El escritor gaditano Felipe Benítez Reyes
El escritor gaditano Felipe Benítez Reyes
LIBROS

«El intruso honorífico», una enciclopedia genial

Con esta deliciosa propuesta Felipe Benítez Reyes se ha alzado con el premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos

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Que Felipe Benítez Reyes (Rota, Cádiz, 1960) es uno de los mejores escritores de la literatura española actual resulta una obviedad, pero conviene repetirla. Y digo escritor, y no poeta o novelista, porque su obra abarca todos los géneros literarios y en todos destaca por la exquisita factura de lenguaje, la agudeza de ingenio, la ironía, el sentido del humor... En su último libro de versos, «Ya la sombra» (2018), que obtuvo el premio Tiflos, se comprueba con facilidad cómo puede llegar a emocionar su poesía. En esta ocasión, F. B. R. nos regala lo que él mismo llama, en el subtítulo del libro, un «Prontuario enciclopédico provisional de algunas cosas materiales y conceptuales del mundo». La ordenación de tal prontuario se sirve de la ordenación alfabética, habitual en las enciclopedias. Se inicia con la voz «abandono» y termina en «Zambrano, María».

En este diccionario «sui géneris» ha estado trabajando, a ratos perdidos, durante los últimos veinticinco años de su vida, y, aunque una labor así es, por naturaleza, interminable, el hecho es que su autor ha decidido poner punto final a tan peculiar tarea lexicográfica y, de paso, ha ganado con ella el prestigioso Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos.

Un suculento banquete

Escrito para picotear en sus páginas, como todas las enciclopedias que se precien de serlo, este prontuario constituye un suculento banquete presidido por la sensibilidad, el buen humor y la inteligencia. A la manera de los «objets trouvés duchampianos, se diría que el autor ha encontrado las definiciones de su enciclopedia en algún pliegue de su cerebro, donde vivían agazapadas esperando ese Momento con mayúscula de incorporarse al libro. Y no es vana la alusión a Duchamp: hay mucho de la mejor vanguardia histórica en la actitud con que encara la redacción de su diccionario.

Hay voces que ocupan un par de líneas, y otras se extienden a lo largo de varias páginas. En todas ellas reina ese tipo de gracia que no se cultiva ni se aprende, sino que nace uno con ella. Desde el «Diccionario del Diablo», de Ambrose Bierce, no había disfrutado tanto con un inventario de palabras. Veamos, para terminar, alguna definición. Por ejemplo, «Noventa y ocho»: «1) Número que no es capicúa por pura precipitación. 2) Dígito premiado en la lotería metodológica de la asociación de taxonomistas literarios». O «Consuelo»: «Es posible que ni siquiera el peor escritor del mundo carezca de algún lector entusiasta, fuera incluso del ámbito familiar». El estilo desenfadado de Benítez Reyes nos divierte tanto que casi se nos olvida, leyendo «El intruso honorífico», que ahí fuera siguen acechando los fantasmas del aburrimiento. Pero es ahí fuera, dentro de casa, con un libro de F. B. R., solo acecha la felicidad.