MÚSICA

Los discos de Mayo del 68

En lo musical fue 1968 un año de fertilidad inigualable. Estos son los títulos imprescindibles

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  1. 1. ROLLING STONES, Beggars Banquet

    Decca rehusó utilizar la portada del retrete con pintadas, a lo Duchamp. Disco emblemático, recogía toda la rabia de una juventud que por un día cambiaba las tornas de invisible a protagonista.

  2. 2. VAN MORRISON, Astral Weeks

    Todo es magia en este disco, para muchos el mejor entre los mejores. Una anomalía dentro del sistema «totalmente administrado».

  3. 3. JIMI HENDRIX, Electric Ladyland

    El fotógrafo David Montgomery inmortalizó a un harén de diecinueve mujeres desnudas en la portada interior de un disco que llenó de hedonismo y fuego eléctrico la banda sonora del 68.

  4. 4. OTIS REDDING, The Dock Of The Bay

    El silbido final de un soulman irrepetible que ofreció antes de morir la respuesta a todas nuestras preguntas.

  5. 5. DILLARD & CLARK, The Fantastic Expedition of Dillard & Clark

    Se reunían en círculo, tocaban bluegrass sofisticado de cara unos a otros y estalló la magia. Un disco seminal para la aparición del country-rock.

  6. 6. THE KINKS, The Kinks Are The Village Green Preservation Society

    Toda la ironía y el estilo de un grupo, para muchos tan importante o más que los Beatles o los Stones en la cima de su creatividad.

  7. 7. FABRIZIO DE ANDRÉ, Tutti Morimmo A Stento

    Si Dylan hubiera nacido en Italia y Fabrizio en América, la historia se hubiera escrito de otra manera. Mente privilegiada imbuida de aliento poético sin paragón. Ningún otro como él.

  8. 8. HERBIE HANCOCK, Speak Like A Child

    Un disco inoxidable que situó a Herbie Hancock en el panteón de los ilustres del jazz de todos los tiempos.

  9. 9. THE GOLDEN DAWN, Power Plant

    Texas fue junto a California el Estado que mayor sacudida sísmica recibió por medio del LSD aplicado a la música. La cima de la música psicodélica.

  10. 10. THE ZOMBIES, Odessey & Oracle

    Los que vivieron 1968 se perdieron esta auténtica joya, que pasó inadvertida hasta el single «Time of the Season» de principios del siguiente año. Hoy sin embargo es considerado «el disco» del 68 por excelencia.