Ilustración de Salvador Bartolozzi
Ilustración de Salvador Bartolozzi
ARTE

Art Decó a ritmo de jazz

El Madrid Design Festival favorece también la mirada a las formas que el diseño adoptó en el pasado. El Museo ABC ilustra las del Modernismo

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Aunque fue muy breve -duró aproximadamente de 1890 a 1905- y evidentemente no goza hoy de la fama de los ismos del siglo XX, el Modernismo (Jugendstil en Alemania; Modern Style en Gran Bretaña; Art Nouveau en Francia; Secession en Austria), es tal vez el movimiento artístico que más influencia ha ejercido en la vida de los ciudadanos europeos y, a la postre, el único cuyos fundamentos conceptuales han permanecido realmente, no solo porque es el que sienta las bases de lo que hoy entendemos por diseño y decoración (es decir, la incorporación de valores estéticos contemporáneos a los objetos producidos en serie, lo cual se denomina «artes aplicadas» o «decorativas», que es precisamente el origen del apelativo y del movimiento Art Déco), sino porque a lo largo del siglo XX fue de algún modo revisado en varias ocasiones.

Una, como decimos, con el art déco, entre los años 1910 y 1935; y otra, en los cincuenta, cuando el movimiento, depurándose, deriva en el funcionalismo (apelativo este que de nuevo nos remite a un arte indisociable de su utilidad o función), se pone de moda -probablemente porque la nueva sociedad de consumo y el auge de las clases medias revitalizan la industria de lo doméstico- y es estudiado, por primera vez en profundidad, por historiadores y artistas.

Hedonista y refinado

El art déco, más aún que el Modernismo, es un arte -aplicado y muy relacionado con la arquitectura- hedonista y refinado, y no es casual que si el segundo se desarrolla en el feliz periodo de entreguerras («los locos años veinte», el ritmo de jazz al que alude el título de esta exposición), naciera el primero de una euforia finisecular, la «Belle Époque», de cuya fertilidad aún hoy vive el arte contemporáneo.

Si las colecciones de ilustraciones para ABC (fundado en 1903) y, sobre todo, para Blanco y Negro (1891-2000) parten del Modernismo y son tan importantes que Ainaud de Lasarte las cita inmediatamente en El Modernismo en España (1969), acaso su aportación más valiosa sea precisamente la que hacen al período que nos ocupa: Rafael de Penagos, Bartolozzi, Rikardo, Romley, Santonja, Sáenz de Tejada… Justamente, aquellos artistas que acudieron a la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industrias Modernas de París en 1925, la ceremonia de consagración del art déco; un estilo inconfundible e independiente en el que se funden la geometría bauhausiana y los motivos orientales, las formas aerodinámicas de las máquinas y el arte egipcio.

Últimas tendencias

Esta pequeña exposición propone un recorrido, a través de una veintena de ilustraciones muy escogidas, por aquellos rasgos que caracterizan el estilo y su contexto. Las ilustraciones, que obviamente fueron concebidas para informar a los lectores de las últimas tendencias, tratan de la moda, del ornamento, del interiorismo (desde los salones y recibidores hasta los cuartos de baño y cocinas modernas), del mobiliario, de su relación con la arquitectura, de la iluminación… Y de la frivolidad y del jazz. Son, en fin, documentos únicos de una época, como recuerda el texto de presentación, «donde se abrazan tradición y modernidad, lujo y funcionalidad. Entre tanta opulencia no hay hueco para filosofía ni utopías. Es el triunfo de lo pragmático. Otra forma de entender la modernidad, más allá de vanguardias históricas. (…) Una época marcada por la elegancia, el refinamiento y el exceso».