Roberto Bolaño
Roberto Bolaño - EFE
LA URRACA

La escéptica y racional literatura punk

Sería triste y extraño que una sola tendencia lo ocupara todo en la novela española

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Publican sobre todo en Anagrama. Sus libros son, por lo general, muy breves. Su estilo es seco, incluso cortante a veces (ellos suelen afirmar que no les gusta el estilo «recargado», lo cual, me temo, incluye a infinitos autores y autoras de todas las épocas, estilos y tendencias), y sus historias son «duras» y antisentimentales y tienen una marcada tendencia a lo morboso. Suelen enorgullecerse de sus «silencios», de «decir poco», de «insinuar», y dicen aborrecer las frases largas, las imágenes, las metáforas (que consideran «recargadas» y, por tanto, anticuadas) y la belleza, que consideran (quién sabe por qué) burguesa, cursi y anticuada. Detestan la melancolía. Detestan los cuentos de hadas, la magia, los sueños, que consideran también cosas del pasado. Tienen una visión científica y «racional» de la vida. Todo les parece «cursi». Casi todo lo consideran cursi, anticuado, barroco, recargado, romántico. Son ferozmente escépticos. No sienten el menor interés por la naturaleza. La suya es una literatura mental, pensada con la cabeza y no con los sentidos, con la mente y no con la imaginación, con la «razón» (signifique eso lo que signifique) y no con el corazón.

Son agresivos en sus juicios y hablan a menudo con una enorme arrogancia disfrazada de modestia. Son tremendamente sectarios y se defienden todo el rato como gato panza arriba. ¿Contra qué, si son los reyes? Siempre claman contra los que, para ellos, exhiben superioridad moral, aunque lo hacen exhibiendo una gran superioridad moral. Nada tierno, nada dulce esperéis de ellos. Desprecian lo bello y lo elevado, lo refinado y lo delicado. En resumen: son punk. Son literatura punk. Son la escuela punk. Cosa que me parece muy bien, porque cada uno debe hacer lo que le dé la gana. A mí también me encanta Bukowski, y no ya digamos Bolaño, uno de los creadores de esta estética. Sin embargo me gustan también muchas otras cosas. Y, desde luego, me gustan más. Sería triste, y bastante extraño, que una escuela, una sola tendencia, lo ocupara todo en la novela española.