La actitud de monseñor Setién (a la izquierda) contrastó con la de los capellanes castrenses
La actitud de monseñor Setién (a la izquierda) contrastó con la de los capellanes castrenses
LIBROS

Desgarro en la Iglesia del País Vasco

Ensayo de referencia del periodista Pedro Ontoso sobre las complejas relaciones entre el clero vasco y ETA

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El teólogo de Deusto, Rafael Aguirre, en un esclarecedor prólogo a este libro del periodista Pedro Ontoso, coloca desde muy pronto las relaciones entre la Iglesia en el País Vasco y ETA en su lugar adecuado. Una parte no desdeñable de la Iglesia en el País Vasco, como se puede comprobar en el personaje del cura párroco en la novela « Patria», se había fascinado por la teoría del conflicto. Era la Iglesia que, siglos atrás, alimentó el nacimiento del nacionalismo vasco como una forma de contraponerse a las ideas liberales y a la secularización.

Era la Iglesia que durante décadas, en los inicios del siglo XX, había dado innumerables frutos de generosidad, y miles de vocaciones que habían sembrado la fe por todo el mundo. Esa Iglesia, en una compleja digestión de la modernidad,se dejó arrastrar por la criatura que había nutrido, el nacionalismo ahora ya secularizado, y cayó en la trampa del abertzalismo configurado como una religión de sustitución. Y no solo se creó esa religión política sino que se añadieron elementos integrantes de las teologías liberacionistas, de carácter marxista. Un proceso que ha mermado la autoridad moral de la Iglesia en el País Vasco y que dejó por el camino una senda de incontables incoherencias.

Profundo análisis

De ahí que Pedro Ontoso, avezado cronista de la realidad política, social y eclesial en el diario «El Correo Español-El Pueblo Vasco», nos sorprenda con una de las visiones de conjunto más completas de las relaciones entre ETA y la Iglesia escritas hasta ahora. Un puzle que abarca los últimos cincuenta años y un mosaico de contextos, de personas, de hechos, donde se percibe cómo evolucionan los distintos actores de este drama. Ontoso ha pasado muchas horas analizando documentos, conversando con los protagonistas, escrutando el sentido de las acciones. Lo mismo nos describe la evolución del episcopado en el País Vasco que los intentos de mediación entre ETA y los gobiernos con la Iglesia como facilitadora, la conversión espiritual de algunos etarras, o la tragedia del otro clero vasco, los capellanes castrenses y sacerdotes que tuvieron claro que lo suyo eran las víctimas y sufrieron el ostracismo. Lo que deslumbra de este libro es la descripción de un desgarro en el alma de la Iglesia en el País Vasco. También nos ofrece una historia de ETA, de su mentalidad y actuación, y de sus líderes.

Para no perdernos en el bosque de esta magna obra, convendría fijarnos en la evolución de la conciencia de la Iglesia sobre la naturaleza de la acción de ETA. La Iglesia siempre condenó el terrorismo. Eso no quiere decir que siempre adoptara un adecuado juicio moral y eclesial. Tuvo que producirse un cambio en Roma, en Madrid y en el País Vasco, por ejemplo el documento de 2001 firmado por 226 sacerdotes de Vizcaya en el que exigía a ETA su disolución y pedía perdón a las víctimas, para que la tendencia cambiara. O la instrucción del episcopado «Valoración moral del terrorismo», que fue el punto y final de esa clarificación doctrinal. Se ofrecen informaciones inéditas que no deben pasar inadvertidas, como el papel que el hoy obispo emérito de San Sebastián, Juan María Uriate, jugó en los procesos de mediación. Este trabajo es un referente imprescindible para conocer esta trágica historia.