Jimmy Page, con su famosa guitarra de doble mástil, junto a Robert Plant durante un concierto en Chicago (1977)
Jimmy Page, con su famosa guitarra de doble mástil, junto a Robert Plant durante un concierto en Chicago (1977)
MÚSICA

Jimmy Page, el dios de la guitarra al desnudo

La mítica banda Led Zeppelin cumple medio siglo y una biografía repasa la vida de su enigmático líder sin ocultar vicios y excesos

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Todo en Led Zeppelin es desmesurado. Lo es su música, una mezcla imposible de hard rock, blues, soul y folk que dejó un puñado de obras maestras y acabó influyendo en multitud de herederos, reconocidos o no. Lo son sus conciertos en la década de 1970, en especial aquellas inolvidables sesiones en el Madison Square Garden de Nueva York durante el verano de 1973 que alumbraron el álbum y la película The Song Remains the Same, ejemplo totémico de música en vivo. Lo son los solos de guitarra de Jimmy Page (el de «Stairway to Heaven» es considerado el mejor de la historia para la revista Rolling Stone; también pone los pelos de punta el de «Since I’ve Been Loving You», entre otros muchos), su virtuosismo imbatible (con permiso de Jimi Hendrix), su guitarra Gibson de doble mástil, el arco de violín que usaba en «Dazed and Confused» para hechizar a sus seguidores. Lo es la voz de Robert Plant -entre el susurro y el desgarro, la cumbre y el valle, la luz y la oscuridad-, el mejor cantante de rock de todos los tiempos según listas autorizadas, un frontman espectacular. Lo es John Bonham y sus largas y pesadas baquetas -a las que llamaba «árboles»-, con las que aporreaba la batería como nadie había hecho hasta entonces. Lo es el demoledor riff de «Kashmir», que anima al más pusilánime a marchar hasta que el horizonte se acabe (o se acabe uno mismo).

Y, por supuesto, el malditismo y la leyenda que suele acompañar a una banda gigantesca: drogas y alcohol a granel; matones como personal de seguridad que harían palidecer al mismísimo Luca Brasi; lucha de egos entre Page y Plant; groupies de quita y pon -muchas de ellas menores de edad, detalle también menor para la troupe, que eran ofrecidas como carneros en sacrificio-; destrucción de habitaciones de hotel y de restaurantes; muerte de Bonham, ahogado en su propio vómito tras una borrachera sin límites; ocultismo (Page fue admirador del mago y alquimista inglés Aleister Crowley, autor de la filosofía Thelema cuyas máximas son: «haz tu voluntad, será toda la ley», «amor es la ley, amor bajo voluntad»); canciones basadas en el universo Tolkien, como «The Battle of Evermore», «Misty Mountain Hop» o «Ramble On»; desencuentros constantes con la prensa... y, finalmente, temprana disolución del grupo cuando sus componentes comprendieron que el baterista era irremplazable.

El periodista británico Chris Salewicz (biógrafo de Bob Marley y de Joe Strummer, cantante de The Clash) es el autor de Jimmy Page. La biografía definitiva (Libros Cúpula, 2019). Un trabajo honesto, poco complaciente con el líder de Led Zeppelin y sus socios, genios con un lado oscuro, desbocados en su talento y en sus vicios, capaces de despachar discos maravillosos como Physical Graffiti y de imponer en una gira por Estados Unidos que nadie pudiera dirigirse a los miembros de la banda (ni a Peter Grant, su implacable mánager) a menos que uno de ellos hablara primero.

James Patrick Page nació en Heston, un pueblo convertido hoy en suburbio del Gran Londres, en enero de 1944 en una noche de luna llena; en realidad, faltaban unas horas para el cénit, pero Page, apasionado de la astrología, no quiso restar fuerza a su origen místico. Hijo único, niño solitario («La soledad me da sensación de seguridad»), autodidacta, enigmático, arquitecto de su propia leyenda, fan de Elvis Presley, asiduo al Marquee Club de la capital -donde coincidió con Jeff Beck y Eric Clapton-, Jimmy ejerció como músico de sesión, trabajando con The Who o The Kinks, antes de ingresar en las filas de The Yardbirds, donde empezó como bajista y acabó como guitarrista principal.

La banda al completo: Jimmy Page, John Bonham (con sombrero), John Paul Jones y Robert Plant
La banda al completo: Jimmy Page, John Bonham (con sombrero), John Paul Jones y Robert Plant

De la descomposición de esta banda surgió en 1968 The New Yardbirds, proyecto para el que Page reclutó a Robert Plant, John Bonham y al bajista y teclista John Paul Jones. El baterista de The Who, Keith Moon, le dijo a Page que el grupo caería como un «zepelín de plomo» (Lead Zeppelin en inglés), y de esa broma surgió el nombre. Peter Grant lo acortó a Led para evitar que los fans de Estados Unidos pensaran que, por la pronunciación, se escribía Leed Zeppelin.

Desgarbado, ataviado con prendas de terciopelo y camisas con volantes, mandíbula sombreada de barba fina y «con un aura de otredad andrógina», según lo describe Salewicz en su libro, este dandi habitante de un castillo con foso y resistente a las drogas más duras era capaz de «torturar» a David Bowie con sus silencios y su sonrisa misteriosa, hasta el punto que el cantante ordenó exorcizar su casa después de una velada compartida y amenizada con vino tinto y cocaína. Claro que Page encontró la horma de su zapato en Robert Plant, un tipo de una brillantez inmensa y un carisma desbordante, que le robó plano con su melena leonina y su torso desnudo, «el dios dorado del rock».

Milagros de la naturaleza humana, el caso es que, contra todo pronóstico, Jimmy Page acaba de cumplir 75 años. Típico abuelo british de cabello plateado, condecorado con la Orden del Imperio Británico en 2005, nadie -ni el propio Bowie- logró averiguar si fue Lucifer quien le entregó esa facultad de realizar prodigios.