otrora española. Y el 28 de abril del año pasado nos dejaba el saxofonista Charles Neville, que junto a sus hermanos Aaron, Art y Cyril, consiguieron hacer de la música a orillas del Mississippi un fenómeno global a raíz del éxito de Fool Moon bajo la batuta del maestro Daniel Lanois.

Justo hace ahora diez años la Dr. John Band y The Neville Brothers se embarcaban en una gira llamada «Mardi Gras Mambo Tour». Quint Davis, por muchos años director y productor del New Orleans Jazz and Heritage Festival, suele decir que «The Neville Brothers son el corazón y el alma de Nueva Orleans». Preguntado el propio Charles Neville al respecto, respondió entonces: «La música de Nueva Orleans no somos solo nosotros. Fats Domino es música de Nueva Orleans. Satchmo (Louis Armstrong) es música de Nueva Orleans, al igual que Harry Connick, la familia Marsalis, y Dr. John. Cuando escuchas una Brass Band, eso es música de Nueva Orleans. Nuestra música cubre un amplio y variado espectro de estilos y géneros». Como la Dirty Dozen Brass Band interpretando la composición de Professor Longhair y Roy Bird «Mardi Grass in New Orleans», añadimos nosotros.

Como un huracán

El caso de Dr. John en este mosaico de grandes músicos es más bien atípico, solo un detalle: el veterano programa de radio en directo Mountain Stage, con base en Charleston, West Virginia, abría su colección de lo mejor de las sesiones en vivo del programa con Dr. John a la voz y el piano atacando «Such A Night» acompañado por los músicos residentes John Kessler y Ammed Soloman. Todo un privilegio.

Nacido Malcolm John Rebennack Jr. (Nueva Orleans, 1940-2019), criado en un hogar repleto de viejos discos de pizarra, de jazz y blues cuando comenzó acompañando a su padre que se encargaba de arreglar problemas técnicos de sonido en varias salas de la ciudad, poco podría haber sospechado de que su impacto e influencia iba a ser de una intensidad comparable, aunque inversamente proporcional, al terrible huracán que asoló las costas de Louisiana, y que generó una oleada de solidaridad en todo el mundo. El propio Dr. John se implicó como artista, cantando de Fats Domino «Walkin' to New Orleans» para en septiembre de 2005 cerrar el programa benéfico Shelter From The Storm: A Concert for The Gulf Coast en apoyo a las víctimas del Katrina.

Manifestación espontánea de fans de Dr. John en Nueva Orleans al conocerse la noticia de su muerte
Manifestación espontánea de fans de Dr. John en Nueva Orleans al conocerse la noticia de su muerte - Reuters

Resulta incluso exótico ver el tratamiento que le otorga Charlie Gillett en su libro clásico El sonido de la ciudad. Ahí leemos cómo Dr. John es considerado como parte de un triunvirato de músicos inclasificables, tremendamente creativos, que operan en California en la segunda mitad de los sesenta: Dr. John, Frank Zappa y Don Van Vliet, de Captain Beefheart.

Rebennack consigue gracias a Harold Battiste grabar como la Zu Zu Blues Band para el sello de Herb Alpert y Jerry Moss, A&M, ambos músicos y de mentalidad muy abierta. Sus estudios eran un lugar de gran camaradería entre los músicos, que atendían a lo que los demás estaban haciendo con total libertad. Pero apenas pasó nada con aquel primer single, «Zu Zu Man», de 1965, una congregación de sonidos enmarañados como una pelea de perros callejeros de difícil digestión.

Pero el inquieto Rebennack se reinventó a sí mismo, tal y como él mismo cuenta en sus memorias de 1994, Under The Hoodoo Moon, en colaboración con Jack Rummel: se presenta con un estrafalario espectáculo de bailarinas y músicos y se hace llamar Dr. John The Night Tripper. Consigue lanzar Gris Gris para Atlantic, pero ese sonido salido de aguas pantanosas, de ambientes de una espesura asfixiante, no fueron aceptados. Estaba creando algo que estaba todavía fuera del museo, aun proviniendo de la música tradicional. En el latir de Sunset Strip, Dr. John es demasiado novedoso incluso para los más hambrientos de rarezas.

Reconocimiento

Será Sly Stone y su atemorizante troupe quien aprovechará esa veta, logrando el éxito con «Family Affair». Atlantic lo vuelve a intentar y Dr. John graba Gumbo, título que homenajea al plato más típico de Nueva Orleans, cuando a mediados del XVIII los franceses intentaron cocinar su bullabesa, una sopa de pescado muy popular en Marsella, con los productos que le ofrecía el Nuevo Mundo. Este fue un disco más accesible gracias a la dirección de Jerry Wexler y a que Dr. John rinde homenaje a Huey «Piano» Smith o Professor Longhair, con clásicos incendiarios como «Tipitina».

Pero como ya hemos indicado, no será hasta el siguiente, In The Right Place, que su música obtenga reconocimiento claro en las listas, llegando el single hasta el nº 9. Se trata de un disco orientado a la pista de baile, pionero de una tendencia que aún tardaría unos años en explotar con la fiebre del sábado noche. El aprovechamiento propio del creciente prestigio obtenido es digno de mención, en un músico que desde parámetros de gran originalidad se fue ganando la admiración de estrellas como Eric Clapton, Mick Jagger o Van Morrison, con quien tuvo una emocionante actividad creativa en el disco A Period of Transition de 1977.

Entre su suculento legado, una joya llamada Triunvirate, proyecto de supergrupo junto a John Hammond Jr. y Mike Bloomfield. Inquieto, no ha dejado también de explorar los terrenos del jazz y el blues en los años 90, como en Bluesiana junto a David Newman y el legendario baterista Art Blakey. Desde enero de 2008, Mac Rebennack forma parte por méritos propios del Rock and Roll Hall of Fame de la música de Louisiana. Un firmamento, el del asfalto a la entrada del Tipitina, cada vez más plagado de estrellas.