Jim Woodring sigue explorando en «Poochytown» en extraño mundo en el que vive su personaje, Frank
Jim Woodring sigue explorando en «Poochytown» en extraño mundo en el que vive su personaje, Frank
LIBROS

Ensueños y misterios pueblan las viñetas

Jim Woodring, Emil Ferris, Brecht Evens o María Medem han creado algunos de los mejores cómics de este año, en los que los mundos fantásticos alternan con la intriga y el humor

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Este año, los cómics nos han traído muchos sueños y muchas pesadillas, paisajes oníricos por los que perdernos. También niñas en peligro y familias con problemas. Y dibujos que van de la vanguardia descarnada al humor más simpático.

Poochytown. Jim Woodring. Fulgencio Pimentel, 2018. 112 páginas. 24 euros. Si El Bosco se hubiera criado viendo dibujos animados clásicos, seguramente la consecuencia hubiera sido algo muy similar a los cómics de Jim Woodring. Esta es la nueva entrega de «Frank», la serie que lleva desarrollando desde los años 90. En ella, su protagonista (un «funny animal» hedonista y sin principios) vuelve a recorrer parajes incomprensibles en compañía de Manhog, el hombre-cerdo que es el personaje más humano y –quizá por ello– a la vez más repulsivo y más patético de Woodring.

Cuéntalo. Laurie Halse Anderson / Emily Carroll. La Cúpula, 2018. 384 páginas. 25,48 euros. Este es un raro ejemplo de adaptación de un libro que consigue funcionar y decir cosas nuevas en formato de cómic. Emily Carroll es la dibujante ideal para transmitir la angustia y la sensación de estar perdida en el mundo que sufre la protagonista al verse incapaz de contar la violación que sufrió.

Cénit. María Medem. Apa-Apa, 2018. 120 páginas. 19 euros. El dibujo de María Medem en esta historia onírica –en más de un sentido– es engañosamente simple. Sus imágenes feístas de colores agresivos esconden una capacidad imponente para traducir emociones a metáforas visuales. Harían falta páginas enteras de texto para transmitir lo que Medem dice con unas pocas viñetas de sus personajes almorzando.

Obscenidad. Rokudenashiko. Astiberri, 2018. 184 páginas. 16 euros. Rokudenashiko (nombre artístico que significa «inútil») es una artista japonesa que dio con sus huesos en la cárcel por crear objetos decorativos en forma de vulva, en un intento de criticar con humor la neurótica relación de la sociedad japonesa con el sexo femenino. Una odisea de censura que narra en este cómic con mucha conciencia de lo absurda que resulta.

Nejishiki. Yoshiharu Tsuge. Gallo Nero, 2018. 220 páginas. 20 euros. Hablando de neurosis sexuales japonesas, sirva de ejemplo esta colección de relatos del que quizá sea el gran «maldito» del «manga». Historias basadas en sus sueños, que revelan una psique con obsesiones muy oscuras, narradas de forma impactante.

«Lo que más me gusta son los monstruos» ha conseguido que a Emil Ferris le lluevan los premios

Poulou y el resto de mi familia. Camille Vannier. Sapristi, 2018. 128 páginas. 16,90 euros. Poulou era el abuelo de Camille Vannier, un hombre emprendedor, atractivo, vanidoso y con imán para los escándalos. Sumamente francés, en definitiva. Su figura le vale a la autora para indagar en la historia de su familia, de las mujeres que rodearon a Poulou y que –en el fondo– eran más interesantes que él.

En la cocina con Kafka. Tom Gauld. Salamandra Graphic, 2018. 160 páginas. 18 euros. Tom Gauld regresa con más tiras cómicas sobre el mundo de la cultura. Cursos para escribir mal, melodramas con miniaturas, adaptaciones terribles, libros de J. G. Ballard para niños, estructuras dramáticas sin drama, la barba de William Morris y recetarios kafkianos nos hacen tomarnos las cosas serias menos en serio.

Lo que más me gusta son los monstruos. Emil Ferris. Reservoir Books, 2018. 416 páginas. 34,90 euros. Es difícil saber qué impresiona más en esta novela gráfica, si la capacidad de Ferris para construir una trama de misterio a través de los ojos de una niña imaginativa y solitaria, o sus dibujos de tramas creadas a rotulador en libretas de anillas. Un trabajo de años que ha logrado que a su autora le lluevan los premios.

Rey Carbón. Max. La Cúpula, 2018. 160 páginas. 16,90 euros. Hace ya años que los cómics de Max se han convertido en piezas de una gran indagación sobre la imagen, sobre la narración y sobre los mecanismos por los que forman un todo. En este «Rey Carbón» prescinde casi totalmente de la palabra para dejar que el dibujo juegue consigo mismo y sirva como un hilo conductor literal.

Pantera. Brecht Evens. Astiberri, 2018. 128 páginas. 25 euros. Este es uno de los cómics más desasosegantes en muchos años. Colorido y abigarrado, podría tomarse a primera vista por un cuento infantil. Y esa es la cuestión: la pantera de la historia, un monstruo que se aprovecha de la inocencia de una niña, se agazapa y se convierte en el propio cómic, al acecho.