ILUMINACIONES
Van Gogh, el azul sombrío del dolor
‘La iglesia de Auvers’ fue el testamento de Vincent Van Gogh, que pintó el cuadro en plena crisis mental antes de su muerte en 1890
Pedro G. Cuartango
Vincent Van Gogh pasó sus últimas diez semanas de vida en Auvers-sur-Oise en el distrito de Pontoise, no muy lejos de París. Allí murió a los 37 años y allí está enterrado. Jamás se ha podido esclarecer si el pintor, nacido en Zundert ( ... Holanda) en 1853, se suicidó o falleció a causa de un accidente con una pistola. La primera hipótesis es la más probable, ya que sufría trastornos mentales y estaba muy deprimido, como testimoniaron las personas más cercanas.
Hasta mayo de 1890, dos meses y medio antes de su fallecimiento, Van Gogh había permanecido internado en el sanatorio mental de Saint-Remy en Provenza . Permaneció en el centro cerca de un año. Salía a pasear y pintaba los campos de los alrededores. Fue en esta etapa cuando realizó ‘La noche estrellada’, uno de sus mejores cuadros.
Van Gogh se había cortado una oreja tras una violenta discusión con Gauguin , que escribió en sus memorias que su colega había intentado agredirle con una navaja barbera el día anterior. Fue encontrado inconsciente y trasladado a un hospital de Arles. Por recomendación de su hermano Theo, su confidente y benefactor, Van Gogh se trasladó a Auvers, donde gozaba de un entorno protector y los cuidados del doctor Paul Gachet. En esta última etapa de su vida, el pintor se dejó llevar por un fuerte impulso creativo, que se tradujo en la realización de casi un centenar de lienzos. Fue en los últimos días de su existencia, tal vez un par de semanas antes de su hipotético suicidio, cuando concibió ‘La iglesia de Auvers’, una de sus obras maestras.
Hipnotizado
El óleo, de 94 centímetros de alto y 74 de ancho, se puede ver hoy en el museo de Orsay de París . Descubrí este cuadro cuando era niño, ya que mi padre, admirador de Van Gogh, compró un libro ilustrado de papel satinado con su obra. Aparecía en la portada. Ignoro los motivos, pero me sentí atrapado por el tono intensamente azul del cielo, el color anaranjado del tejado, las oscuras vidrieras del templo y los dos caminos que se bifurcan, iluminados por el sol. Pasaba muchos ratos observando sus láminas y, especialmente, me quedaba hipnotizado ante la imagen.
El propio Van Gogh escribió una carta a su hermana Wilhelmina en la que se refiere al juego del azul, el violeta y el cobalto para contraponer la parte superior con la luz solar que se proyecta sobre el sendero que recorre una campesina. Resulta un intento vano ir más allá de la pura representación del óleo, pero es posible suponer que ese estado de ánimo sombrío, muy cercano a su muerte, está reflejado en la tela. Parece inevitable asociar este cuadro con ‘Campos de trigo con cuervos’ , pintado casi simultáneamente, en el que las aves vuelan sobre un cultivo con el trasfondo de un cielo semejante al de la iglesia de Auvers.
Es importante subrayar que la existencia de Van Gogh estuvo muy marcada por su intensa fe religiosa . Vivió dos años en un pueblo de Inglaterra, donde ejerció de ayudante de un pastor metodista. Él mismo era hijo de un sacerdote protestante. Llevado por sus convicciones, se trasladó a Ámsterdam para estudiar teología, pero fue rechazado por no saber latín ni griego. Sin desalentarse, viajó a las minas de Borinage en Bélgica, lugar en el que residió en condiciones penosas más de 20 meses para predicar el Evangelio. La autoridad eclesiástica recelaba de su trabajo porque le consideraban un místico y un fanático, un hombre que tenía una visión radical de la religión. Ello le forzó a abandonar su vocación, no sin formular duras críticas sobre el fariseísmo y la falta de compromiso de la jerarquía.
Es uno de los genios más grandes de la Historia del Arte, pero la fuente de su creatividad es y será siempre un misterio
Fue en los últimos diez años de su vida cuando, con el apoyo de su hermano, enfocó todas sus energías a la pintura. Su estilo personal, la utilización del color y sus obsesiones marcaron los cientos de cuadros que produjo. Chocaban con los gustos de la época y sólo tuvieron aceptación tras su muerte cuando su leyenda se fue agigantando, en paralelo al éxito del impresionismo y al cambio de los canones estéticos.
Van Gogh es uno de los genios más grandes de la Historia del Arte, pero la fuente de su creatividad es y será siempre un misterio. «Me siento tranquilo, casi demasiado calmado, me siento capaz de pintar lo que veo a mi alrededor», escribió a su madre unas semanas antes de morir. Nos legó su pintura y su sufrimiento , que late en cada cuadro de su obra. ‘La iglesia de Auvers’ fue su testamento.
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