Elia Barceló ha ganado los premios Celsius e Ignotus a obras de fantasía, ciencia ficción o terror
Elia Barceló ha ganado los premios Celsius e Ignotus a obras de fantasía, ciencia ficción o terror - Guillermo Navarro
LIBROS

Elia Barceló: «Si escribir es sufrir, pues no escribas, el mundo puede vivir sin tu novela»

Secretos, recuerdos, pasado e identidad son los elementos sobre los que gira «El eco de la piel», el último e inquietante relato de la escritora alicantina

Actualizado:

Alegre, vital, cansada del tópico de «dama de la ciencia ficción española» -aunque probablemente lo sea- y de las angustias existenciales con que se adornan algunos escritores, Elia Barceló (Elda, Alicante, 1957) reparte su tiempo estos días entre la Semana Negra de Gijón y el Festival Celsius 232 de Avilés, donde defiende su última criatura, El eco de la piel (Roca, 2019). Una novela con tintes negros sin ser negra, con retazos históricos sin ser histórica, con mujeres fuertes, con pozos de secretos, con giros sorprendentes, donde nada es lo que parece. Un relato que plantea al lector cuestiones inquietantes: ¿Quién nos recordará? ¿Quién sabrá realmente lo que fuimos? ¿Es verdad que, visto de cerca, nadie es normal?

«Creo que todo el mundo se lleva a la tumba un equipaje de secretos. No me refiero a tener un cadáver en el armario, pero sí cosas que has hecho o deseado en la vida que no quieres que los demás sepan, porque piensas que pueden hacerles daño o manchar tu reputación. A lo mejor se lo cuentas al final a una nieta favorita. Esa carga forma parte de nosotros, es la luz y la oscuridad, lo que nos da profundidad como seres humanos».

En su novela trata la identidad sexual con una mezcla de delicadeza y crudeza.

Desde que naces hay un montón de cosas que te dan hechas, o que la gente que te rodea da por supuestas, sin preguntar tu opinión al respecto. Es muy importante poner en tela de juicio las etiquetas y tratar de conocerte a ti mismo, porque a lo mejor descubres que no quieres ser lo que los demás pretenden que seas, sino todo lo contrario.

«Creo que todo el mundo se lleva a la tumba un equipaje de secretos»

¿Tendemos a crear un personaje de nosotros mismos? ¿Somos lo que nos narramos?

Somos seres de palabras y, en efecto, existe contradicción entre la realidad y la autoficción que nos construimos. Tal vez porque ser honesto duele. Así que hay quien dice: «Como no voy a cumplir las expectativas, me crearé un personaje». En el fondo, eso es lo que hace mucha gente en las redes sociales, inventarse un prestigio. No es tu vida, sino la que deseas. He leído que hay un empresa que por un módico precio te monta unas fotos muy creíbles de unas vacaciones que no has hecho en un lugar donde no has estado. Creo que sería muy bonito dejar algo de uno mismo a modo de testamento vital, algo escrito (pero que sea cierto): por qué tomé ciertas decisiones, qué era lo que me movía...

Habla de que los pensamientos provocan emociones, y éstas a su vez los actos que marcan nuestras vidas. ¿Alguna vez se ha equivocado en una encrucijada?

Por supuesto. Algunas personas no dudan ni se arrepienten de sus decisiones, pero yo sí. Y me monto mis universos paralelos. Claro que no tengo garantías de que esos universos sean más habitables.

«Hay gente que se crea en las redes sociales un personaje al no ver cumplidas sus expectativas vitales»

No sabemos casi nada de los demás.

Lo sé todo de los personajes de mis novelas, pero no de la gente que me rodea, si me quiere de verdad o es una rutina. Los humanos tenemos tendencia a la opacidad. La lectura te ayuda a comprender, a dar algo de coherencia al mundo. Acabas un libro y piensas «ah, vale, ahora lo entiendo». Pero en la vida eso no pasa cuando llegas a la última página.

En sus libros destaca la gran personalidad de los personajes femeninos.

Son mujeres luchadoras como las que he conocido en mi familia, muy trabajadoras, conscientes de su dignidad. No se trata de chicas jóvenes con todo el futuro por delante, sino mujeres con pasado que han tenido que apechugar con muchas cosas y no se conforman con hacerse el moño, ponerse la toquilla y esperar la muerte.

Como escritora que disfruta con su trabajo le molesta el tópico del escritor atormentado, ¿no es cierto?

Me parece mucho cuento. Le suele pasar más a los hombres. ¿Te angustia escribir? Pues chico, ponte a pasar la aspiradora o haz un sofrito. Si escribir es sufrir, no escribas, que el mundo puede vivir muy bien sin una novela más, no pasa nada. ¿Tú sabes cuántas hay? A lo mejor nos faltan algunas obras estupendas que se han perdido entre la Edad Media y el siglo XVIII, y vivimos tan a gusto sin ellas. Soy un poco bruta, lo sé.

Habrá obras que le disgustaría que se perdieran...

Claro. Aunque ahora hay mucho interés en ganar dinero rápido y los libros tienen una vida muy corta. Siempre vuelvo a 1984, de George Orwell, y amo los relatos de Cortázar.

¿Piensa retomar la ciencia ficción?

Estoy en ello. La ciencia ficción es el único género que trata temas nuevos. Trabajo en dos libros: uno describe un futuro distópico y el otro es una novela negra muy oscura que transcurre durante el invierno en Viena.