Ioana Gruia, autora de «El expediente Albertina»
Ioana Gruia, autora de «El expediente Albertina»
LIBROS

Ioana Gruia, un juego polifónico

Ioana Gruia ha logrado el premio Tiflos con una novela que ancla sus raíces en los tiempos de la «Securitate»

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Ioana Gruia (Bucarest, 1978), escritora en lengua española y profesora de la Universidad de Granada, ha ido desplegando su talento entre los poemarios «Otoño sin cuerpo» (Universidad de Granada y Fundación García Lorca, 2003), «El sol en la fruta» (premio Poesía Andalucía Joven, 2011; Renacimiento) y «Carrusel» (premio Alarcos 2015; Visor, 2016); el cuento «Nighthawks» (premio García Lorca 2007), la novela «La vendedora de tiempo» (Espuela de Plata, 2013) y los ensayos «Eliot y la escritura del tiempo en la poesía española contemporánea» (Visor, 2009 ) y «La cicatriz en la literatura europea contemporánea» (Renacimiento, 2015), además de ser editora y prologuista del volumen colectivo «La obra de Norman Manea: crítica e interpretación» (Universidad de Granada, 2016).

Recorrer sus escritos significa para el lector español conocer una voz narrativa una, incluso dos generaciones anteriores a Mircea Cartarescu, Varujan Vosganian, Matei Calinescu, Gabriela Adamesteanu, Ana Blandiana y Norman Manea; y más cercana en edad a Dan Lungu.

Monólogos interiores cruzados por diálogos y por fragmentos de informes de la policía secreta

En «El expediente Albertina», premio Tiflos 2016, las cuatro protagonistas, excompañeras de redacción en una revista de la década de los ochenta, se reencuentran veinte años después, en Bucarest, donde siguen viviendo Victoria y Dana; Laura viene de Orlando tras una estancia en Nueva York, y Smaranda, de París.

Amor por Proust

Gabriela, hija de Dana -política de cierto talento aunque de opciones equivocadas antes y ahora, apoyada en sus aspiraciones al Parlamento por un antiguo colaborador de la «Securitate» y actual candidato a la presidencia de Rumanía-, consulta en el Consejo Nacional de Estudios de los Archivos de la Securitate (creado en 1999) el expediente de Laura, esto es, Albertina, tal como la llamaba su amante de entonces, Albert (padre de Gabriela y marido de Dana), pensando en su amor por Marcel Proust… ¡Los informadores-delatores conocían los detalles más íntimos de sus víctimas! A través de la inclusión en la novela de fragmentos del expediente, en un lenguaje típico de la policía secreta, nos enteramos también de lo sórdido de sus maneras de actuar, con vistas a destrozar moralmente a cualquier «enemigo de la Patria»; la primera, Laura, cuya valiente y lograda poesía logra romper el Telón de Acero y establecer relaciones de colaboración con la prensa europea.

Desafío palpitante

Enfrentados a este juego polifónico, acabamos por darnos cuenta de que detrás de la trama principal hay también historias de amor, relaciones familiares con hijos, maridos o amantes, aspiraciones profesionales. En un juego inteligente que incita a la agudeza, la autora le hace un guiño de complicidad al lector, sugiriéndole que no se fíe de la ruptura de la linealidad temporal y espacial de la compleja escritura fragmentaria que está recorriendo, y cuyo eje es un multiperspectivismo narrativo, logrado a través de los monólogos interiores de los personajes, cruzados de repente por diálogos presentes o pasados, e incluso por la intervención de la narradora.

Por debajo del aparente desorden cronológico hay un encadenamiento de fondo de las múltiples secuencias (que no escenas), presentadas sin numeración ni títulos. Como no hay un sumario final, el receptor tiene que esbozar su propio sumario de lectura, desafío palpitante dirigido por una autora segura de su arte a un lector avisado del siglo XXI.